Julio Iglesias inició su gira mundial en Punta del Este
El cantante ofreció tres recitales en el hotel Conrad; Valeria Mazza y Susana Giménez estuvieron entre los asistentes; en nuestro país se presentará el viernes
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PUNTA DEL ESTE. Como el "capitán de un velero que no tiene mar", como el enamorado del amor, ofreciendo consejos a los jóvenes, con un mensaje de dolor por la tragedia caribeña, con recuerdos emotivos a su padre y sus historias de macho gallego y con ironías a los efectos del tiempo en su actividad sexual, Julio Iglesias comenzó en el este uruguayao su nueva gira mundial que ahora seguirá por Argentina.
El recital de punto de partida de la gira tuvo un momento especial cuando el artista español homenajeó al bailarín de tango Osvaldo Zotto, que tiempo atrás participaba en sus espectáculos y que falleció en Buenos Aires hace cinco días. "Hacía el amor de pie, bailando, yo lo admiraba", dijo Iglesias antes de una pausa de silencio y de arrancar suave con "Corrientes 348, segundo piso, ascensor".
El cantante latino que ha batido records de ventas con sus discos cantó en el Salón Punta del Este del Hotel Conrad, en medio de gran expectativa por conocer el contenido y estilo de esta nueva gira, que lo llevará este mes a la Argentina para seguir luego por Panamá, Hawai, Filipinas, Australia, Malasia, Japón y Corea.
En Punta del Este realizó tres recitales a los que concurrieron miles de veraneantes y también figuras de la farándula rioplatense. Valeria Mazza fue una de las últimas en llegar al primer recital de esta gira, muy requerida por los fotógrafos que registraban su elegancia en el Ballroom del Hotel Conrad. En la segunda jornada, la atención entre los concurrentes se concentró en Susana Gimenez, que coincidía el espectáculo con la presentación pública de su nueva pareja. El final de esa historia paralela, ya lejos del show y luego de una cena larga en el hotel, fue de pelea entre fotógrafos y custodias de seguridad.
Para el recital, los boletos más caros, de 350 dólares, incluyeron un cocktail final al que se hace presente el popular artista.
En Argentina se presentará el 22 en Puerto Madryn, el 28 en Bariloche; y en febrero, en Río Gallegos, Comodoro Rivadavia, Neuquén y Buenos Aires.
"Soy de aquellos que sueñan con la libertad / capitán de un velero que no tiene mar / soy de aquellos que viven buscando un lugar / soy Quijote de un tiempo que no tiene edad", marcó el comienzo del show, al cantar "Dulcinea" y presentarse como un "bohemio, poeta y golfo", "cantor de silencios que no vive en paz" y "que presume de ser español donde va".
Después, un breve "Buenas noches Punta del Este" y el tema "Yo no sé qué hacer contigo" ("ni te tengo ni te olvido / ni puedo seguir así juguete de tus caprichos").
Tras el segundo tema, el diálogo con el público que se mantuvo toda la noche, con una respuesta afectuosa de una platea que aceptó participar con coros y palmas en varios temas, fundamentalmente en el final del show.
"Esta noche, en Punta del Este, estamos celebrando que hace 42 años que ustedes me mantienen vivo", dijo el cantante. Efectivamente, fue el Festival Internacional de la Canción de Benidorm de 1968, que marcó el inicio de la trayectoria artística de Julio Iglesias, que hasta entonces se habia destacado no como músico sino como arquero de las juveniles del Real Madrid.
Jugó mucho con las anécdotas sexuales propias y de su padre. "Hace 24, 25 años, que hacía el amor tres veces por día y ahora hace 15 años que lo perdí todo", dijo entre risas. Dijo que llevaba un "aparatito" que lo recarga a diario con siete pastillas de viagra y que lo recomendaba por su resultado. Repitió aquello de la relación de sexo y actuación. "Tenía una superstición, hacer el amor antes de cada show; nunca he sido un buen amante, pero sí rápido y ahora, en los últimos meses, si hago el amor antes del concierto, no puedo cantar", comentó micrófono en mano.
Se emocionó con el recuerdo de su padre y también sonrió con algunos cuentos. Como por ejemplo al señalar que su padre aprovechaba la fama del cantante para conquistar mujeres en las ciudades en que se presentaba. En Brasil se paseaba con una camiseta que decía `soy el padre de julio iglesias´y llevaba chicas, dijo sin aclarar si era broma o relato.
Cantó 21 temas, en castellano, inglés, francés, portugués, italiano, gallego, y compartió escena con un coro de tres chicas a las que besó en los momentos de destaque de cada una.
El final fue con todos de pie al ritmo de "Me va, me va, me va, me va, me va .. . / me va la vida, me va la gente de aquí y de allá / me va la fiesta, la madrugada, me va el cantar / me va el color si es natural".






