
Grandinetti, con los ojos bien abiertos
Convicción: "Como no me casé con los medios aparecí como un inadaptado", dijo el actor.
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Para Darío Grandinetti, hacer de Carlos Gardel para la pantalla grande fue una verdadera apuesta.
Parecido, en principio, no es. Además, Grandinetti puede cantar, pero como un actor que canta. Por otra parte, el carisma del Zorzal no es cosa fácil de imitar ni para el más cantor de los tangueros, ni para el actor más transformista.
Sin embargo, asumió el desafío del director español Jaime Chávarri y se animó a interpretar no sólo la ficción de un cantante que en los años 30 se cree y lo creen parecido a Gardel, sino también a personificar al mismo Carlitos.
Con este recurso, el espectador puede creer de entrada en la historia que cuenta "Sus ojos se cerraron", también protagonizada por la española Aitana Sánchez Gijón, Ulises Dumont y Pepe Soriano, y que se estrenará pasado mañana.
Y más allá del mito que nació con la muerte del único Gardel, cuando la película termina, el mundo sigue andando y el público deja la butaca rumiando: "¿Y si es que todavía está vivo?" Chávarri logró algunos puntos en común con su otra película "Las cosas del querer I": una historia de amor, un triángulo amoroso, conflicto de identidades y el trasfondo musical, que en este caso pasa a ser el contrapunto rioplatense.
"Debo confesar que acepté el papel movilizado por cierta impunidad. En principio, Chávarri había pensado en un actor muy parecido para hacer de Gardel, y que yo interpretara al personaje de Renzo, el doble. Pero yo le dije que a mí me resultaría atractivo hacer los dos personajes, y nos animamos. Y como la película es una gran ficción, Jaime me quitó la presión de interpretar a Carlos Gardel. Así, dentro del rigor del personaje, pude jugar con él", contó Darío Grandinetti a La Nación a cinco cuadras de su casa, en un bar de Martínez.
Si bien la sombra del mudo no inhibió a Grandinetti, igual el actor se miró todo en video. "Es que uno sólo lo tiene visto a Gardel cantando y yo necesitaba buscar datos de su personalidad. Gardel cantaba y casi ni se movía, estaba siempre agarrado de la baranda del barco, duro como una madera, superproducido, maquillado, empilchado... Y yo quería ver otras cosas. Entonces conseguí, además del material fílmico, unos cortos de la Paramount que él hizo en el 30. Me impresionó mucho un tema no muy conocido que canta, creo que se llama "Carrero", y otro en el que él satiriza a un tano cocoliche; es muy gracioso".
Esta boca es mía
El elegido para emular la voz del Gardel de "Sus ojos se cerraron" fue el chileno Ricardo Rojas, un cantante que fue promocionado por la actriz China Zorrilla, justamente por imitar todos los fraseos del Zorzal.
De todos modos, Grandinetti también quiso probar con su propia voz para el personaje de Renzo Franchi. Ya en alguna otra entrevista había dicho que de no haber sido actor, le hubiera gustado ser cantante, y que además lo hacía bien: "Bueno, seguramente lo dije en un ataque de ego. Yo soy afinado. Alguna vez, cuando hice "La jaula de las locas", hice vocalización, pero más allá de eso nunca estudié", explicó con su tono monocorde para las entrevistas.
Así grabó una canción para "Sus ojos se cerraron", intentó cantar como Renzo, "pero no se podía pegar con la voz de Ricardo Rojas. Era un timbre distinto, yo soy muy bajo, y no sonaba creíble que después ese personaje cantara como Gardel".
Igual, ponerle la boca a esa otra voz, que además era la de un imitador, no resultó tarea fácil. "Pasé horas en mi casa escuchando discos de Gardel y las grabaciones de Ricardo Rojas. No necesitaba el espejo, yo quería meter el sincro. Es decir, mover la boca a tiempo, que sonara creíble que ese tipo que estaba moviendo la boca fuera el que emitía esa voz. Pero que en realidad a mí me venía de un parlante".
Las canciones y la música de "Sus ojos se cerraron" estuvieron a cargo de Luis María Serra, Daniel Berardi y Rodolfo Mederos. Y se puede escuchar un buen repertorio de temas clásicos de Carlos Gardel, como "Tomo y obligo", "Rubias de New York", "El día que me quieras", "Cuesta abajo" y "Mi Buenos Aires querido".
Actor a la fuerza
Cuesta desprender a Gardel de la charla, aunque la música del bar quiera imponer con su volumen un tema de los Rolling. Grandinetti no se despega de su cigarrillo y dice "que veinte años no es nada". O tal vez mucho. Porque ya hace ese tiempo que llegó de Rosario para probar suerte en Buenos Aires. "Mi única ambición era vivir de mi trabajo. En esos términos podría decir "misión cumplida". Pero después aparecen otras cosas, las ganas de crecer, de decir determinadas cosas, de elegir de qué manera se ejerce la profesión.
Si cuando yo llegué a Buenos Aires alguien me decía que 20 años más tarde me iban a hacer una nota por haber hecho a Gardel, le hubiera dicho: "¡Anda!" Como otras cosas que me pasaron en el medio: trabajar en teatro con Luis Brandoni y Julio De Grazia dirigido por David Stivel, protagonizar una obra con Ulises Dumont, con Norma Aleandro, ser dirigido por Subiela, hacer obras de teatro con amigos...", dice hoy, a los 39.
Cuando Darío Grandinetti llegó de Rosario también quería ser alguien. "A casi todo el mundo le pasa. Pero yo no encontraba a quién parecerme, porque la vocación de actor no apareció a partir de ver teatro o cine.
Yo sentí que quería ser actor porque una amiga me llevó a la fuerza a tomar clases. Así que no empecé a actuar para parecerme a alguien, ni para disfrazarme y mucho menos por una cuestión terapéutica (me molestan los que van a estudiar teatro porque los mandan los psicólogos). Quise ser actor jugando a ser otro, que era la única manera de canalizar todos los otros que queremos ser en la vida".
Desde que debutó en teatro, en la obra "Yepeto", junto a Ulises Dumont, Grandinetti tuvo una intensa actividad también en el cine y en la televisión. En 1984 se reveló en la película de Alejandro Doria "Darse cuenta", con quien volvió a trabajar en otras dos comedias, "Esperando la carroza" y "Cien veces no debo".
En los últimos años protagonizó tres películas de Eliseo Subiela: "El lado oscuro del corazón", "No te mueras sin decirme a dónde vas", y "Despabílate amor". También trabajó en "El dedo en la llaga", de Alberto Lecchi, y en la segunda parte de "Las cosas del querer", de Chávarri.
También fue uno de los gestores de la agrupación teatral Errare Humanum Est, junto a Juan Leyrado, Hugo Arana, Miguel Angel Solá, y Jorge D´Elía, con los que protagonizó "Los mosqueteros" y "Los lobos". "Tal vez volvamos a trabajar juntos algún día. En todo caso, se llamaría: "Y acertar también". No queremos engancharnos con el error".
Sobre el más acá
De los últimos personajes que interpretó hay un denominador común: tienen un toque de ingenuos, están absorbidos por la fantasía (o escapan de la realidad) y son algo solemnes. "Por ahí son cosas que tienen en común mi actuación y no mis personajes. A lo mejor me estoy repitiendo y debería replantearlo.
Creo que en eso radica en profundidad esto de jugar de verdad a ser otro. Y pensar de otra manera, reaccionar de otra manera, no es fácil, es un trabajo que te lleva toda la vida. Y en eso estoy", reflexionó el actor que, entre otras cosas, tuvo que aprender a dialogar con la muerte para dos de las películas de Subiela.
Entre sus proyectos más inmediatos está el del programa de TV "Los fiscales", en Telefé, junto a Selva Alemán y Jorge Marrale (ver recuadro), y un pequeño papel en la versión cinematográfica de "Yepeto", de Eduardo Calcagno: "Y, a mi edad, ya estoy más cerca de Yepeto que de Antonio, el personaje que hice a los 30 años. Pero no me duele no poder protagonizarla. Así está bien".
Ya todos saben que Darío Grandinetti no flirtea con los medios. Hizo una bandera de su privacidad, y sólo por eso se ganó fama de tipo retorcido. "Si para lograr que la gente vaya a ver una película o una obra de teatro necesito invitar a los medios a mi casamiento, sacarme fotos en el jardín de mi casa, dejarlos que les saquen fotos a mis hijos... me hubiera quedado en Rosario. Como no me casé con los medios aparecí como un inadaptado. Como no sonrío cuando se muere mi hija, soy un inadaptado".
Humanizar
Darío Grandinetti ha tenido mucha suerte en la televisión argentina. Protagonizó ciclos que se destacaron del resto y que plantearon nuevas temáticas. "Situación límite", "Zona de riesgo" y "Los machos". Ahora apuesta a "Los fiscales", una serie que emitirá Telefé.
Con guión de Javier Daulte y Alejandro Tantanián, dos autores teatrales, "la idea es desmitificar la imagen de estos tipos que rigen sobre las vidas de los demás -explicó Grandinetti-. Creemos que son personas impolutas, que tienen todo organizado, pero ellos tienen tantos problemas como cualquier otro. Pero tampoco queremos hablar de la corrupción, de la honestidad ni de alguien en especial. Nuestro objetivo es humanizar a los fiscales", dijo.





