
“Sing” fue cortina de Gran Hermano y Travis convirtió su angustia existencial en hit. El pop escocés que faltaba.
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Por desgracia, no valemos absolutamente nada como individuos. Si se revelara la verdad; si el gobierno te dijese, lisa y llanamente, «sólo sos un número», ni te molestarías en ir a votar. Por eso te dicen que tu opinión vale, que tenés voz y toda esa mierda. Pero cuando hay que tomar decisiones, no existís." Fran Healy, cantante y compositor de Travis, está comentando "Pipedream", uno de los temas de The Invisible Band, pero bien podría estar refiriéndose a la realidad argentina actual. De repente, una voz femenina anónima se mete en la línea telefónica y anuncia, impersonal: "Le quedan dos minutos".
Han pasado 420 segundos, de los ya paupérrimos 900 pactados. Apenas suficientes como para que Healy apriete rewind y nos transporte a su Escocia natal, a la Glasgow de 1988, cuando le pidió a su mamá para Navidad, después de ver a Roy Orbison por televisión, que le regalase su primera guitarra acústica. Sería un clásico argumento de serie clase B sobre la carrera de un grupo de rock, si Fran no sonase tan candorosamente sincero. "Siempre me sentí un marginado en Glasgow", dice. "Llevábamos la ropa equivocada, teníamos cortes de pelo horribles y no mirábamos al piso en las fotos, un estereotipo dark de la época. De hecho nos divertíamos demasiado tocando juntos... Pasaba días enteros en mi cuarto, escribiendo canción tras canción. La imagen puede adquirirse con el tiempo, pero para ser un buen compositor tenés que practicar mucho."
No le resultó difícil a Travis poner proa hacia Londres, en busca de un contrato discográfico. Lo obtuvo en Independiente, un sello joven que –a pesar de su nombre– era distribuido por la poderosa Sony. Travis hizo cabecera de playa con Good Feeling. Fue un debut ecléctico: atisbos del estilo introspectivo que haría famoso al grupo se mezclaban con temas celebratorios como "All I Want To Do Is Rock", al que Healy califica hoy como "una declaración de principios". "Queríamos estar en un grupo, queríamos tocar rock y no aceptábamos «no» por respuesta. Aún hoy, cuando interpretamos esa canción se renueva mi pasión por tocar."
Esa pasión de Fran Healy no surgió como algo espontáneo ni abrasador, sino más bien por descarte. "Para ser honesto, hay días en que me levanto y me pregunto: «¿Por qué estoy haciendo esto?». De joven quería ser pintor. Tocar la guitarra y formar un grupo era algo menor y pasajero. Jamás pensé que me ganaría la vida con la música y que llegaríamos a ser tan populares."
El gran salto de Healy como compositor –y de Travis como grupo– fue el álbum The Man Who, de 1999. La romántica vulnerabilidad de temas como "Writing To Reach You" y "Why Does It Always Rain On Me" tocó un nervio sensible en una nación necesitada de una alternativa al hedonismo del brit-pop. Nigel Godrich, productor de siete de los diez temas del álbum, le dio al sonido del grupo ese elemento extra de homogeneidad: el todo de The Man Who resultó tan bueno como la suma de sus partes.
Travis retuvo a Godrich para la grabación de The Invisible Band. El título parece una autoparodia, una alusión irónica a la imagen pública discreta de Healy y sus compañeros: el bajista Dougie Payne, el guitarrista Andy Dunlop y el baterista Neil Primrose, quienes se dan de tortazos en el video de "Sing" (hit que se impuso como cortina de Gran Hermano). Las canciones, no obstante, no son precisamente invisibles. De hecho, Healy profundiza sus observaciones sobre males de nuestro tiempo, como la insignificancia del individuo en la era de la globalización y otras fuentes de angustia existencial.
Es un tema que preocupa a Fran, que en "Side" da cuenta de la insatisfacción residual que dejan las posesiones materiales con esa oscilación pendular entre franqueza e inocencia que es parte de su encanto poético. "Estuve en muchos países y vi en acción el materialismo y el capitalismo. Pero tengas o no dinero, básicamente, somos todos iguales. Todos comemos, dormimos, cagamos, reímos, lloramos. Y así y todo, seguimos sosteniendo todas esas diferencias entre nosotros. No obstante, hay unas pocas verdades, muy poderosas, que nos marcan a todos los seres humanos. Cuando muere un ser querido, cuando te enterás de una noticia fántastica o cuando ocurre una tragedia nacional, la gente reacciona de manera muy parecida."
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