La hermana mayor

Louise Harrison está de visita en Buenos Aires
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29 de noviembre de 2002  

Louise Harrison tenía once años cuando nació su hermano George. "Como yo era la mayor, mi mamá me dejó tenerlo en brazos cuando apenas tenía unas horas de nacido", cuenta ahora, de paso por Buenos Aires, invitada para la 2a. Semana Beatle de Latinoamérica. El parecido con su hermano -sus ojos, la misma forma de su cara- es verdaderamente inquietante.

Lo hace porque, dice, siente que hay un mensaje de amor, de cuidado del mundo que es necesario seguir esparciendo. "El fue quien me guió hacia la espiritualidad. En 1969 me mandó el libro "Autobiografía de un yogui", de Paramahansa Yogananda, y a partir de allí seguí esa forma de pensamiento."

Louise dejó su casa en 1954, cuando se casó con un norteamericano y se fue a vivir a los Estados Unidos. Desde Inglaterra llegaban las cartas contando que George había comprado una guitarra, que había armado una banda, que había viajado a Hamburgo con sus compañeros, que lo habían deportado ("Un susto para la familia", dice) y que, poco a poco, las cosas parecían andar cada vez mejor con su grupo, los Beatles.

"Mi madre me mandó los primeros discos, que llegaban al primer lugar en Inglaterra, pero que en los Estados Unidos todavía no eran reconocidos. Como hermana mayor, comencé a llamar a las radios para pedir que pasaran los temas. Me decían que no, que nadie quería escuchar esas canciones. Pero seis meses después, cuando se presentaron en el programa de televisión "The Ed Sullivan Show", fueron las radios las que comenzaron a llamar a mi casa. Entonces estaban muy interesados en esos muchachos y querían que yo, con mi acento británico, les contara anécdotas de los Beatles. Así fue como comencé a formar parte de todo eso."

George ya la había visitado en unas breves vacaciones, en 1963, y cuando volvió con el resto de los Beatles para esa famosa presentación en TV, ella misma tuvo que atenderle un fuerte estado gripal. "Como vivía lejos siempre fue así, yo iba a pasar unos meses a su casa. El venía a la mía."

Toda su familia había tomado a su cargo trabajar junto a George. "Mi madre comenzó a contestar las cartas de las fans que llegaban a casa. Hasta que el asunto la desbordó. Para un cumpleaños de George, el correo descargó pilas y pilas en el jardín de nuestra casa."

Hoy se cumple un año de la muerte de George. Ella dice que lo vio poco antes y que estaba tranquilo, que sabía que nada cambiaba demasiado. Que sólo se trataba de su cuerpo material. "Tanto es así que me sigue ayudando con mi tarea de concientizar a la gente sobre los peligros que corre el planeta. Yo lo siento. Siento la conexión."

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