
Con Jessica Alba y Paul Walker
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Sirenas que no hipnotizan
Jared [Paul Walker] y Sam [Jessica Alba] son una pareja imposiblemente hermosa que vive en las Bahamas. Jared quiere encontrar tesoros perdidos y Sam quiere ser feliz a su lado, así él sea un pobre diablo con un bote medio hundido y un cheque de desempleo. Todo cambia cuando llega Bryce [Scott Caan] con la preciosa Amanda [Ashley Scott] dispuestos a divertirse. Los cuatro comienzan a bucear y encuentran lo que parecen ser los restos de un barco pirata, el Zephir. Todo estaría bien si no fuera porque al lado del naufragio hay una avioneta que se hundió en el fondo del mar con cientos de kilos de coca [obvio, colombiana]. Los buscadores de tesoros no saben si deben reportar la coca a las autoridades, que les quitarían el lugar del naufragio o quedarse callados. Todo se daña cuando Amanda propone vender la droga para financiar la expedición. Su director, John Stockwell, se pasma haciendo escenas bajo el agua en las que Alba y sus amigos tienen la oportunidad de mostrar sus cuerpos perfectos y sus habilidades en el deporte de apnea. Las actuaciones son pésimas, la historia es poco verosímil, el suspenso es flojo y al final lo único que uno espera es que se acabe pronto porque tanta agua termina por asfixiar. Lo triste es que un tema tan fascinante [y tan poco usado en el cine] como los buscadores de tesoros se subexplotó en una película dedicada a las fantasías sirénidas y a la acción barata de las series de televisión.





