La nostalgia, fuera de la fiesta
Muy comunicativo, Mick Jagger se encargó anteayer de quitarle dramatismo al que tal vez haya sido el último show de la banda en el país
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"Quiero saber algo. ¿Este es el país más Stone del mundo?", dice Jagger mirando a la multitud y sabiendo de forma anticipada la respuesta: "Sííí", responden las 55 mil personas al unísono. El cantante mira a todos los Stones satisfecho y risueño, abriendo la bocaza y señalando al resto de los integrantes como si les hubiera jugado una apuesta. Todo forma parte de un juego interno, los Rolling Stones saben, sienten, que este es su segundo hogar, desde que vinieron por primera vez en 1995. "Esperamos verlos pronto de nuevo", deslizó Jagger en un momento al pasar, como enviando una señal a sus seguidores para tranquilizarlos o para invitarlos a disfrutar del último show sin nostalgia.
Hay que poner las cosas en perspectiva. Que los Rolling Stones hubieran pisado Argentina ya era de por sí un sueño. Que hubieran venido en cuatro oportunidades roza el milagro. Pero que encima se dieran cuenta de que la cultura Stone cobró forma propia en este país, nadie lo hubiera imaginado. Por eso sorprendió que las primeras palabras de Jagger hacia el público en el último concierto en La Plata fueran "hola, vieja", mientras se pasaba la mano derecha en forma de v para arriba y para abajo, por encima de la pera.
Así como ellos aprendieron de los bluseros y lo transformaron en una contracultura rockera que marcó a fuego la música y su época, en la Argentina la cultura Stone cobró sus propias formas locales para crear una identidad y una estética propias, distintas, territoriales y sociales: el flequillo, el movimiento de las alitas de pollo, el saludo de "vieja" y el rock barrial. En el último concierto todo esto confluyó y se hizo notoriamente visible para los Stones: estuvieron sus hijos musicales arriba y abajo del escenario. La Beriso invitó a subir al escenario a Juanse para tocar clásicos de los Ratones Paranoicos y sacarse el gusto de volver a pisar un escenario Stone. Ciro fusionó en un medley bien argento "El farolito", de Los Piojos, con el estribillo de "La rubia tarada", de Sumo. Y tuvo premio. Jagger dijo luego: "Muchas gracias a Ciro". Además, Charly García, con asistencia perfecta en la platea, también fue mencionado por Mick.
Las referencias locales se intercalaron con un set encendido. Jagger imparable tirando pasos eléctricos a la manera de James Brown. Watts formando la base y la solidez rítmica, que sostiene el tempo de metrónomo y potencia de locomotora de la banda. Wood intercalando solos veloces y guitarra steel, con poses rockeras y cigarrillo entre los dedos. Richards irradiando mística, con el paso más lento que otros años, tirando esos riffs filosos y misteriosos que forman el ADN Stone y encendiéndose con su guitarra sobre todo en el comienzo y en el tramo final.
Entre "Start Me Up" y "Satisfaction" transcurrió el último show. Los Stones respetaron la lista de temas de sus dos noches anteriores, pero igual se colaron "Beast of Burden" (Some Girls) y "You Got Me Rocking" (Voodoo Lounge), elegida por el público. Sin embargo, cada show es distinto. Emocionalmente, los momentos más impactantes siguen siendo los que encuentran mayor interacción con el público y desatan el coro multitudinario. "Cantan muy bien", repite Jagger en un español cada vez más porteño. Con "Paint it, Black" el clima se vuelve denso y explosivo musicalmente. Para "Midnight Rambler" retoman el blues de sus inicios. En "Miss You" el estadio se vuelve una gran disco. La intensidad y participación de la gente en la última noche confirmó la certeza de que es el mejor público del mundo, una fama que los Stones se encargaron de derramar en otros lugares y que atrajo a fanáticos de otros países. "Que buena estadía pasamos en Buenos Aires. Estoy triste porque es el último concierto. No siempre se vive en un dos ambientes en Chacarita", ironizó Jagger al final para quitarle peso al clima en el adiós a la banda, en una noche en que se lo vio más comunicativo que nunca.
Adiós y hasta siempre
Cerca del millón
En esta serie de tres shows asistieron aproximadamente 160.000 personas y los Stones llegaron así casi al millón de espectadores en la Argentina desde su debut en 1995: 900.000 personas en quince shows (doce en River y tres en el Único de La Plata)
Sin álbum nuevo
Esta fue la primera vez que la banda llegó sin un álbum nuevo, de allí que el show resultara, más que nunca, un "grandes éxitos"
Las que nunca faltaron
El grupo duro de temas que la banda tocó en todas sus visitas está compuesto por: "(I Can’t Get No) Satisfaction", "Honky Tonk Women", "Sympathy for the Devil", "Gimme Shelter", "Start Me Up", "It’s Only Rock ‘n’ Roll (But I Like It)", "Brown Sugar" y "Jumpin’ Jack Flash"
En las redes
La maquinaria Stone, con medio siglo en la ruta, también demostró que sabe jugar el juego de las redes sociales, con fotos del minuto a minuto de los músicos en sus ratos libres, memes y frases "viralizadas" como la de Jagger del "chourizo con chimichourri" que se comió Charlie en "la Coustanera"
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