Jake Gyllenhaal, detrás de las noticias

El actor cuenta cómo se preparó para interpretar al protagonista de un film que cuestiona al periodismo amarillo, estreno de hoy
El actor cuenta cómo se preparó para interpretar al protagonista de un film que cuestiona al periodismo amarillo, estreno de hoy
Marcelo Stiletano
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27 de noviembre de 2014  

El Jake Gyllenhaal de impecable saco oscuro, remera, jeans al tono bien ajustados y botas tejanas que ingresa con un vaso plástico de café en la mano y una relajada sonrisa en la habitación del hotel cinco estrellas más elevado de Toronto muestra en su aspecto una distancia sideral con el personaje del que se dispone a hablar. Y que no tardará en calificar como el más exigente de toda su carrera. Es el protagonista de Primicia mortal ( Nightcrawler), una de las novedades cinematográficas de hoy en la Argentina.

La película vivió su estreno mundial a principios de septiembre en la ciudad canadiense, cuyo festival de cine funciona cada año como gran antesala y vidriera de los títulos que protagonizarán la temporada alta de premios en Hollywood.

Primicia mortal no tardó en convertirse en uno de ellos. Acaba de obtener cinco nominaciones a los premios Independent Spirit (una de ellas para Gyllenhaal como actor protagónico) y se perfila con buenas posibilidades en la inminente carrera hacia el Oscar. Pero en el encuentro con la prensa internacional (de la que participó la nacion) en Toronto, Gyllenhaal prefirió hablar de otra cosa: la impactante transformación física y psicológica que lo convirtió en una persona hambrienta de fama y de figuración.

"La verdad es que estuve todo un año sin comer mucho", dice un Gyllenhaal risueño y casi avergonzado por hablar de esas cosas mientras exhibe en la charla un envidiable estado físico. Para convertirse en Lou Bloom, el buscavidas de Primicia mortal que vislumbra un rápido camino a la fama transformándose en camarógrafo nocturno, el actor se sometió a una extraña dieta a base de goma de mascar, té y ensalada de kale, la hortaliza de origen asiático que se puso de moda en todo el mundo. "También corría 24 kilómetros por día, a veces por la mañana, después de filmar, y a veces de tarde, antes del comienzo de cada jornada".

Tan compenetrado estaba que alteró todos sus hábitos y rutinas. "A mí me gusta dormir bien, pero durante tres meses tuve que vivir de noche. Sentía que el personaje se parecía a un coyote y adopté esa mímica", ilustró. Las señales corporales que buscaba Gyllenhaal aparecen en plenitud durante la película: ojos bien abiertos casi fuera de las órbitas, pómulos bien marcados, delgadez visible.

Y dos escenas que estaban en el guión pero quedaron fuera del film. "En una, Lou entra a un negocio de comidas rápidas y se da cuenta de que sólo tiene dinero para pagar una hamburguesa y un vaso de agua. En la otra, le pasa algo parecido en uno de esos carromatos que se transforman en locales ambulantes de venta de tacos. Lou es alguien hambriento de fama, se quiere devorar a la gente. Y su apetito es parecido al del coyote, esa criatura nocturna que está presente de muchas maneras a lo largo de todo el guión", explica.

Gyllenhaal es una persona de respuestas largas. Empieza a hacerlas con voz calma y suave, que se va acelerando en la medida en que parece haber encontrado los argumentos que buscaba. En ese momento decide volcarlos a toda velocidad y puro entusiasmo. "Decididamente -explica- Lou es el resultado de los tiempos que vivimos. Él se adapta a Romina, el personaje de René Russo, ella a la vez se adapta a la cadena de noticias en la que trabaja y le compra a Lou las imágenes morbosas de choques e incendios que capta cada noche, y los dos terminan adaptándose a nosotros ¿Por qué? Porque parece que tenemos necesidad de consumir lo que ellos nos ofrecen, que es la noticia mal entendida a repetición constante. Aquí en Toronto hice tres entrevistas con la misma persona a partir de la misma pregunta: qué pensaba de la película, qué pensaba de la reacción de la gente ante la película, qué pensaba de los que reaccionaron a la reacción de la gente ante la película. Y después lo mismo por cuarta vez, pero en una fiesta. ¿Eso acaso nos sirve para algo? Estamos en un mundo en el que todo se convierte en noticia. Y en Los Angeles, ese interés apunta a un determinado tipo de tragedia, alimentado por nosotros..."

El actor pasó varias noches en compañía del director Dan Gilroy y el director de fotografía Robert Elswit acompañando a cazadores nocturnos de noticias (robos, accidentes, incendios, tragedias varias) en búsquedas similares a las que hace Lou Bloom en la película. "Encontramos a unos tipos que dentro de una van tenían 15 escáneres clavados en 15 frecuencias distintas de la policía y los bomberos. Corrían detrás de la noticia, filmaban en cinco minutos, editaban en otros cinco minutos. Lo que más me impresionó era ver cómo ponían en juego todos sus sentidos, como si fuesen depredadores en plena cacería. Nunca entenderé cómo podían escuchar 15 voces al mismo tiempo y mostrar además un espíritu lúdico, competitivo, similar al de los muchachos cuando se agarran a trompadas por una causa que después resulta ser estúpida".

Confiesa que terminó la película agotado, sin definir del todo el compromiso afectivo con las situaciones que vive su personaje. "La película cuenta la historia de un éxito, de cómo se construye a sí mismo un nuevo emprendedor -señala-. Y todo lo que viví me llevó a preguntarme qué clase de deseo estamos alimentando en la gente. Hay una parte de Lou que me atrae y otra que rechazo de plano. Pero puedo entender sus intenciones y no tengo miedo en reconocerlo. O tal vez en el fondo lo tenga. ¿Será que nos estamos acostumbrando a todo esto?"

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