
Jorgelina Alemán, tras los pasos del abuelo
La cantante conversó con La Nación sobre sus metas y sus sueños, y recordó al abuelo Oscar.
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Sin la fuerza de los recientes años anteriores, el blues local muestra pocas novedades, entre ellas se destaca la interesante voz de Jorgelina Alemán, quien con poco tiempo sobre el escenario ya mostró un rico potencial expresivo.
Su voz fuerte y con notorias influencias jazzeras dan el tono a esta cantante, nada menos que nieta del célebre guitarrista chaqueño Oscar Alemán, fallecido en 1980.
Contra lo esperado, el apellido no le pesa, más aún, lo considera una llave que debe aprovechar.
Reconoce que gran parte del interés despertado está estrictamente vinculado con su abuelo. "Encuentro que existe un mayor interés en mi carrera por mi apellido. Con sólo tres shows en Oliverio Allways y una pocas presentaciones en la costa, ya estamos en tratativas para grabar", señala en tono modesto Jorgelina Alemán.
Por lo pronto, La Jorgelina Alemán Blue´s Band actuará los tres primeros viernes de agosto en Oliverio Allways, uno de los escasos reductos bluseros que quedan en la ciudad.
Recuerdos con su abuelo
Hija de India Alemán, Jorgelina recuerda a su abuelo como un hombre muy aferrado a sus recuerdos. "Cuando íbamos de visita a su casa solía relatarnos sus anécdotas y nos dejaba hablar bien poco. Sólo escuchábamos", añade la cantante.
Comenta que sus recuerdos en muchos casos son vagos, pues el excelente guitarrista falleció cuando tenía 13 años.
"Mientras mi abuelo relataba sus historias yo me entretenía observando sus recuerdos, fotos, artículos periodísticos, discos, placas, en fin, todo lo que recibe un músico reconocido. De todos modos, era como una visita al museo", rememora Alemán sobre aquellos años.
"Era casi un ermitaño, cuidado muy de cerca por su última esposa, una española tranquila. Su salud estaba muy deteriorada", agrega.
Entre sus vivencias rescata un regalo de su abuelo. Una medalla con la conocida inscripción: "Lo esencial es invisible a los ojos".
El esfuerzo tiene sus resultados y algunos recuerdos aparecen. "Tenía en su casa un estudio importante. Equipos, guitarras, masters de grabaciones y todo los demás. A veces nos llevaba y, por ejemplo, nos colgaba una guitarra y nos pasaba una melodía; era muy exigente y se fastidiaba cuando pifiaba alguna nota. Así era mi abuelo...", comenta Alemán.
Siempre en las tablas
Si bien sus comienzos no son musicales, desde pequeña Jorgelina Alemán estuvo relacionada con el escenario. En este caso, la danza sostenía su veta artística, aunque ciertamente ligada a la música.
Señala que la timidez, quizás afectada aún más por su apellido, demoró en alguna medida su desarrollo artístico. En este caso la danza aparece hoy como un trampolín para liberarse .
"Estudié danza-jazz con Moira Chapman y presenté como coreógrafa un show llamado "Hablando de blues", con suerte relativa", explica Jorgelina Alemán.
-¿Cuándo comienza su inclinación seria hacia el canto?
-Hace pocos años; comencé profundizando las raíces del blues, el gospel, black espirituals... Luego pasé al blues tradicional y aquí estoy. También me dio un impulso fuerte mi marido, Daniel Cossarini, quien además es tecladista y director musical de la banda.
-¿Se puede decir que la influencia de tu abuelo te llevó por este camino?
-Decididamente sí. Siempre se escuchó en mi casa jazz y blues. La influencia es muy fuerte, sobre todo cuando uno la vive desde la niñez.
-¿Quiénes ayudaron a definir su estilo?
-En materia de profesores, Cristina Aguayo ejerció una notable incidencia en mi forma de cantar. El blues tiene ese sentimiento que conjuga el dolor con la musicalidad y que me hace sentir plena.
Respecto de cantantes que admiro la lista es algo extensa, pero la encabezan Ella Fitzgerald, Sara Vaughan, Billy Holliday, Janis Joplin. Entre las contemporáneas, me llegan mucho Tina Turner y la tranquilidad de Tracy Chapman .
-Tu repertorio es mayoritariamente en inglés, ¿no pone esto una barrera con el público?
-Es posible. La idea con Cossarini es ir definiendo un repertorio equilibrado entre los temas en castellano y en inglés.
Sé que otras bandas han tenido este problema en especial a la hora de grabar. Estamos trabajando junto con Cristina Aguayo y con Suri Frexas como arreglador para mejorar no sólo lo que se refiere al repertorio sino también a la interpretación. La banda es nueva y necesita asentarse.
También contamos con el padrinazgo del guitarrista rítmico de mi abuelo. Chachi Zaragoza, quien tiene una experiencia notable y es de gran ayuda.
-¿Después de esas actuaciones en Oliverio cómo sigue la historia?
-Consideramos que tuvimos buena acogida en los shows de Oliverio, a tal punto que estaremos los tres primeros viernes de agosto en ese local céntrico. Nos estamos preparando fuerte para esta nueva posibilidad artística, pero sin enloquecernos, es decir, medir los pasos.
-Parecería existir cierto decaimiento en la escena y en el público del blues, ¿los puede afectar?
-Es relativo, nosotros lo interpretamos con respeto y eso el público siempre lo valora




