
Graciela Dufau, actriz y directora
Por primera vez, dirige una obra de teatro donde también actúa, junto a su marido, Hugo Urquijo.
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Roles. En la vida y en el escenario. Todo es cuestión de roles. Graciela Dufau (55) y Hugo Urquijo (53) son mujer y marido en la vida real, y actriz y director en el escenario. Pero ahora apuestan a cambiar de lugares.
A partir del 14 de julio, él se subirá -después de muchos años- al escenario del Teatro Ateneo para interpretar uno de los tres papeles de la obra "Ver y no ver", del dramaturgo escocés Brian Friel. Y ella, no sólo hará el protagónico sino que además piensa -por primera vez- dirigirse, dirigir a su marido y al actor Franklin Caicedo.
La obra está basada en un caso real del neurofisiólogo Oliver Sacks. "Ver y no ver" narra la historia de Molly Sweeney (Dufau), una mujer ciega desde los 10 meses de vida. Su marido (Caicedo) la pone en manos de uno de los oftalmólogos (Urquijo) más importantes del mundo y el milagro se produce: Molly será el caso número 21 en 1000 años de historia que recupera la vista.
Pero el relato no termina allí. El conflicto pasará porque ella, luego, no comprende eso que ve. Y los tres personajes -la ciega, el marido y el médico- se debatirán -cada uno a su modo y según sus puntos de vista- el dilema entre la visión y el conocimiento.
-¿Qué pasó con cada uno ante esta decisión de cambiar de figuritas?
Urquijo:-Creo que tiene que ver con un renacimiento de intereses. Graciela ya tenía una visión de directora en su cabeza....
Dufau:-Sí, siempre intenté mirar más allá de mis personajes y tener una concepción global de lo que todos estaban haciendo y de toda la historia. Y bueno, hace dos años compramos los derechos y la oportunidad se presentó ahora.
-Urquijo, ¿por qué siempre volcaste tu formación actoral en el trabajo de director?
Urquijo:-Desde el "60, mi formación actoral con Augusto Fenández se orientó al director que siempre quise ser desde los 18 años. Es que la actuación me asustaba por el nivel de exposición. Me parecía un streaptease en escenario, aunque estuviera totalmente vestido. Con mis timideces personales no podía disfrutarlo.
-¿El entrenamiento con Lee Strasberg te ayudó?
Urquijo:-Muchísimo. Aunque yo siempre conservé eso de actor que hay en mi. Pero lo que hice en los "80 con él me sirvió mucho. Y, de algún modo, también el trabajo de docencia en estos últimos cinco años. Eso me reconectó mucho con el actor. Y así pude recuperar el placer de la actuación, esa experiencia intransferible de ser otro.
Nacido en una familia de médicos, la determinación familiar fue muy fuerte para Hugo Urquijo: "Era impensable que no pasara por la facultad", cuenta. Así fue como este tímido actor e incipiente director teatral terminó a los 22 años la carrera de médico psiquiatra. Y desde ese momento las dos carreras marchan paralelas hasta hoy.
"La idea no era complementar. Pero la verdad es que, después de dirigir actores y trabajar con grupos, volver al consultorio para escuchar a una sola persona resulta un remanso", explica Urquijo en su casa de Barrio Norte.
-¿Algún elenco conflictivo se convirtió en grupo terapéutico?
Urquijo:-Nunca. Además, soy enemigo del psicodrama en la actuación, del desborde histérico. Claro que todo trabajo expresivo es terapéutico. Pero en la actuación se debe trabajar sobre realidades imaginarias.
Dufau:-Aunque, generalmente se trasladan conflictos de las obras en las relaciones interpersonales de los actores.
Urquijo:-Pero eso es otra cosa. Es el involucrarse personalmente con la obra.
Dufau:-Mientras hacía "Un tranvía llamado deseo" tuve muchos conflictos con los actores, Juan Leyrado y Andrea Tenuta. Los personajes se colaban en la vida y peléabamos mucho.
-¿Y en "Brujas"?
Dufau:-Siempre hay conflictos que se filtran. Especialmente en determinadas escenas, por ejemplo con la de la homosexualidad. Ahora me tocó a mí ser la lesbiana y hay veces que me siento separada del grupo realmente.
Por otra parte, siempre creí que para que los personajes se lleven mal en el escenario los actores se tienen que llevar muy bien fuera. Y con Moria, por ejemplo, somos muy amigas en realidad, pero nuestros personajes pelean muchísimo.
Una relación exigente
Hugo Urquijo dirigió a Graciela Dufau en una decena de obras: "Diatriba de amor", "Un tranvía llamado deseo", "Siempre diva", "La Maga", "Acerca de la mujer", y "La loca de amor", entre otras.
-¿Cómo ha sido la relación entre el director y la actriz?
Dufau:-Desde mi lugar de mujer de Hugo puedo decir que a mi me ha exigido como a nadie. Me pide imposibles y siempre se lo reprocho.
Urquijo:-Un actor me dijo una vez que soy "durísimo pero con guante blanco". Es que hasta que no logro lo que quiero no paro.
Dufau:-Y, es Aries con ascendente en Aries. Con buenos modales, calidez y buenas explicaciones te va acercando al abismo.
Urquijo:-A mi me gusta llevar el torero al ruedo. Por eso es que yo me asustaba tanto al actuar.
-¿Y cómo se prepara la nueva directora para salir al ruedo?
Dufau:-Alezzo siempre dice que la última semana los actores se sienten abandonados por el director por el tema de los ensayos técnicos. Mientras el actor está con su "ser o no ser" el director tiene que atender a la totalidad. Como actriz siempre entro en pánico.Y ahora no sé cómo voy a sentirme como actriz-directora. Todavía tengo pendiente encuentros con otras actrices directoras.
-¿Para pedirles ayuda?
Dufau:-No. Mirá, el primer día de ensayo me invadió una tristeza...y mi primer impulso fue llamarlas. Hablé con Leonor Manso y me dijo: "Estás pensando si no empieza una despedida de la actriz". Puede ser. Pero no quiero que sea así.
-¿Cómo analiza el actor a la nueva directora?
Urquijo:-Esta obra es un trío de instrumentos. Y Graciela tiene mucho sentido del ritmo del relato. Cuando me ha pedido me he bajado a ver todo.
Dufau:-Igual yo me estuve grabando...
Urquijo:-No es una obra excesivamente compleja. Pero la complejidad pasa por lo sintético, por la quietud y por el movimiento. Y me parece que Graciela ha podido plasmar en esta obra lo que soñó como directora.





