
La mayoría de los productos informáticos que usamos tienen algún componente nocivo para el planeta o consumen mucha electricidad. Algunos fabricantes están tomando conciencia de su rol en la protección ecológica y han lanzando iniciativas verdes. ¿Qué podemos hacer los usuarios?
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El dato es para ponerse verde: el total de combustibles fósiles que se usan para hacer una computadora de escritorio equivale a 240 Kg, diez veces más que el peso de la PC misma. Comparado con otros productos, resulta un despropósito, porque la cantidad de combustibles fósiles empleados en la producción de un auto o una heladera es, aproximadamente, igual a sus respectivos pesos.
El impacto ambiental que genera la industria tecnológica es un problema muy significativo que merece mucha más atención de la que ahora tiene. La mayoría de los productos informáticos que hoy utilizamos tienen algún componente dañino para el planeta, como sustancias y compuestos químicos tóxicos. Por otra parte, muchos de los dispositivos que usamos son grandes derrochadores de electricidad que (como bien sabemos en Argentina) es un recurso escaso y producido, fundamentalmente, por medios no renovables. Tomemos un ejemplo: un datacenter, el lugar donde residen los servidores y equipos de comunicación en las grandes compañías, puede consumir hasta 40 veces más energía que los edificios de oficinas convencionales.
Quizás aún no nos damos cuenta, pero nos encaminamos hacia un mundo que produce tanta tecnología como la que desecha, y es hora que los fabricantes de hardware y las empresas de IT empiecen a tomar conciencia del rol que juegan en la conservación del medio ambiente.
Greenpeace es una de las primeras entidades que ha puesto en la mira a las firmas tecnológicas. Hace días, elaboró el último "Ranking Verde de Electrónicos", una guía que califica, del cero al diez, a los principales fabricantes de computadoras, celulares y televisores, y evalúa los avances en sus políticas ambientales.
Ninguna de las 18 compañías analizadas alcanzó el puntaje ideal, ya que todas tienen carencias en sus programas de reciclaje o siguen utilizando componentes nocivos en sus productos. Al fondo de la tabla se ubican Microsoft, Philips y Nintendo, que se lleva la mayor vergüenza: la productora de videoconsolas fue la primera firma en el mundo en ser calificada con cero.
Sin embargo, hubo mejoras importantes en los últimos años y son varias las empresas han puesto manos a la obra con la tendencia verde. El mercado de la impresión registra algunas iniciativas interesantes, ya que es uno de los más delicados: basta con tener en cuenta que un cartucho de tinta vacío puede contaminar hasta 300 años el sitio donde se arroje.
En algunos países, Lexmark implementó un plan de devolución de cartuchos según el cual los usuarios obtienen precios especiales o recompensas a cambio de dar los insumos vacíos para su reciclaje.
Recientemente, HP anunció el desarrollo de una solución que permite la reutilización de plástico en la producción de nuevos cartuchos de inyección de tinta. La técnica facilita la combinación de múltiples fuentes de plástico, incluso botellitas de agua. Hasta el momento, se han fabricado más de 200 millones de cartuchos en base a este proceso.
Los celulares son otra fuente importante de contaminación. Solo en Estados Unidos, alrededor de 100 millones de celulares caen en desuso anualmente y, con ellos, se desechan las baterías, que contienen materiales extremadamente peligrosos.
Algunas empresas están realizando acciones al respecto. Nokia recientemente presentó el celular Evolve 3110, compuesto en un 50 por ciento con materiales renovables.
En Estados Unidos, Apple inició un programa gratuito de reciclado de iPods que ahora ha extendido a cualquier teléfono móvil que se desee desechar.
En Argentina, a abril de año pasado, Movistar había reciclado 32.300 kilos de residuos electrónicos como parte de su campaña de reciclado de terminales en desuso. Esta iniciativa se sumó al Programa de Recolección y Reciclado de Baterías de la empresa que, desde su lanzamiento en diciembre de 1999, ya lleva recicladas más de 1,6 millones de unidades, según dice la operadora.
Nosotros, los usuarios, ¿qué podemos hacer?
Por lo pronto, informarnos sobre qué producto estamos comprando y cómo fue hecho. Podrá ser una tarea compleja y engorrosa, pero el primer acto de responsabilidad con el medio ambiente radica en ejercer nuestro poder de consumidores para presionar a aquellas empresas que no tienen políticas ecológicas.
También podemos llevar adelante acciones "menores" o "más sencillas" pero, en el conjunto, muy útiles, como quizás usar pilas recargables como estas, no dejar la PC prendida durante la noche "porque estoy bajando cosas", o al menos apagar los periféricos innecesarios para esa tarea (monitor, mouse, teclado).
Ponerse verde no significa indignarse por lo que le estamos haciendo al planeta, sino cambiar la actitud para que los recursos de la Tierra no queden en rojo.
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