Horacio Levin, el papá de las criaturas
De "Expedición Robinson" a "Codicia"
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No es un productor estrella. No es Suar ni Tinelli ni Pergolini. Sin embargo, desde la no-fama , Horacio Levin, titular de la productora Promofilm, se ha convertido en el nuevo dueño del éxito de Canal 13, justo cuando lo último de Pol-ka no consigue el favor del público. El rating que la emisora había perdido con "Primicias" se recuperó con "Expedición Robinson" para perderse de nuevo con "Ilusiones", de Pol-ka. Pero el furor Robinson no es casual en la usina de Levin. Es el último eslabón de una cadena de éxitos ("Fort Boyard", "Agrandadytos", "Sorpresa y media") que, en 2001, le permitirá a Promofilm poner en el aire "Codicia", con Eduardo de la Puente, "Quién quiere ser millonario", con Julián Weich (un formato que en los Estados Unidos explotó de rating), un dating-game (juego de citas) con Maby Wells y "Expedición Robinson 2".
Ya se ha dicho, Horacio Levin no es un hombre amigo -tampoco enemigo- de las fotos. Conoce tanto las reglas de la TV que desea conservarse fuera de ellas y de paso resguardar esa pinta de tipo común y corriente, de vecino que el fin de semana presta la cortadora de césped. A solas con La Nación , mientras confiesa que "a veces me da vergüenza ajena ver algunas exhibiciones impúdicas de algunos personajes", el productor sufre al posar para la cámara, pero el asunto cambia y la tortura cesa cuando llega el café.
-En diez años Promofilm no dejó de crecer. Es fuerte preguntar esto, pero, ¿fue casualidad?
-Es una sucesión de casualidades ayudadas por algo que no es muy común, no sólo en la TV sino en general en el país. A uno le va ir bien si se comporta bien, si es correcto, si trata de no pasar encima de nadie, si trata de respetar los códigos, si trata de no traicionar a nadie, de generar confianza. A veces, si la gente supiera qué buen negocio es generar confianza... Parecería que todo tiene que ver con la viveza criolla, con la picardía, con cuánto me quedo de lo tuyo... Esos siempre son negocios a corto plazo. Los negocios a largo plazo se hacen generando confianza y lealtades.
-¿Por qué siempre Canal 13?
-Fue el canal que más me abrió las puertas. Es el único cuyos directivos están desde hace diez años, y eso da seguridad. Hay buena química con todos y nunca terminaré de agradecerles que me hayan dado esta oportunidad de crecer. Por eso, como creo ser una persona agradecida, trato de respetar los códigos. Yo no tengo un contrato de exclusividad, pero siento que lo tengo. Igual, en los papeles creo poco.
-Y tiene la puerta abierta para entrar y para salir. No tener exclusividad reafirma la condición de independiente.
-En este momento hacemos dos señales de cable de 24 horas, Gourmet y Magic Kids, que no tienen nada que ver con Artear. Nos manejamos como una productora independiente y trabajamos en otros países, para otros canales. La relación con Canal 13 es más un sentimiento que un contrato.
Por la puerta de atrás
En 1986, Levin era dueño de Totem Publicidad, una agencia con una amplia cartera de clientes del rubro juguetero. Por eso se le ocurrió comprar dibujos animados en el exterior para hacer ciclos infantiles. Así, entró en una oficina de programación. No por la puerta grande de la megaproducción, sino por la puerta trasera -abierta por una tanda de juguetes- para hacer, por ejemplo, "El club de Batman", con Guillermo Mazzuca. Para 1989, Totem, expandida al deporte, organizó una exhibición en el Luna Park con Seles y Sabatini.
Promofilm nació sólo en 1991. Desde entonces no paró de crecer. Empezó con una oficina de 20 empleados -donde surgió "Causa común"- y se agrandó hasta contar con 300.
-¿Hubiera crecido sin el rating de "Sorpresa y media", "Agrandadytos", "Fort Boyard" y "Expedición Robinson"?
-Puedo nombrar algunos programas con los que nos fue muy mal: "Patas para arriba", "BTV", "Si te reís perdés". Cuando acá alguien se agranda, le digo:"Nosotros somos los productores de "BTV"". También hicimos fracasos. Lo que sí, tiramos muchos tiros: algunos los pegamos y otros se nos escapan. Lo que nos diferencia como productora es que fuimos los primeros en abrirnos al exterior, y eso nos dio una visión muy importante del negocio televisivo.
Con blindaje propio
Habrá que creerle a Levin lo de los fracasos exitosos. La amistad que lo une a Emilio Aragón nació con el fracaso de "Sin complejos", un ciclo que Promofilm produjo y que el ex Milikito condujo en la Argentina luego de "El juego de la oca". Hoy Emilito es el presidente del Grupo Arbol, la empresa que congrega a Globo Media -la productora más importante de España- y a Promofilm. "Emilio no está muy activo en su tarea profesional, está dirigiendo una orquesta, ama la cultura, y entonces el resto de los socios somos los que más nos ocupamos de la producción", sonríe Levin.
-¿Las ganancias en otros países funcionan como un blindaje?
-Con respecto a América, las cuentas de cada una unidad de negocios se manejan por separado, pero funcionar como un grupo es fundamental porque si un año no te va bien en un país podés aguantar porque en otro te va bien. Este año en la Argentina, con mantener la estructura que tenemos y darle trabajo a la gente nos damos por satisfechos.
-¿Las críticas a "Expedición..." tuvieron que ver con el éxito?
-Por un lado, sí, pero por otro tiene que ver con la mala conciencia de la gente. Con los sueños de "Sorpresa y media" decían:"Están preparados", hasta que se nos escapó Falucho y por esa situación desgraciada la gente empezó a decir:"Entonces eran en serio los sueños". Estamos tan acostumbrados a tener gobernantes que nos mientan que por naturaleza desconfiamos. Con "Expedición..." hasta el capítulo 12 mostrábamos la basura de la gente y nadie decía que habíamos preparado nada. Mientras no hubo actos de heroísmo no se despertaron sospechas. Se criticaban otras cosas, que acepto.
-El hombre lobo del hombre...
-Las acepto. Pero empezó a haber un tufillo. Leí por ahí: "No es supervivencia, llevan guardavidas". ¿Qué quieren? ¿Que los dejemos ahogar? Estamos haciendo un programa. No íbamos a poner a nadie en peligro.
-Como los tigres de "Fort Boyard", que no se van a comer a nadie.
-Por supuesto. (Se ríe.)
-¿Nunca te tentaron de otro canal?
-No.
-¿Esto te deprime?
-A mí me encanta. Es lo que quería. Es raro lo que voy a decir, pero quería dar una imagen de tal seriedad que digan: "A este señor por unos pesos más no lo convencemos".





