
Con Tom Cruise, Dakota Fanning y Justin Chatwin
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Lo más aterrador de Spielberg desde Tiburón
H.G. Wells no reconocería su novela La guerra de los mundos, de 1898, en esta versión de Steven Spielberg. Pero quizá sí sentiría el miedo y el pánico que transmite la película. A diferencia de la trivial versión de 1953, la Guerra de Spielberg está situada en un mundo real amenazado por un ataque terrorista. El padre divorciado Ray Ferrier (Tom Cruise, complejo y vulnerable) está a cargo de sus hijos (Dakota Fanning y Justin Chatwin). Cuando llegan los hostiles aliens Tripod, Ray toma a los niños y escapa. El viaje, en auto y a pie, inspira a Spielberg para crear extraordinarias imágenes de una familia desmembrada en una civilización desmembrada. Los paralelos con el 9/11 son evidentes: las calles se llenan de cadáveres y la siguiente amenaza llega sin razón ni piedad.
Los Tripod matan por instinto, como el animal en Tiburón. Brazos mecánicos buscan sus presas como los dinosaurios en Jurassic Park. Spielberg se roba a sí mismo. Y son esas imágenes de la destrucción las que quedan, aunque Spielberg fuerce un inverosímil final feliz. Muy buen juego previo, pero malo el orgasmo.





