
El cerebro de LCD Soundsystem, convertido en la sensación disco-rocker 2005, dice que aún le duele su visita a Buenos Aires.
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Perdón que este masticando, pero hoy tuve muchas entrevistas y recién ahora puedo comer algo.” Quien se excusa es James Murphy, el hombre detrás de ese fenómeno llamado lcd Soundsystem, responsable de uno de los mejores debuts que se han editado este año. La historia musical de este neoyorquino comienza en su adolescencia, cuando se escapaba al centro comercial de Nueva Jersey para volarse la cabeza con discos de The Birthday Party y Suicide. Así conoció el punk rock, trazó sus primeros proyectos musicales y produjo una decena de bandas, hasta editar en 2002 el simple Losing My Edge, llevando su música a los clubes underground de Nueva York.
Aunque en estudio prefiere trabajar en soledad, las presentaciones en vivo incluyen un explosivo grupo de acompañamiento –bajo, batería, guitarra y teclados– que convierte sus shows en verdaderos rituales electropunk. Con el particular perfume de las cañerías de Manhattan y texturas que van desde la new wave y el glam rock hasta el beat abrasivo y sintético, Murphy emerge como un personaje clave en tiempos en que la electrónica y el rock parecen reinventarse mutuamente.
¿Recordás cuál fue el primer disco que compraste?
Sí, me acuerdo como si fuera hoy. Tenía 7 años y no esperé a pedírselo a nadie. Fue Fame, de David Bowie. De verdad amo ese disco. ¡Y todavía lo escucho, eh!
¿Cómo eras en tus días de estudiante secundario?
Un desastre, lo que se dice un niño terrible. Odiaba la escuela , no prestaba atención a los profesores. Además, ya estaba metido con la música en aquellos años y no le daba bola a nada más que a eso. Supongo que por esa razón llamaban a mis padres.
Si bien lcd Soundsystem es tu proyecto solista, en vivo es una verdadera banda. ¿Por qué nunca pensaste en grabar con músicos en estudio?
Porque en vivo, al tocar con otros músicos, se generan unos ambientes increíbles, que en estudio son muy difíciles de llevar adelante: me gusta tener el control de todo, y eso es un verdadero compromiso que no puedo imponer a los demás. Además, no te olvides que soy ingeniero de sonido y como ingeniero yo sé qué es lo que quiero para un disco. Todo es mucho más dinámico, las canciones llevan mi personalidad y no le tengo que explicar nada a nadie.
¿Creés que un artista compone sus mejores obras tras vivir situaciones traumáticas?
Hmmm... No creo que el sufrimiento sea necesario, ni para un músico ni para nadie en general. Entiendo que a veces la vida nos pone en situaciones difíciles y que algunos –no todos– solemos salir más fuertes de esas situaciones, pero ya la tecnología me hace sufrir bastante [risas]. Tal vez los de The Cure hayan sufrido mucho y por eso les hayan salido esas lindas canciones oscuras, pero no es mi caso [risas].
¿Cuál fue el primer concierto al que asististe?
Fue un concierto de los Ramones, en Nueva Jersey. Un show fucking estridente que me voló la cabeza. Y esa misma semana lo vi a Iggy Pop y me di cuenta de que algo había cambiado. Ramones e Iggy en una semana es demasiado para cualquier adolescente.
¿Cómo te llevás con los fans?
La verdad es que no me gusta conocer mucha gente. Creo que con la música ya es suficiente relación. Muchas veces hacen preguntas raras y no siempre me gusta responder cosas que van más allá de lo musical. Parezco Morrissey, ¿no? [risas]
Canciones como “Great Release” suenan muy diferentes de tus primeros simples. ¿Qué cambió?
Las primeras canciones que hice estaban pensadas para el formato de simple pero mi intención fue siempre sacar discos, porque tienen una historia, comienzo, desarrollo y final, y no es un compilado dance de mierda.
Años atrás se decía que la electrónica era la música del futuro. ¿Ves alguna movida preponderante en los próximos años?
La verdad que no, pero espero que la música de los próximos años sea un poco más difícil que apretar botones, porque el sistema y las discográficas crean una música absolutamente hipócrita, como la radio en los Estados Unidos, que es horrible. En los Estados Unidos, la radio es buena sólo en Los Angeles. ¿Sabés por qué? Porque la gente maneja todo el día y tiene que escuchar mucha radio, por eso pasan buenas canciones.
¿Cuáles son las cinco mejores canciones que escuchaste?
Sin duda: “Rock & Roll”, de Velvet Underground; “Inside Outside”, de Shri; “Totally Wired”, de The Fall; “Rock & Roll Suicide”, de David Bowie; y “2hb”, de Roxy Music.
¿Y qué canción te hubiera gustado escribir?
“Perfect Day”, de Lou Reed. Esa es la canción perfecta.
En el libro interior del disco hay una foto tomada de tu show en la Argentina. ¿Qué recordás de esa noche?
¡Es verdad, esa foto es de la Argentina! Y muy pocos lo saben, eh. Bueno, lo que recuerdo de aquella noche es que tenía un dolor de cabeza terrible y que me duró todo el show. Después del concierto me tuvieron que llevar detrás del escenario porque me desmayaba, así que estuve ahí sentado durante horas. La verdad es que estaba hecho mierda y fue el show más doloroso de mi vida. Lo que sí me gustó de Buenos Aires fue el bife increíble que me comí y algunas radios que escuché. Pero el show, si bien estuvo bueno, aún me duele.
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