
La milonga se adueña de la ciudad
A los 75 años, el bailarín Gerardo Portalea volvió a las pistas porteñas para dar una clase magistral
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"Academia del Gotán con Gerardo Portalea que en el tango se florea dando cátedra al bailar..."
("Villa Urquiza". Enrique Cadícamo)
* * *
"El baile tiene que tener cuatro cosas: personalidad, elegancia, compás y la figura final (un paso que no lo haga nadie)." Ese manual que el Negro Gerardo Portalea aplica a rajatabla en las milongas desde hace 50 años lo transformó en un auténtico maestro de las pistas. El milonguero, de 75 años, nacido en el barrio de Villa Urquiza, está prácticamente retirado de las pistas. El domingo, el bailarín, que se inició en los años cuarenta en la catedral tanguera del Club Sin Rumbo, reapareció para dar una clase magistral dentro del V Festival Buenos Aires Tango.
Portalea pertenece a esa casi extinta raza de bailarines insuperables, como Petróleo, Juancito Luna, el Milonguita Luis Lemos y Lampazo. Pero el milonguero se encarga de aclarar: "Mejor bailarín no hay. En mis tiempos uno no miraba lo que hacía el otro. Cada uno tenía su modo de ser. Eso que la mujer enroscara la pierna al hombre ¡¡¡nooo, eso no!!!, si la mujer hacía eso en otro tiempo el marido venía y le metía un tajo".
A pesar de que participó en una innumerable cantidad de películas, Gerardo Portalea nunca quiso ser profesional. "Primeramente no me quise dedicar porque a uno le quieren cambiar su personalidad y el milonguero baila cuando lo siente. No ve más a nadie que a la mujer que lo acompaña. Eso me lo dijo Enrique Cadícamo: usted es el verdadero bailarín porque baila para usted. El profesional tiene que bailar para el público, es muy distinto. El milonguero por ahí está toda la noche sentado y le gustó un tango que lo emocionó y sale a bailar."
Enrique Cadícamo le escribió un tango donde alaba su estilo elegante, ese que aprendió viendo practicar a los mayores cuando todavía usaba pantalones cortos. "Como éramos menores, la muchachada grande nos sacaba de la esquina. Entonces ellos practicaban y nosotros mirábamos. A veces los domingos nos reuníamos en casa y bailábamos con las primas o las tías. Al lado vivía Carmencita Calderón, en la calle Sado, a la vuelta del Sin Rumbo, y como había una puerta en el fondo a veces se cruzaba. Yo tenía 13 años y recién estaba fogueándome. No tenía maestros, aprendí mirando."
El milonguero describe el paso natural de un pibe de su edad que quería saltar de las prácticas de los patios de la casa materna a la milonga del Centro. "Yo debuté bailando a los 16 años con traje y todo en el club Amanecer, en la calle Núñez y Sado. En aquel tiempo uno pensaba en las luces del Centro, y para eso tenías que ser mayor de edad. Pero ésa era la mayor ilusión de cualquier muchachito en los 40", cuenta como si fuera ayer.
Con pantalones largos, el Negro Portalea comenzó a demostrar sus habilidades naturales -su paso elegante, su pausa y su estilizado baile al piso- en el barrio de Palermo. "Ahí estaban los piringundines que nos gustaban a nosotros: La Enramada, El Bonpland... había como 10 bailes. No cualquiera podía ir y salir a la pista enseguida. Primero había que hacer banco hasta que a uno lo vieran bailar con alguien conocido y se hacía notar. Entonces si veían que alguien tenía algo distinto ya salía otro a marcar territorio."
Para el bailarín las cosas cambiaron cuando el tango se profesionalizó. "Antes no existía eso, no estaba. Se bailaba porque se sentía, uno escuchaba el tango y quería bailar. Eran muy poquitos los profesionales. Después empezaron Virulazo, Mayoral, Copes, que inventó un tango porque de tan ligero que hacía los pasos parecía un molinete, y había unos cuantos más. Después llegó el boom afuera, con Tango Argentino, y entonces todos los pibes querían bailar y aprender, pero no porque lo sentían, sino porque era una forma de tener trabajo y conocer otros lugares. Me parece bien, pero ahí el tango ya perdió, porque era otro berretín."
Con ese mismo estilo pausado que utiliza en la pista termina por redondear su idea: "En mi manera de bailar muchos dicen que soy el milonguero porque no necesito practicar, no me inspiro en coreografías, lo bailo de acuerdo con lo que siento ahí con la música. En cambio, los profesionales son personas que practican una coreografía y no pueden salir de ésa. Toda persona que hace figuras no escucha la música porque su pensamiento está en lo que va a hacer y no puede pensar".
Para salir a la pista, Gerardo Portalea, que todavía baila cuando tiene ganas, o un tango le remueve algún recuerdo lindo o una herida del pasado, tiene sus preferidos. "Me gusta bailarlo cuando canta Angelito Vargas o cuando suenan Tanturi-Campos, Pugliese o Caló con cualquiera de sus cantores. Esos tangos son ideales porque el cantor te lleva de una manera muy linda con su voz, que antes era un instrumento más de la orquesta y cantaba de una manera que la poesía te hacía sentir algo que te despertaba la pasión de bailar."
Después de años dedicados a la milonga el Negro nunca vivió del baile. Durante 20 años mantuvo su trabajo como cuidador de tumbas en el cementerio de la Chacarita. Esa extraña profesión que cruzó con su vida noctámbula en las milongas llamó la atención de documentalistas de todo el planeta que vinieron a retratar su estilo de vida. "Hasta japoneses vinieron a filmarme al cementerio. Tengo como 20 y picos de video en películas y programas de televisión que participé. Pero el recuerdo más lindo es una foto que tengo a los 27 años, donde estoy bailando con mi mujer. Ahí está mi pinta, bien parado y con los ojos entornados para abajo, pero no mirando al suelo, que es otra cosa... y tenía más pelo también. Esa foto la solían tener colgada en el salón del Sin Rumbo, y era un orgullo."
-¿Se siente reconocido o todavía piensa que es un tapado de los bailarines?
-No soy un tapado, me siento agradecido porque todavía hay gente de mi edad que no me olvidó y mucha juventud que sin conocerla me viene a dar la mano al saber que soy Portalea, esos halagos. Es como que uno no ha dejado algo y no ha pasado en vano.
Agenda de hoy
- 10 hs. Teatro de la Ribera. (Pedro de Mendoza 1821). Campeonato Mundial de Baile de Tango. Primera ronda eliminatoria de Tango de Escenario para Parejas.
- 14 hs. Centro Cultural San Martín (Sarmiento 1551). Muestras de Flavio Nobile (fotografías) y Jorge Alio (pinturas).
- 17 hs. Centro Cultural San Martín . Plaza Seca. Clases abiertas para principiantes, con los maestros de El Viento Norte y Milonga La Calesita.
- 18 hs. Teatro San Martín , Hall (Corrientes 1530).
Recital de Palermo 5 y Omar Mollo, que interpretará temas de su CD "Omar Mollo Tango".
- 20.30 hs. Casa de Carlos Gardel (Jean Juarés 735). Inauguración de la casa museo del Zorzal criollo con la participación del cantante Raúl Lavié.
- 19.30 hs. Teatro Metropolitan (Corrientes 1343). Presentación de Juanjo Domínguez Cuarteto, Julio Pane Trío y cierre con el guitarrista Juanjo Domínguez y el bandoneonista Julio Pane
- 20.30 hs. Teatro Regio (Córdoba 6056). Recital del grupo El Rescate Tango (Entre Ríos) y los maestros Salgán y De Lío.
- 21 hs. Museo Isaac Fernández Blanco (Suipacha 1422). Recital "Bach de Buenos Aires", con Mónica Cosachov, Pablo Agri y Lucía Ramírez. Espectáculo del ciclo programado por Víctor Hugo Morales.
- 22 hs. Centro Cultural San Martín (sala A-B). Baile con Orquesta con la Típica Sans Souci. Cantante: Walter Laborde.
- Teatro Metropolitan . Recital de Pablo Ziegler Quinteto para el Nuevo Tango
- 0 h. Milonga El Beso (Riobamba 416), con la presentación de Los Cosos de al Lao. Entrada 3 pesos.
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