Karl Böhm y su opinión sobre las mujeres
No son pocos los que, en el campo de la música clásica, viven atravesados por esa idea que sostiene que todo tiempo pasado fue mejor. Dentro de esas personalidades que jamás volverán a repetirse está Karl Böhm, un admirabilísimo director de orquesta que nació en Salzburgo, en 1894. Ciertamente, en sus registros se nota una autoridad y un conocimiento muy bien expresados en las interpretaciones, especialmente de las obras del clasicismo y del romanticismo austroalemán. La única mácula, y nada menor, en su historia fue su relación favorable con el nazismo, régimen al cual, desde una postura, por lo menos, de complacencia adhirió y que se manifestó, por ejemplo, con su nombramiento, en 1934, al frente de la Ópera de Dresde en reemplazo de Fritz Busch, exonerado por el nuevo gobierno por la defensa que hacía de los músicos judíos de su orquesta. Antes de eso, en 1930, tuvo una expresión desafortunada para defender las conductas de la juventud hitlerista que en Munich, erróneamente y sólo a partir de los prejuicios, se había manifestado en contra de su esposa Thea tildándola de "judía". Después de expresar su desagrado por la agresión, trató de justificar lo injustificable. En una pausa de un ensayo, sin empacho, dijo: "Los nazis, en realidad, no son tan terribles. Tan sólo quieren alejar a las mujeres de la política". Al advertir que los músicos que lo escuchaban sólo respondieron con el silencio, Böhm trató de componer el desarreglo. "Por supuesto que no todas las mujeres son incapaces", fueron sus palabras. Y en el apuro por aportar alguna explicación se olvidó de que el primer nombre del escritor era Rainer y agregó: "Maria Rilke ha escrito muy bellos poemas". Sin lugar a dudas, Böhm era mucho mejor con la batuta que con las palabras.





