
India, un viaje de ida y a cara lavada
Un día en la vida de... Tini de Bucourt
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De la India (donde vive hace cinco años, junto con su marido, Enrique Anchordoqui, embajador uruguayo en ese país) a Buenos Aires, y de acá a Punta del Este. En este último balneario, en el paraíso de marcada influencia india que construyó en el barrio Lugano, muy cerca de San Rafael, pasará el verano junto con sus afectos.
Pero no todo será ocio para Tini de Bucourt, que se fue como ex modelo y empresaria, y regresó con título indio de profesora de yoga, más un puñado de proyectos que piensa concretar en un futuro cercano.
"Estos años fueron maravillosos. Me sirvieron para conocerme, pensar mucho, pintar, conectarme con el silencio, meditar, intensificar mi yoga y escribir mi libro, A cara lavada, uno de mis sueños." Cuenta que la vida en la India es muy diferente de lo que uno imagina en Occidente y descubrirla "fue un gran desafío". Sostiene que no quiso vivir en lo que llama "la burbuja diplomática", motivo por el que desde el primer día comenzó a caminar esa tierra.
De allí, dice rescatar "los aromas tan profundos, los mercados increíbles, los colores de las telas, todo un festival. La sorpresa ante la imponencia del Himalaya, la conciencia a la hora de comer, el conocer el cuerpo. Creo que la India tiene muy mal marketing, porque por supuesto que hay pobreza y mucha, pero también hay mucha belleza y sabiduría. La gente no tiene odio ni envidia y, como creen en la reencarnación, viven con resignación".
Hacer escuela
Mientras toma una infusión de hierbas, "lo mejor para combatir el calor", se muestra serena, sonriente y comenta que en marzo regresará a Nueva Delhi y, en octubre, se instalará definitivamente en Buenos Aires. "De regreso, mi intención es abrir un centro dedicado a mejorar la calidad de vida, con cursos de yoga dictados por expertos de distintos lugares del mundo."
¿De escuela de modelos a escuela de vida? "Algo así. Retomaré la actividad didáctica, pero desde otro punto de vista, para que nos animemos a mostrarnos tal cual somos -explica-. Hay que escaparse del modelo occidental, que sugiere si no parecés de 30 ya no servís. La belleza es la armonía entre los diferentes planos que hacen al ser humano."
Tini no quiere transformarse en una militante anticirugías, pero se juró envejecer dignamente, "con todo lo que tengo". Asegura que hace tiempo que archivó los tacos, que cambió tops por túnicas y largas polleras bordadas. "La realidad es que donde vivo y, en el círculo en que me muevo, puedo vestirme como quiero, más suelta. ¿Cómo es mi día en Delhi? Me levanto a las 5.30 y medito durante una hora. Doy clases de yoga junto a mi amiga checa, Susie Roy, almuerzo liviano (alguna ensalada o un dalh, a base de lentejas), pinto, voy al mercado y, por supuesto, tengo una vida social activa, debido a la actividad de mi marido. Además tengo amigas indias, a quienes visito y me visitan continuamente. La verdad es que no paro, pero todo lo hago feliz."
De Bucourt exprés
Efecto quirófano: "Una refrescadita es una cosa, pero hay gente que directamente mutó. Me pasó el otro día, en un shopping, seguí de largo y no saludé a una vieja conocida. ¡Qué papelón, no la reconocí!"
Personalidad: "Si uno se siente bien consigo mismo puede relajarse y no poner el acento en el exterior. ¿Para qué hay que parecerse a alguien? Uno debe inventar su estilo, ser libre, despojarse y jugar. No hay que darle tanto poder a la mirada del otro".
Sueño : "Quiero hacer un largo sobre la belleza verdadera, sin artificios. A lo mejor una coproducción indio-argentina, veremos..."
Cocina: "Me encanta y, ahora en Punta, voy a empezar con todo. Traje recetas de panes con especias, por ejemplo. Pienso invitar amigos y vivir noches mágicas".
Deleites indios
Aunque en Punta del Este no le dice no a un asadito, sostiene que es prácticamente vegetariana. "Allá me la paso comiendo verduras, arroz y guisos. Los panes son magníficos; por ejemplo, me encanta el chapathi, el roti y el naan, deliciosos; son muy sanos, porque se hacen con harinas no procesadas. La gente en la India casi no toma alcohol y fuma muy poco. Se toma un yogur líquido, salado, que es nutritivo y otro, natural, que sirve para contrarrestar los efectos del picante. Por lo general, se come en el suelo, porque es una forma de estar en contacto con la tierra, y se utilizan las manos ya que consideran que los cubiertos rompen el sabor. Tampoco hablan mientras comen, toman té de hierbas a temperatura ambiente y jamás ingieren fruta después de la comida, ya que corta la digestión."






