
Joyas del nuevo cine francés
Tendencia: el festival presenta films de la nueva y excelente producción gala, que luego llegarán al circuito comercial.
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El cine francés está disfrutando desde hace un par de años de una segunda "nouvelle vague": una potente y renovadora camada de nuevos directores (en su mayoría mujeres egresadas de la prestigiosa escuela Idhec) que ha derrumbado décadas de bucólicos films de qualité, fríos estudios psicologistas, historias demasiado dialogadas, rebuscadas, crípticas y -en el fondo- banales.
Ahora, este cine galo prefiere ocuparse de las desventuras de la clase media, de los jóvenes, desempleados, inmigrantes y/o marginados, a través de historias sencillas contadas con gran austeridad narrativa y emocional, con una profunda mirada humanista, pero sin caer nunca en sensiblerías, moralejas ni didactismo.
El II Festival de Buenos Aires aparece, en este sentido, como una excelente posibilidad de acceder a parte de esta producción. Pero, para aquellos que no puedan acercarse hasta el Abasto en lo que queda de la muestra, es bueno anticipar que la mayoría de los títulos ya tiene su estreno comercial asegurado en el país.
Los dos largometrajes de la competencia oficial -ya comentados en esta sección- son referentes perfectos de las búsquedas de los jóvenes cineastas galos: "Ressources humaines" ("Recursos humanos"), opera prima de Laurent Cantent, se adentra en las contradicciones de un padre trabajador y un hijo aspirante a ejecutivo en el marco de una lucha gremial en una fábrica, mientras que "La vie ne me fait pas peur" ("La vida no me da miedo"), segundo trabajo de Noémie Lvovsky, describe la intensa y emotiva relación que, durante una década, establecen cuatro niñas devenidas adolescentes.
Un amplio panorama
En la sección "Panorama del cine independiente" también hay muestras de esta tendencia, a la que habría que sumar a directoras como Claire Denis, Anne Fontaine o Brigitte Rouan. Buenos ejemplos son "Peau Neuve" ("Piel nueva") primer film de Emilie Deleuze, sobre un joven de clase media que deja la seguridad de la familia y de un empleo calificado para operar máquinas excavadoras en un contexto social bastante menos "aconsejable"; "Haut les coeurs!" (se estrenará como "Deseos de vivir"), debut de Solveig Anspach que describe de manera minuciosa y cautivante el drama íntimo de una joven embarazada a la que se le descubre un cáncer de mama; "Rien a faire" ("Nada que hacer"), tercer largometraje de Marion Vernoux, sobre la conexión que establecen en su largo tiempo libre un hombre y una mujer, ambos casados y sin trabajo; y "L´Humanité" ("La humanidad"), segunda y provocativa incursión de Bruno Dumont en el terreno de los personajes grises que, como en cualquier país, también abundan en Francia. Cine sin artilugios ni grandes despliegues. Con la potencia y la emotividad de la vida misma.





