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A casi dos décadas de su aparición, el MTV Unplugged se transformó en un género (o formato) autónomo y, globalización mediante, universal. Algunos de los conciertos han sido memorables y consagratorios, y muchos otros descomprometidos y prescindibles.
Julieta Venegas encaró este trabajo como un desafío personal. Por primera vez se encargó de la producción artística y, astuta y ambiciosa, convocó a Jacques Morelenbaum (colaborador de Antonio Carlos Jobim y Caetano Veloso, entre otros) para la dirección de una sección de cuerdas. Pero además, para la ocasión, armó un pequeño seleccionado, con varias figuras femeninas, como backing band. En el piano y los teclados está su amiga Ceci Bastida, parceira desde los años de Tijuana No; Natalia Lafourcade, que se revela como multiinstrumentista; desde Argentina, se suma la percusionista Mariana Baraj, y Sol Pereyra, del grupo cordobés Los Cocineros, aporta otro arsenal instrumental que incluye ukelele, cuatro, trompeta y melódica.
El nivel de este concierto puede medirse por el brillo de los invitados, una cruza multicultural que incluye a La Mala Rodríguez, la mejor MC de la península ibérica, en "Eres para mí"; a Gustavo Santaolalla (productor de varios de sus discos), que se revela como banjoísta en "Algún día"; y la brasileña Marisa Monte, que proyecta su encanto en "Ilusión", una balada inédita y encantadora, en un nuevo cruce musical entre la mexicana y el país de la bossa nova (Julieta ya había participado del Unplugged de Lenine).
El repertorio incluye varios de los hits de Julieta ("Limón y sal", "Andar conmigo" y "Me voy"), pero también algunos temas nuevos, como "El presente", el corte existencialista que bautiza a su inminente gira. A cuestas de ese hit con ritmo festivo y regional, y con un disco desenchufado pero de gran riqueza sonora bajo el brazo, Julieta parece lista para conquistar el mundo.






