Hollywood dio examen de corrección política

La evaluación de una ceremonia cargada de polémicas tuvo al esperado triunfo de Leonardo DiCaprio como el momento más celebrado
Natalia Trzenko
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1 de marzo de 2016  

Después de cinco nominaciones, antenoche DiCaprio se llevó la estatuilla de Mejor Actor por Revenant: el renacido
Después de cinco nominaciones, antenoche DiCaprio se llevó la estatuilla de Mejor Actor por Revenant: el renacido Fuente: AFP - Crédito: Christopher Polk

"¿Es Hollywood racista? Por supuesto que es racista." Lo dijo Chris Rock, el conductor de la 88» entrega de los premios Oscar que se celebró anteanoche y que más que un festejo de lo mejor de la industria cinematográfica fue un gigante mea culpa de Hollywood. Exactamente 76 años después de que la actriz Hattie McDaniel fuera nominada y premiada por su papel de reparto en Lo que el viento se llevó -la primera intérprete negra en recibir ese honor que no se repetiría demasiadas veces-, la ceremonia fue un festival de la corrección política y mensajes bien intencionados con más minutos en pantalla que las películas ganadoras. Sin embargo, entre las bromas punzantes de Rock, algunos segmentos pregrabados y el glamour de siempre, la noche tuvo un claro ganador: Leonardo DiCaprio.

Para el actor de Revenant: el renacido, la quinta fue la vencida y por la reacción de sus pares presentes en el Teatro Dolby, su triunfo tuvo sabor a revancha y consagración definitiva como el actor más importante de su generación.

Una ovación de pie que se repitió un par de veces durante la ceremonia, pero por esas razones extracinematográficas que marcaron el ritmo de unos Oscar distintos. Dispuestos a hacer todo lo necesario para que en el futuro ante la pregunta de si Hollywood es racista, la respuesta sea un orgulloso no.

Uno de los pasatiempos favoritos de quienes están dispuestos a entregar cuatro horas de su domingo para ver unos premios con resultados muchas veces cantados es discutir las películas nominadas frente a las que fueron injustamente ignoradas. Otros gustan debatir la capacidad del conductor elegido para llevar adelante la extensa y complicada ceremonia. Al tiempo que los más de cinco mil integrantes de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas juzgan y deciden la suerte de las candidatas, el público hace lo mismo con el valiente que se anima a ponerse al frente del circo. De hecho, los espectadores expertos en premiaciones evaluamos todo: desde los vestidos que desfilan por la alfombra roja hasta la sensatez de burlarse con inclemencia de Will Smith y su esposa, Jada Pinkett Smith -activos boicoteadores de los premios-, y la elección de los ganadores ¿Estuvo bien que Alejandro González Inárritu ganara por segundo año consecutivo como Mejor Director y que por tercera vez seguida esta categoría fuera para un realizador mexicano (en 2014 lo ganó Alfonso Cuarón por Gravedad)? ¿Fue En primera plana la mejor película a pesar de sólo haber conseguido dos premios frente a los seis de la inigualable Mad Max: furia en el camino? ¿No era que Sylvester Stallone ganaba seguro por su séptima vuelta como Rocky Balboa?

A miles de kilómetros de Hollywood y del Teatro Dolby, lo más divertido de ver los Oscar, además de ser testigos del triunfo de nuestros favoritos, es poder evaluar con el conocimiento del hecho consumado si la Academia acertó, si sus ganadores coinciden con los propios vaticinios. Si se hizo justicia. Sea lo que sea que eso signifique en este contexto.

En esta edición, lo curioso fue que resultó bastante complicado concentrarse en las películas nominadas cuando todos los comentarios, los chistes y los segmentos pregrabados estaban dedicados a quienes no estaban presentes. La Academia volvió a demostrar su falta de diversidad racial y de género a la hora de nombrar a sus candidatos y subsiguientes ganadores, y la indignación de sus artistas fue tal que terminaron disculpándose con toda una fiesta pensada para pedir perdón. Y lo que la salvó de ser un completo festival de la corrección política fue el estilo filoso de Chris Rock. El comediante, conocido por sus puntos de vista contestatarios y cargados de rabia racial, no bajó el tono ni se editó demasiado. Si bien la transmisión televisiva global no le permitió el uso intensivo que suele hacer de las malas palabras, Rock se animó a decir lo que nadie más que él podría haber dicho. Poniendo en perspectiva la indignación de sus pares por el ya famoso "Oscar tan blanco".

"Estábamos demasiado ocupados siendo violados y linchados para que nos importara quién ganaba el premio a Mejor Director de Fotografía. Cuando tu abuela está colgando de un árbol es muy difícil que te importe el Mejor Documental Cortometraje Extranjero", ironizó el conductor. La platea se espantó un poco y luego estalló en risas. Tan nerviosas como auténticas. Es que Rock representó a los Oscar modelo 2016 como nadie más podría o querría haberlo hecho.

Fashion Police cierra la temporada

Tal vez esta no vaya a ser la ceremonia recordada por su glamour y despliegue de estrellas. Sin embargo, entre tanto discurso comprometido, tantos llamados a la igualdad y la justicia social, los Oscar siguen siendo los Oscar. Y eso significa que hoy, a las 22, por E! se verá el ya tradicional especial Oscar de Fashion Police. Aunque no se deje de extrañar a Joan Rivers, su hija Melissa logró armar un programa digno del recuerdo de su madre. Un lugar para analizar los vestidos, las joyas y las tendencias de quienes caminaron la alfombra roja más esperada de la temporada de premios. Se trata de ver Fashion Police y darla por oficialmente terminada. Hasta que vuelva a empezar una vez más.

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