"La fuga" viajó a Ushuaia

Se rodaron escenas del film de Mignona en la cárcel fueguina
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4 de noviembre de 2000  

USHUAIA.- La mirada de Eduardo Mignogna recorre milimétricamente la pantalla. Sentado frente a un monitor, observa atentamente cada detalle, los movimientos y gestos de los actores. Ante sus ojos desfilan las primeras imágenes de "La fuga". No son las que abren el film, con un grupo de hombres a punto de huir hacia la libertad. Pero son las que, por designios de la producción, se filmaron hace pocos días en Ushuaia. Allí, a más de tres mil kilómetros de Buenos Aires, empezaron a tener rostros y voces concretas los personajes de esta película, adaptación de la novela homónima del propio director.

El rico historial del Presidio de Ushuaia tiene un nuevo capítulo para contar a los visitantes: en el pabellón más antiguo y en uno de los patios de la cárcel clausurada por Juan Domingo Perón en 1947, anduvieron durante diez días Ricardo Darín, Miguel Angel Solá, Gerardo Romano, Vando Villamil, Alejandro Awada, Oscar Alegre y el español Alberto Jiménez. Caracterizados como los presos cuyos destinos relata el film, rodeados de casi doscientos extras fueguinos y de un enjambre de técnicos, los actores iniciaron la primera etapa del rodaje, que continúa en Buenos Aires.

Hubo nieve, paisajes teñidos de radiante blanco, temperaturas por debajo de cero grado, viento helado, gaviotas surcando el cielo casi siempre gris y un perro San Bernardo sacudiéndose copos del pelaje. Pero nada de esa postal sureña se filtró en las imágenes. Por una razón fundamental: buena parte del guión de Graciela Maglie, Jorge Goldemberg y Eduardo Mignogna transcurre en la vieja Penitenciaría Nacional de Las Heras y Coronel Díaz. De allí escapan en el verano de 1928, a través de un túnel que conecta con una carbonería vecina, los siete reclusos (en la novela son quince) de esta coproducción entre la división cine de Telefé y la empresa española Tesela. El productor Carlos Mentasti admite que al principio hizo "fuerza para que la película se rodara más cerca, por lo que significa plantar una filmación a tres mil kilómetros de Buenos Aires". Es que las distancias también influyen en los costos de un film (el presupuesto de "La fuga" ronda los dos millones ochocientos mil dólares). Pero el hombre que maneja los números se rindió ante la evidencia del relevamiento de locaciones. Y optó por la cárcel fueguina, donde hubo reclusos de alta peligrosidad como "El Petiso Orejudo" y Mateo Banks -el primer asesino múltiple, según refiere una fotografía suya en el museo que funciona en uno de los pabellones-, anarquistas como el ruso Simón Radowitsky, presos políticos como Ricardo Rojas y otros ilustres como Carlos Gardel, que mucho antes de ser famoso habría purgado dos años de prisión en Ushuaia, de acuerdo con una leyenda nunca fehacientemente probada.

"Estábamos entre elegir esta cárcel o la de Montevideo, que no era tan parecida a la de Las Heras, pero tenía la ventaja de la cercanía. Cuando vi la de Ushuaia, no pude defender más lo de la distancia: nos daba la verosimilitud arquitectónica que necesitábamos", confiesa Mentasti.

Cuarenta y cinco días antes del rodaje, personal contratado en Buenos Aires y en Ushuaia, emprendió la refacción del set fueguino. Pisos, paredes y techos del Pabellón 3 experimentaron una suerte de lifting que lo convirtió en un clon del pariente porteño de fines de la década del 20. "Las puertas de algunas celdas estaban en buenas condiciones, pero como no eran como las del penal de Las Heras, se hicieron nuevas -cuenta Mentasti-. Se repararon y modificaron pisos, que también eran distintos en aquella cárcel. Hubo que parquizar algunos exteriores y plantar palmeras, para mantener la fidelidad al ambiente porteño. Instalar cañerías, adaptar un lugar como baño, colocar un termotanque y habilitar la circulación de agua caliente, porque una escena de la película transcurre en el sector de duchas. Fue un trabajo grosso ."

Un viaje por el pasado

Recorrer la prisión de la ciudad del fin del mundo es adentrarse en la historia (que también remite a los primeros planes de colonización penal del sur argentino).

Los presos de Las Heras no eran tan peligrosos. Los de "La fuga" tampoco lo son, aunque en general se trata de tipos duros, de pasados densos, dispuestos a lo que venga. Así los presentan sus intérpretes:

"Laureano Irala, alias El Taita, es un estafador, un tipo respetado dentro del grupo, una de sus cabezas pensantes. Se sabe muy poco de él. Es hombre de pocas palabras; una suerte de narrador dentro de la película, que hilvana supuestos, otras realidades. Desemboca en el mismo lugar de donde salió para fugarse, la carbonería, y queda como una compañía del viejito dueño del lugar" (Miguel Angel Solá) .

"Domingo Santaló, alias Fifí, es un jugador de póker profesional. Dice que sabe hacer trampas, pero que no las necesita. Está enamorado de Tabita (Inés Estévez). Y este sería el motivo por el cual, pese a que le faltan dos meses para cumplir su condena, decide subirse a la patriada de la fuga. Es querible, un romántico" (Ricardo Darín) .

"Julio Bordiola, alias El Profesor, se dedicaba al negocio de las apuestas de caballos y, casi sin querer, se cargó a un tipo. Pero no va preso por eso, sino por una historia de amor (con Rita Baldini, el personaje de Antonella Costa). Mató por pasión; no es un delincuente habitual. Nunca fue feliz y ya no espera nada de la vida" (Gerardo Romano) .

"Tomás Opitti, alias El Aviador, es un padre felizmente casado. Es un hombre sensible, un laburante de vida sencilla. Cae preso por algo de lo que no es culpable. Su único objetivo es fugarse para encontrar a la persona por la cual terminó en cana y saldar una cuentita con él" (Alejandro Awada) .

"Omar Zajur, alias Alí Babá, cumple condena perpetua por secuestro extorsivo y posterior asesinato. Es un duro, pero al mismo tiempo, tiene una gran capacidad de amar. De hecho tiene una historia de amor fuerte -que trae de afuera del penal- con uno de sus compañeros de condena, "El Pampa" Zacarías, con el que vivían juntos antes de ir presos. Es alguien golpeado por el amor" (Vando Villamil) .

"Belisario Zacarías, alias El Pampa, secuestraba gente y si no pagaban el rescate, la mataba. Estuvo enamorado de La Varela (Norma Aleandro). Y es el más peligroso de todos: puede asesinar a un tipo con las manos. Es un violento. Pero además es un tierno. Es una suerte de ángel guardían de Zajur, a quien siempre protegió. Habla en lunfardo, mal. Es una bestia, que tiene su costado tierno" (Oscar Alegre) .

"Camilo Vallejos, alias El Tuerto, es un anarquista español de acciones violentas. Quiere salir en libertad para participar de un atentado contra Hoover, el presidente de los Estados Unidos, que visitará Buenos Aires. Dentro de la cárcel hace valer su capacidad de organización para preparar la fuga. El encuentro con Opitti, una de las víctimas de sus atentados, le desestructura su discurso teórico. Ya libre, prefiere acabar consigo mismo antes que provocar otra matanza de inocentes" (Alberto Jiménez) .

Los rostros adecuados

En septiembre, durante la preproducción de "La fuga", Mignogna reflexionaba: "No sabría decir qué cara tenían los protagonistas de ÔSol de otoño´ cuando la escribí. Porque no me imagino la película sin los rostros de Norma Aleandro y de Federico Luppi". Ahora le sucede lo mismo con su nuevo film. "Pero con un agravante: la novela tenía un imaginario, manifiesto en unas fotografías que yo había puesto. Ahora no recuerdo cómo era mi imaginario sobre esos personajes cuando la escribía. Tampoco recuerdo cuáles son esas fotos que encontré. Ya no puedo imaginar para ninguno de los personajes del film -ni siquiera los extras-, otra cara que la de los actores que los interpretan", dice el realizador.

Mignogna vio nacer y crecer a sus criaturas. Las conoce a fondo. Pero filmarlas es como descubrir nuevas etapas de sus vidas. "Cuando uno pone la cámara y adelante está el actor, ve que todo lo que hizo previamente a veces funciona y otras, no. Es un milagro imposible de descifrar por qué funciona o no -explica el director-. Ocurre algo nuevo. Entonces lo que uno debe desear cuando esto se transforma en cine es tener la inspiración como para que cuando suceden esas cosas, el ángel se le suba al hombro -como dice Onetti-. Filmar es eso: es cuidar que todo lo que soñaste pueda aparecer." El director de "La fuga" vuelve la mirada hacia el monitor. Sonríe. Todo lo que soñó está apareciendo.

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