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Javier Calamaro tiene una casa caliente en la que por bimestre gasta 280 pesos de gas, y un estudio de grabación enorme que no puede terminar de construir porque se le acabó el dinero. Tenía una tarjeta de crédito que perdió y una Banelco que no sabe dónde está. Tiene, en consecuencia, una convicción: "No sirvo para las cuestiones de plata".
Lo otro que tiene Javier Calamaro es un frondoso pasado musical que incluye tres grupos (Frappé, El Corte y Los Guarros) y una incipiente carrera solista. Tiene, finalmente, un nuevo disco titulado Quitapenas, en el que combina su voz guarra, grave y sensual, con ritmos de cumbia, cha-cha-chá, rumba, reggae, milonga, y también con "Imágenes paganas", la canción de Virus que en estos días bate récords de versiones-tributo.
Entonces, vayamos por partes.
quitapenas. "En México, el quitapenas es un muñequito al que le atribuyen el poder de quitar los males de tu vida. En Perú, y en algunas provincias argentinas, se le llama quitapenas a un trago que se hace con los restos que quedan en las botellas y en los vasos; mezclan la porquería etílica del mundo con todos los gérmenes muertos en alcohol. Es el trago más barato de todos. Y, para mí, quitapenas es el consuelo que hace más llevadero el paso por esta vida. El quitapenas de Charly García ya sabés cuál es; el de mi tía Anita es quejarse; el de mucha gente es fumarse un porrito, y el mío es cantar. Todos tenemos nuestro quitapenas. No es consuelo de tontos, sino parte del aire que necesitamos para sobrevivir. Nadie aguanta esta vida sin eso."
Carrera. "A los 7 años escribí mi primer poema, y los 12 compuse mi primera canción: «Hay que extinguir la raza de los cerdos». Era medio irónica, satírica, hablaba de las hipocresías, vistas desde mi edad, en un país con dictadura militar y una hermana exiliada. La grabé con Frappé cuando terminé el secundario. Con El Corte teníamos otro modo de decir las cosas, pero el mensaje era igual. El primer disco de Los Guarros abre con «Vamos a rezar», que habla exactamente de lo mismo. Y cuando hice 10 de corazones [su primer disco solista] compuse «11.25», que habla de un tipo a punto de recibir un balazo en al nuca en el Pozo de Banfield, el campo de concentración de la dictadura; una historia verídica que me contó mi hermana. Pasaron veinte años y sigo hablando de las mismas cosas."
Rock. "Es una actitud. Ya no me interesa como estilo musical. Cuando Los Guarros se pusieron muy rocanroleros, me dejaron de gustar. A mí me encanta ac/dc, pero no puedo entender cómo un tipo puede nacer, vivir y morir cantando lo mismo."
Ritmos tropicales. "Cuando teníamos que definir el género de Los Guarros, decíamos que era rocanrol latino: rocanrol sobre una base cubana, con brasses de salsa. Esos ritmos están desde siempre. Y nunca dejé de cantar tango y folklore. Hace tres años empecé a transitar un camino más concreto: la fusión. A partir de una vida rocanrolera, traigo cosas de la cumbia, la rumba, el bolero y, sobre todo, de la milonga. En el plano armónico, la mayor influencia en este disco es la milonga."
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