La lección de piano
Reportaje exclusivo para La Nación a Geoffry Rush, uno de los grandes candidatos a llevarse el Oscar a mejor actor por su trabajo en "Claroscuro", que se estrena manaña en Buenos Aires
1 minuto de lectura'
Los Angeles.- Hace quince años compartió el escenario con Mel Gibson en Sidney, en una puesta de "Esperando a Godot" de Samuel Beckett. Y mientras que Gibson optó por marcharse de su tierra natal para intentar una carrera hollywoodense, Geoffrey Rush prefirió quedarse trabajando en el teatro y en la televisión local, apareciendo muy de vez en cuando en un largometraje.
"Shine", la película australiana que fue sensación en el pasado Festival de Toronto y que será la principal contendiente de "The English Patient" en la noche de la entrega de los Oscares, lo ha convertido súbitamente en una figura atractiva para los productores norteamericanos, más cuando los rumores lo señalan como el que dejará mordiendo el polvo a las aspiraciones de Tom Cruise, Ralph Fiennes y Woddy Harrelson de llevarse la estatuilla al Mejor Actor: "me costó mucho atreverme a protagonizar un film", confiesa este señor que no se parece en nada al personaje que interpreta en "Shine".
El escenario, una costumbre
"Después de haber trabajado tantos años en el teatro me acostumbré mucho a estar sobre un escenario y lo siento como mi casa. En el teatro sé cuáles son mis fuertes, mis límites y los riesgos que puedo tomar. Y además el teatro es un arte en el que interpretás la obra frente a una audiencia que está a dos metros de distancia. El cine es otro mundo, y si no hubiera sido por Scott Hicks, el director, no se si me hubiera atrevido a intentarlo", comenta Rush.
Lo que logra, sin embargo, es asombroso. Transformado en David Helfgott, un pianista australiano contemporáneo cuya vida ha sido tocada por un talento inmenso y una inexplicable enfermedad mental, Rush ha arrancado lágrimas en los espectadores de todo el mundo que han convertido a "Shine" en un éxito instantáneo alrededor del globo: "trabajé muy duramente para imitar a la perfección la forma de hablar, los tics, y especialmente el nerviosismo de Helfgott", explica Rush, que escuchó horas y horas de grabaciones del verdadero Helfgott, vio entrevistas con él en cintas de video y hasta tuvo el gusto de verlo tocando en público, aunque optó por no hablar con él hasta haber terminado su trabajo: "aunque seguimos el guión bastante al pie de la letra, me dejaron que yo agregara diálogos porque el guionista se excusó diciendo que era imposible transcribir en forma exacta la manera de hablar de David, porque lo hace demasiado rápido", dice Rush con una sonrisa.
Geoffrey asegura que por más que le ofrezcan todo el dinero del mundo para hacer solamente cine, no abandonará a su primer amor, el teatro: "es que mientras en el teatro puedo elegir qué tipo de papel quiero hacer, en el cine todavía estoy en la puerta de entrada", dice humildemente.
"No se como será trabajar en Hollywood. Por suerte en Australia no tenemos que lidiar con los grandes estudios tratando de manejar todos los aspectos de la película incluyendo las decisiones creativas. Allí la película sigue siendo una obra artística y no un producto comercial", dice.
Rush estudió teatro en París antes de volver a Australia, donde rápidamente se convirtió en uno de los actores teatrales más solicitados. Fue el bufón en "King Lear" y además de compartir el escenario con Gibson "con quien me he reencontrado recientemente, porque él estaba haciendo la promoción de "Ransom" en el mismo hotel donde yo estaba promocionando "Shine", trabajó en cerca de setenta obras, obteniendo premios por su labor en "Diary of a Madman", "Tío Vania" de Chejov, "Oleanna" de Mamet y "Hamlet" de Shakespeare. En el cine tan sólo ha aparecido en "On our selection", "Starstruck" de Gillián Amstrong y en "Twelfth night", de Trevor Nunn.
-¿Cuánto tiempo pasaste con David Helfgott mientras preparabas tu papel en "Claroscuro"?
-Después de haberlo visto tocar, Scott me llevó a visitar a David y a Gillian, su esposa. Pasamos un par de días con ellos. Scott había trabajado tanto con David mientras preparaba el guión que yo preferí no hacerle demasiadas preguntas, simplemente me limité a observarlo. El corría desnudo por la casa. Nos pasamos mucho tiempo juntos tocando el piano, que es el lugar en donde él se siente más cómodo. El puede estar tocando Beethoven con la mano izquierda mientras conversa con vos de cualquier otra cosa. Tiene una mente asombrosa.
-¿Te besó cuándo recién lo conociste?
-Claro. David es una persona que no tiene ningún manejo del espacio corporal. Se te acerca tanto que parece que te va a comer. Y cuando toca el piano, su nariz está a un centímetro de las teclas.
-¿Qué es lo que David piensa de tu trabajo?
-La verdad es que esta es la película de Scott. El le mostró la película en video, porque no estaba seguro se no iba a querer avanzar rápido en algunas partes, o detener el video para irse a tocar el piano, o irse a nadar, algo que le encanta. Pero al parecer miró toda la película íntegramente, y lloró mucho. Al final dijo que era la mejor película que había visto desde "Ben Hur"...
-¿Es este el papel más difícil de toda tu carrera?
-Diría que sí. He hecho cosas tan complicadas como ésta en el teatro, pero allí es donde yo me siento más cómodo. Cuando tienes a la ...cámara delante tuyo, tratando de mirar dentro de tu alma, es un desafío mucho mayor, porque tratás de evitar la sobreactuación o el grotesco, algo que a veces sí funciona sobre un escenario. En el cine sabés que tenés que delinear el personaje con mucha fidelidad para que resulte creíble, para que parezca real.
-Cuando filmaste "Shine" era un film pequeño, muy artístico. Supongo que jamás te imaginaste que iba a ser visto en todo el mundo ni que iban a obtener tantas nominaciones a los Oscares...¿cómo te hace sentir todo esto?
-Lógicamente que estoy muy contento. Yo acabo de terminar tres películas, una detrás de la otra, en Australia. De pronto fue como que me dediqué a aprender el oficio de actor cinematográfico, algo que había hecho antes sólo ocasionalmente porque hasta ahora preferí trabajar básicamente en teatro. En los años ochenta los actores que eran más solicitados por el cine australiano eran los musculosos como Mel Gibson, Colin Freaks o Brian Brown, porque ese era el tipo de cine que se hacía en mi país en ese entonces. Me alegro que me haya tocado el turno con un film como éste. Debo confesar que nunca pensé que iba a salir tan bien. Sabía que teníamos una buena historia, pero cuando vi el resultado final me impresioné. La verdad es que estuve tan ocupado aprendiendo a imitar la forma en que David hablaba o cómo tocaba el piano que no me puse a pensar en cómo iba reaccionar la audiencia, o que ibamos a estar en la lista de los elegidos por la Academia de Hollywood...
-Hay un debate permanente sobre cuáles son las diferencias entre actuar en un escenario y hacerlo frente a una cámara. ¿Podrías explicar en qué medida preparaste este papel de una manera diferente de como lo hubieras preparado si lo hubieras hecho en el teatro?
Curiosamente yo le dije a Scott que quería encarar este personaje como si lo fuera a hacer en el teatro. No tanto en la manera de interpretarlo como enla manera de prepararlo. Para que cuando llegara el momento de filmar, yo me sintiera más seguro de lo que estaba haciendo. Quería sentirme durante el primer día de filmación como si fuera la tercer semana de hacer un personaje en el teatro. Cuando yo he terminado con mi preparación me puedo conectar inmediatamente con el personaje, como si lo hubiera hecho ocho veces por semana sobre un escenario. Muchos actores prefieren saberse sólo la mitad del parlamento para poder improvisar durante cada toma. Yo no puedo trabajar de esa manera. Necesito repetir una y otra vez mi parlamento. Decirlo muy mal las primeras veces, ir aprendiendo con dolor, hasta que salga perfecto.
¿Te interesa trabajar en el cine norteamericano?
¿Por qué no? Soy un trabajador. Y como tal tengo algunas boletas de gas en casa para pagar.
-¿Pero te imaginás trabajando en una película de acción de las que suele hacer Hollywood?
- No, para nada. Soy muy selectivo con respecto a las cosas que acepto hacer. No creo que vaya a tirar mi carrera por la ventana simplemente porque Hollywood me está llamando. Pero por el otro lado, hay muchas buenas películas que se hacen en Hollywood. esas son las que me interesan...
-¿Sos consciente que todo puede cambiar para vos después del 24 de marzo, la noche de los Oscares?
Yo ya siento que la vida nunca volverá a ser la misma para mí de tres años a esta parte. Me casé cuando tenía treinta y siete años y tuve mi primer hijo a los cuarenta y uno. Todos mis amigos a los veinte años. y después de haber tenido dos hijos pequeños, nada va a cambiar dmasiado en mi vida. Ese fue el gran momento para mí...




