
Koltès, en puesta floja
1 minuto de lectura'
"Roberto Zucco", de Bernard-Marie Koltès, traducción de Pablo Rey. Intérpretes: Willy Barbosa, Muriel Rébori, Nora Kaleka, Marilú Pompiani y otros. Dirección general: Lizardo Laphitz. En El Ombligo de la Luna, Anchorena 364.
Nuestra opinión: Regular
Con una inteligencia excepcional, aventajado alumno universitario, apuesto y dotado de encanto personal, el joven Roberto Zucco, nacido en Venecia pero criado y educado en Francia, inesperadamente asesina a su padre y a su madre, a un inspector de policía y a un niño de doce años en el transcurso de un tiroteo. Apresado por fin, tras dilatada huida, intenta escapar de la cárcel por los techos y es acribillado por los gendarmes.
El hecho, verídico, conmovió profundamente al dramaturgo francés Bernard-Marie Koltès, quien vio en Zucco a un héroe romántico, víctima de la sociedad antes que de sus propios demonios. El punto es discutible, pero se engarza con facilidad en la actual revisión de los valores éticos de la cultura occidental y le permite al autor entonar su canto de libertad absoluta, inspirado en las ideas de Nietzsche, tan revalorado por el posmodernismo y cuyo "superhombre", libre de convenciones moralistas, sería el modelo elegido por Zucco.
Y por Koltès mismo, quien en su breve existencia (1948-1989) parafraseó la andanza vital de Rimbaud -con temporada en Africa incluida-, a quien lo une también un singular parecido físico. De la obra de Koltès, signada por una convicción absoluta en el poder de la palabra y por un aliento trágico de rara intensidad (en una época que tanto desconfía de la pasión), se han conocido en Buenos Aires "Combate de negros y perros", "En la soledad de los campos de algodón" y, en 1992, una memorable primera versión de "Roberto Zucco", dirigida por Daniel Fanego e interpretada por Alex Benn, Belén Blanco y Bárbara Volcán.
Aunque hacer comparaciones se considera de dudosa educación, sería injusto no evocar los valores de aquella puesta y las carencias de la actual. Debidas en parte a la flojera general del elenco, aunque Willy Barbosa (recordado por su excelente labor en "¡Ah, soledad!", de O´Neill) pone indudable empeño en recrear al complejo protagonista, y Nora Kaleka y Graciela Gramajo logran destacarse. La mayor responsabilidad es de la dirección de Laphitz, débil en la expresión trágica y evidentemente sometida a las restricciones materiales de que dan cuenta la escenografía y la luz.
1- 2
Inés Estévez: su deseo de escapar del estereotipo y por qué siente que, aunque “no encaja” en este mundo, el trabajo la salva
3Cómo vivió Mirtha Legrand las horas previas a su cumpleaños: un reencuentro, un detalle en la vajilla y un premio
4La noche de Mirtha: del brillante look de la Chiqui en la previa a su cumpleaños 99 a sus consejos para mantenerse espléndida



