
La nueva lección de Verón
El bailarín de "La lección de tango" está aquí para formar su propia compañía
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Después de la película "La lección de tango", que en 1996 dirigió la inglesa Sally Potter, la carrera de Pablo Verón como bailarín y coreógrafo tomó mayor repercusión. Después de otras incursiones cinematográficas que incluyen "The man who cried" (de la misma directora), junto a Johnny Depp y Christina Ricci, y "The Cup", de Robert Duvall, Verón llegó a Buenos Aires para buscar bailarines, armar una compañía de baile y estrenar un nuevo espectáculo "pluricultural".
Recién llegado de París -donde está radicado-, Verón adelantó que en el espectáculo que está por crear "el tango va a predominar, pero habrá una idea más abarcadora, junto con otras disciplinas".
El bailarín, que fue integrante de Tango Argentino y que durante el gobierno de Menem impresionó a Bill Clinton en un espectáculo en la Casa Blanca, y que bailó en Francia en fiestas privadas dedicadas a Alain Delon y Brigitte Bardot, opinó que "en la Argentina se da como una negación con el tango. "Que no toquen a la vieja ni a la nena ni al tango". Yo quiero ponerlo al alcance de otras experiencias que sí tienen expresiones modernas, como jazz, el tap y la salsa".
Verón se escuda, sin embargo, de quedar atrapado en el "tango for export", abundante y exagerado en fantasías, que tanto ha entusiasmado a los norteamericanos. Y dice: "Esa es una caricatura de la pasión.
"Yo creo que se puede ser espectacular sin ser "for export" -continúa-, en donde se da una sucesión de patadas dirigidas al aplauso. Claro que también podría hacer un espectáculo así, seleccionando, de todas las patadas que conozco, las más efectivas para asombrar al público. Pero eso no es lo que a mí me gusta."
En el país de Gene Kelly
Pablo Verón cuenta que quería bailar tango desde los 5 años, cuando vio "una película de Gene Kelly", pero agrega que de chico "pintaba como bailarín clásico hasta que viajé a los Estados Unidos, donde conocí el tap y el modern jazz".
"Más tarde, en un viaje a Buenos Aires, en un ámbito oscuro de una milonga del Once, vi bailar a un tipo vestido de blanco, ¡con una cara de criminal!, pero que improvisaba y llevaba bailando a una mujer como los dioses", agrega.
Así fue como abandonó todos los bailes anteriores, se sumó a Tango Argentino y comenzó su primera gira europea. Bailó en el Folies Bergére, y participó en París del espectáculo "Mortadela", de Alfredo Arias.
Y fue en París donde la directora de "Orlando", Sally Potter, conoció a Pablo Verón. "Allí vio el espectáculo y empezó a tomar clases. En principio quiso hacer un cortometraje y luego pensó en una película chica, hasta que finalmente pudo hacer "La lección de tango"", cuenta.
El film ganó el Ombú de Oro en el Festival de Mar del Plata de 1996, y el British Academy Award. "Yo gané el American Coreography Award, que entrega la asociación de Bob Fosse", agrega Verón.
Después de su participación en el film de Sally Potter, la ductilidad de Pablo Verón cautivó a otra realizadora inglesa, Ana Mastracchi, quien realizó "un documental sobre mi vida, un telefilm que se está por emitir en China".
Las lágrimas de Potter
"Me gusta lo audiovisual", dice, y cuenta sobre sus otras participaciones para el cine. Potter volvió a llamarlo para el film "The Man who Cried" ("El hombre que llora"). "Me propuso hacer el papel del hermano de Johnny Depp, que interpreta a un gitano que se enamora de una judía. Después, como él no podía, estuve a punto de hacer yo el papel. Hice la prueba y salió bien. Pero finalmente aceptó y yo hice un baile gitano de seducción junto a Christina Ricci."
"Armé un baile corto, que incluía golpes de palma en el piso. Ricci no es bailarina, pero se desenvolvió bastante bien, es una chica muy dócil. En realidad, tuvimos muy poco ensayo porque ella estaba muy ocupada con otras películas."
Luego, Verón tuvo un pequeño papel en "The Cup", el segundo film dirigido por el actor norteamericano Robert Duvall después de "El apóstol". Este no trata sobre ningún hombre que quiere redimir su alma a través de la religión, como esta última película, sino sobre el fútbol en Escocia. "Lo conocí en Buenos Aires, en uno de sus tantos viajes. Le di clases de tango y nos hicimos muy amigos."
Y reitera: "Me gusta la fusión del tango con lo audiovisual. Creo que por ahí seguirá mi camino".






