
Ex niño prodigio, bajista, multiinstrumentista y cantante de Serú Girán y el Pat Metheny Group, actual solista y compositor de prestigio, en su última producción discográfica, “Cuerpo y alma”, Pedro Aznar propone conectarse con la Madre Africa y la América Profunda.
1 minuto de lectura'
Pedro aznar me está esperando en una coqueta confitería de Belgrano que tiene al fondo un sector casi oculto; allí se puede charlar en la intimidad. Por los amplios ventanales se divisa el verde de la plaza de enfrente. Como el artista y este cronista se conocen desde hace más de veinte años, el primer tema que convoca nuestro interés y que reaparecerá a lo largo de varias horas de diálogo es el paso del tiempo.
Acorde con su carácter metódico y con su memoria prodigiosa, Pedro menciona fechas y lugares sin cometer errores; recuerda exactamente cuándo y cómo sucedió cada cosa. Un rasgo que no sorprende en absoluto, si se tiene en cuenta su ya famosa memoria musical. Almacena en su cerebro mágico el repertorio íntegro de los Beatles, pero también canciones de Stevie Wonder, de Elton John y muchísimos otros. "Recuerdo temas de Madre Atómica del año 74…", dice refiriéndose al grupo que durante su adolescencia compartió con el Mono Fontana y Lito Epumer.
Hoy, la historia es la de Cuerpo y alma, su más reciente álbum como solista. Aun una audición apresurada y casual revela que detrás del nuevo disco hay una idea clara. Pedro la sintetiza así: "Se trata de poner el foco en este rincón del mundo. Abarcar la música de este triangulito del Sur. No es una idea nueva; siempre estuvo presente, de algún modo, en lo que yo hice. Pero esta vez quise que fuera más evidente." En la placa hay música del Perú, Chile, el Uruguay, el Brasil y la Argentina, e incluso algo de rock. "Descubrí el tema «A primera vista», de Chico César, en 1996, durante un show que vi cuando estuve tocando en el Brasil. En otra gira, esta vez por Japón, durante un viaje en tren, Hugo Fattoruso me puso los auriculares sin decir nada; apareció la voz de Mateo cantando «Cuerpo y alma», y me morí. Poco después una amiga me prestó un casete con una recopilación de Violeta Parra; me dijo: «Creo que es hora de volver a oírla.» Cuando escuché «Qué he sacado con quererte», palmé. En mi disco la canta Balbina Ramos, una bagualera salteña que conocí cuando con Leda Valladares hicimos Grito en el cielo. Balbina –como decía Joan Miró de Leda y María Elena Walsh, cuando las iba a ver en el París de los años 50– «canta como pájaros prehistóricos». La versión de «María Landó», por Susana Baca (que canta con Mercedes Sosa), la escuché este año cuando fui a tocar a un festival en Perú, y fue un martillazo en el bocho. Creo que las canciones se fueron sugiriendo solas, y después me di cuenta de que conformaban una especie de abanico."
–También hay una cuasi reunión de Serú Girán en "Mundo en llamas", con Charly García y Oscar Moro.
–Y trabas contractuales impidieron que el asunto fuera completo, porque, desde luego, invité a David (Lebón), y le encantó la idea. Pero por un problema de discográficas no pudo hacerse.
–Eso da la pauta de que Serú Girán continúa en una especie de estado "latente".
–Sí, es una buena manera de describirlo. Creo que va más allá de nosotros: la gente, en realidad, lo tomó como una cosa suya. Hay un cariño muy grande por Serú. Y eso es algo que mantiene siempre la llama encendida, más allá de que el grupo esté tocando o no. Por eso me parecía lindo que hiciéramos algo juntos, aunque sólo fuera una canción. Y seguramente en algún momento haremos alguna otra cosa…
Serú Girán resultó algo así como una bomba atómica en la vida de Aznar, quien fue convocado para integrar el conjunto cuando tenía sólo 18 años. "Imaginate, yo era fan de estos tres tipos, compraba sus discos, los escuchaba todo el santo día. Recuerdo que en una época estudiaba batería con el Mono Fontana y adoraba la forma en que David tocaba la batería en Color Humano. Ponía sus discos y tocaba encima de ellos, y me moría viéndolo vestido de soirée cuando era bajista de Pescado Rabioso. A Morito lo escucho con Los Gatos desde que el mundo es mundo, y de Charly ni hablar. En cuántos fogones habré tocado los temas de Sui Generis… Y un día me encontré ensayando con los tipos: fue un flash. Pero creo que era tan pendejo que no me di mucha cuenta. Por suerte, porque me podía haber producido un derrame cerebral."
La historia del ingreso de Pedro en Serú Girán tiene sus bemoles: aparentemente, luego de haberlo escuchado tocar con Madre Atómica, fue David quien lo recomendó a García. Pero el primero en llamar a Aznar fue Moro (se habían conocido cuando ambos hicieron unos shows con Pastoral), quien le comentó que Charly y David estaban en el Brasil formando un grupo y que pensaban comunicarse con ellos en pocos días más. Luego, Aznar recibió un llamado de Billy Bond, el primer productor de la banda, avisándole que una semana después iba a entregarles los pasajes (a él y a Moro) para que fueran a San Pablo. Finalmente, lo llamó Charly. Y entonces Pedro comprendió que la cosa iba en serio. Cuando García fue a escucharlo en un pequeño boliche de jazz, descubrió que este músico casi adolescente –que estaba comenzando a experimentar con el bajo fret-less– lograba un sonido notablemente similar al que solía escuchar en los discos de su amada Joni Mitchell, en los que tocaba Jaco Pastorius. Bingo.
"Con Moro cargamos todo en un flete y nos largamos para Ezeiza, con cara de: «¿A qué nos llevará todo esto?» Recuerdo que los dos miramos los pasajes y dijimos: «Tiene vuelta esto, ¿no?» «Sí, bueno, entonces vamos» (risas). Y fue bárbaro, porque llegamos y estaban en una casa muy linda; teníamos cada uno nuestro cuarto. Armamos los instrumentos en la salita de ensayo y estuvimos tocando media hora sin parar. Cuando terminamos, nos miramos entre los cuatro, sonreímos y dijimos: «¡Pah, somos un grupo!»."
Curiosamente, años despues sería el mismo Aznar quien provocaría –indirectamente– la separación de la banda. "El Yoko Ono de Serú Girán", dice él, riéndose. "El grupo no tenía planeado separarse. Pero yo anuncié que me iba a estudiar a Berklee durante al menos seis meses. Avisé con mucha anticipación, prometí que cumpliría con todos los shows pautados, no corté ningún plan… A ellos les pareció que un parate de un semestre sería algo difícil de sobrellevar. Yo no pienso así: luego de cuatro años de actividad superintensa, un break hasta le hubiera venido bien al grupo. Se pusieron en la disyuntiva –falsa, para mí– de «lo reemplazamos a Pedro o la banda tiene que separarse». Yo nunca dije que abandonaba el grupo, así que no me siento responsable."
El otro hecho que marcó la carrera de Pedro, poco después del adiós de Serú Girán en 1982, fue su incorporación en el Pat Metheny Group. Fue uno de los pocos casos (¿el único, quizás?) en el que un músico argentino que provenía del rock se integró en un grupo de fama internacional. Con ellos trabajó alrededor de siete años, durante dos períodos (1983-86 y 1989-93). Grabó dos álbumes de estudio (First Circle y Letter from Home) y uno en vivo (The Road To You), todos los cuales se hiceron acreedores a premios Grammy, y realizó varias giras mundiales. El ingreso de Pedro en el pmg también tuvo ribetes novelescos: Aznar le alcanzó a Metheny un casete con sus grabaciones caseras en 1980, durante un festival realizado en Río de Janeiro adonde había ido a tocar con Serú Girán. En ese mismo festival, Metheny tomó contacto con el percusionista brasileño Naná Vasconcelos –miembro de la banda de Egberto Gismonti– y le propuso incorporarse en su grupo. Un par de años más tarde, el propio Aznar fue convocado para ocupar el lugar que Vasconcelos había dejado vacante. Pedro no salía de su asombro. Nunca en su vida había tocado el berimbau (instrumento principal de Naná), pero rápidamente consiguió uno, armó todo un set percusivo y, con algunas lecciones de Egle Martin más ciertos "toques" que le enseñaron generosamente Rubén Rada y David Lebón, en sólo una semana aprendió las partes que tocaba originalmente el brasileño. Luego realizó una audición por teléfono, ubicando sus instrumentos cerca del auricular para hacerle escuchar a Metheny los resultados de su aprendizaje. "Cuando terminé, Pat me dijo que obviamente me faltaba practicar, pero que podía considerarme un miembro del grupo. Y me pasó una lista de veinte ciudades europeas para la gira que estaba por comenzar."
Sin embargo, tal como había hecho con Serú Girán, Aznar no tuvo problemas en despedirse del grupo cuando sintió que no respondía a sus expectativas. Básicamente, el Pat Metheny Group tenía dos compositores esenciales: su líder y el tecladista Lyle Mays. Y no había lugar para un tercero. De todas maneras, Aznar, que se fue en los mejores términos, asegura que realizó un aprendizaje importantísimo durante su estadía en el pmg. "Ellos dan cátedra de música todas las noches. Tocan no menos de doscientos conciertos al año y, aun así, en cada actuación hay cosas totalmente diferentes de la anterior. Son improvisadores brillantes, tipos que en todo momento tienen la creatividad a flor de piel. Pat Metheny posee un grado de compromiso con la música como nunca he visto; no es chiste pasar por su grupo. Te sentís como una especie de astronauta dando vueltas alrededor del planeta, y no parás nunca. No tenés arraigo, pero vivís adentro de la música.
"Una de las cosas que me dijo Pat fue: «Lo más importante es el tempo, el sentido del ritmo. Las notas se pueden aprender después.» Es absolutamente cierto, y cada vez me convenzo más de eso."
La frase de metheny nos da pie para una larga conversación sobre la importancia del ritmo. Aznar cita a Brian Eno: "Dijo: «A las computadoras lo que les falta es Africa.» Y es verdad, porque en la negritud está el tuco. Y fijate que las músicas con más swing que tenemos –el tango y el folklore– tienen origen afro. Los 6x8 latinoamericanos, desde la chacarera hasta la marinera peruana, fueron traídos aquí por los esclavos africanos. El tango desciende del candombe y de la habanera. Y mi búsqueda ahora pasa por eso, por conectar a la Madre Africa y a la América Profunda."
La música brasileña está muy cerca del corazón de Aznar desde que, a los 15 años, escuchó a Egberto Gismonti. "Fue tan fuerte como haber descubierto a los impresionistas", dice Pedro. "Sentí que era una música absolutamente del alma, pero con un nivel de inteligencia abrumador. Los tres momentos fundamentales en mi vida musical fueron Gismonti, los Beatles, Ravel-Debussy… y un cuarto podría ser el descubrimiento de la baguala." Su relación con la Música Popular Brasileña continuaría (incluyendo sus partes vocales en el grupo de Metheny, con innegables influencias de Milton Nascimento), hasta convertirlo prácticamente en un músico con doble nacionalidad. Sin ir más lejos, en Cuerpo y alma hay canciones de representantes de distintas generaciones de cantantes-compositores brasileños: aparecen Chico César, Kleiton & Kledir y Chico Buarque (cuya "Joana Francesca" es cantada a dúo con Ney Matogrosso).
La conversación sobre el malogrado compositor uruguayo Eduardo Mateo (artista del que Pedro grabó dos temas en su nuevo álbum, entre ellos el que le da título) nos lleva a ciertos desvaríos filosóficos sobre música y matemáticas. "Pitágoras, en cierto modo, está considerado como el primer teórico musical. De acuerdo con la división de la cuerda, el tipo estableció todos los intervalos y los armónicos: era un músico maravilloso. Y Mateo es altísima geometría; lo que hizo, musicalmente, es fantástico; en él hay un sustrato pitagórico, si se quiere. Es que tanto la espiritualidad como la ciencia y el arte están basados en principios de proporciones. Hay una ciencia que analiza las proporciones en el arte. Por ejemplo, los expertos estudian la obra de Bach y ven que hay ciertos gestos que ocurren en determinadas proporciones matemáticas. Hacen gráficos, como si fueran curvas, y muestran que esas proporciones se repiten en diseños de la naturaleza como los nautilus, esos moluscos también llamados argonautas."
–Es como si las obras de Bach tuvieran un diseño perfecto, como el que Dios imaginó para la naturaleza…
–Exacto. La música de las esferas está llena de proporciones que parecerían repetirse. Incluso la teoría del caos dice que, si lo llevás hasta las últimas consecuencias, el caos da los fractales, que son de una belleza maravillosa. Y los artistas estamos metidos en ese quilombo, nos guste o no. Por eso, nos conviene conocerlo.
–Los sajones tienen una frase que dice: "Hay un método en su locura."
–Llamalo a Charly García, si querés, para eso.
La relacion entre charly y Pedro, dos personalidades tan opuestas como podría imaginarse, para muchos resulta incomprensible. "Hay un vínculo de complicidad", intenta explicar Aznar. "Nos conocemos mucho las mañas; eso a veces provoca chisporroteos, pero también brinda un nivel de confianza muy grande. Tenemos una sensación como de mutuo cuidado, de saber que si vos te tirás, está el otro para protegerte."
Una buena prueba de esto es el álbum Tango 4, realizado en 1991 durante una de las internaciones de García. "Fue muy gracioso, porque al único lugar al que le permitían ir era a mi casa, a grabar; los médicos me tenían confianza. Venía con un A.T. (acompañante terapeútico), al que nosotros le decíamos E.T. Mi asistente le daba charla mientras Charly y yo nos internábamos en la sala de grabación hasta las 11, 12 de la noche, hora en que la Cenicienta tenía que regresar a su casa… (risas)."
Pero no siempre fueron así las cosas. Según Aznar, "ni tan calvo ni con tantas pelucas. Nos conocemos tanto, que ninguno tiene que cumplir con el papel del personaje, cosa que en el caso de Charly, pienso, es una presión muy grande. El se ve obligado a hacer de Charly García todos los días. Y conmigo siente que no tiene que hacer nada. Eso produce una química muy interesante. Creo que los dos nos empujamos al desafío de estar con el otro, tal vez por ese estereotipo que existe sobre ambos. Incluso hay veces en que él me ha tenido que frenar a mí. Es como si los dos quisiéramos demostrarle al otro: «Ojo, que yo también podría estar en tus zapatos»."



