
La música como una búsqueda espiritual y de conexión
Recorrieron 60 ciudades del mundo y hoy cantarán mantras al aire libre
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Aunque casi todas las entrevistas empiezan con una pregunta, ésta empezó con un rezo. En la blanquísima y luminosa sala de conferencias de un hotel boutique zen de Palermo, Deva Premal y Miten entonaron una canción devocional de casi tres minutos en sánscrito por la paz del universo. Y luego, comenzaron las preguntas.
-¿Por qué pensás que tu música se hizo popular?
Deva no responde. Duda, abre sus gigantes ojos celestes, mira para todos lados como si la respuesta estuviera en el aire. Y al fin contesta:
-Siento la misma curiosidad que vos...
Tras haber vendido casi un millón de discos y haber recorrido 60 ciudades de todo el mundo cantando antiguos mantras y canciones devocionales de la India y el Tíbet, Deva y Miten volvieron a Buenos Aires -ya se habían presentado en 2006- para dar dos conciertos: anteayer, ante un teatro Coliseo repleto, y esta noche, al aire libre frente al río, a la altura de la calle Laprida, en Vicente López. Organizada por la municipalidad del distrito, la propuesta incluye además meditación guiada y clase abierta de yoga.
El camino
Deva tiene 44 años, es alemana y se crió en un ambiente de formación clásica. "Mi madre toca la viola da gamba y yo recibí entrenamiento musical desde muy chica: estudiaba piano, violín y canto. Pero no era ni muy talentosa ni muy disciplinada. Aunque estudié muchos años, no me destacaba. Creo que me pasó eso porque la clásica no era mi música." Pero a los 17 años Deva llegó al Ashram que fundó Osho en Pune, India -y en el que desarrolló una escuela del conocimiento que llamó el Movimiento del Potencial Humano- y entonces todo cambió. "Conocí a mucha gente, abrí mi corazón y mi voz volvió a mí. Antes yo era muy tímida e insegura, pero a través del mantra pude volver a cantar, encontré mi propia voz, la forma de expresarme." Aunque reconoce que sus estudios clásicos fueron un gran aporte: "Me ayudaron a entender esa nueva música que estaba empezando a hacer".
Con un repertorio que mezcla música y religión, Deva y Miten han conseguido trascender su propio público de nicho -aunque la mayoría de sus letras estén en sánscrito- con un sonido cercano al pop y la particularidad de estar atravesado por una búsqueda espiritual. Dice Miten: "El verdadero propósito de nuestra música es despertar un anhelo en el corazón de lo que es omnipresente: la experiencia del silencio y de la meditación. No se trata de entretenimiento, es simplemente nuestra práctica espiritual".
Y Deva agrega: "Más que un mensaje, lo que provoca nuestra música es una experiencia. En nuestros conciertos todos cantan aunque nadie se conozca, y al cantar juntos uno se siente parte de un todo aunque sea vulnerable. Porque todos respiramos al mismo tiempo y al estar sincronizados nos apoyamos mutuamente". Lo que explica que no haya aplausos y que el silencio -el tan temido vacío para el resto de los músicos- sea parte de la celebración. "Experimentar la vibración del mantra en el cuerpo es muy poderoso, incluso cuando sobreviene el silencio, que es algo que amamos y se da naturalmente", explica Deva.
No sólo cantan mantras: también incluyen canciones devocionales en inglés que no son antiquísimas, pero tienen esa mística. Porque para Deva "lo importante es la conexión que a través de la música adquirimos con la conciencia". Y, por supuesto, profundizar en el conocimiento del ser a través de los sonidos y la meditación.
-Pero además, ¿qué música escuchan?
Miten: -Me gusta el viejo blues, las primeras grabaciones que hay de ese tipo de música en las que la gente las cantaba para vivir una experiencia.
Deva: -Me gustan la música africana y algunas fusiones de la música india. Me gusta mucho Richard Bona, un músico camerunés que hace jazz moderno.
La experiencia
La pregunta sobre la popularidad sobrevuela el ambiente. ¿Por qué una música ancestral tan relacionada con el crecimiento espiritual y el conocimiento del ser es popular en una época como ésta, en la que los valores y las búsquedas de Occidente están vinculados con el consumo y la imagen? Para Miten, la paradoja tiene una respuesta.
"Creo que es el producto de lo que pasó en los años sesenta, cuando una generación empezó a abrirse a otras realidades. Pasó algo con las drogas -que antes no existían- que hizo que toda una generación empezara a vivir una realidad diferente a la de sus padres. Eso que pasó en aquel momento está floreciendo ahora", explica.
Cuenta que cuando empezaron -su primer disco, The Essence, es de 1998- a sus conciertos sólo iba gente que hacía yoga. Ahora no es así. "Vienen, por ejemplo, profesores de arte que nos cuentan que los mantras conectan con los chicos. Eso no pasaba antes." Y como ellos, son muchos los que se animan al desafío de la nueva experiencia. Estar ahí, cantar y tener la posibilidad de tomar conciencia de la propia existencia. Porque para Miten "en esta música están el entendimiento y la posibilidad de dimensionar la alegría de la vida".
Deva Premal & Mite con Manose
En Vito Dumas y Laprida, Vicente López. Desde las 18. Gratis.
Incluye clase de yoga y una meditación guiada.
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