
La política es cosa de chicos
Por Adriana Schettini
1 minuto de lectura'
La cámara oculta, una mirada que se posa sobre alguien que ignora ser el blanco de esa retina implacable. La cámara sorpresa, un recurso humorístico que consiste en registrar a quien cree estar participando en algún ciclo que al final del chiste resulta ser inexistente.
Al cierre de la grabación, el entrevistado descubre que todo ha sido, por ejemplo, una broma para "El show Videomatch", el programa de Marcelo Tinelli. "En el 97% de los casos, quien ha caído en la trampa se toma la situación con humor y envía un saludo para Marcelo, un modo de dar su consentimiento para que el episodio grabado salga al aire en "Videomatch", cuenta Claudio Villarruel, productor ejecutivo del ciclo.
Pero, en la semana última, el nuevo bloque de "Caiga quien caiga" denominado "CQC kids" , con un recurso semejante, despertó la controversia. El senador nacional por el partido Cruzada Renovadora de San Juan, Alfredo Avelín, envió una carta documento a la producción del ciclo que conduce Mario Pergolini por América exigiendo que no se emita una entrevista que se le hizo para "CQC Kids" por entender que "todo fue un engaño, porque dijeron que grababan para un programa infantil (...) y no para el programa donde tenían planeado emitirlo".
Avelín, como los demás políticos que cayeron en el chiste pergeñado por "CQC", supo de qué se trataba cuando vio en el aire las entrevistas realizadas a los diputados César Arias y Amalia Isequilla y al intendente Melchor Pose, entre otros.
* * *
Para analizar el fenómeno conviene tomar como ejemplo una de las entrevistas ya emitidas. Puesta a hablarle a una supuesta teleplatea infantil, la diputada Amalia Isequilla resbaló peligrosamente por la pendiente del ridículo. Creyó necesario enhebrar sus frases sobre el más elemental de los pentagramas, gesticular hasta el disparate.
Compuso un personaje que cabalgaba entre la Noelia de Antonio Gasalla y un rapero. Es cierto, la diputada creía que estaba grabando para un noticiero destinado a los niños y no para "CQC". Siguiendo la argumentación del senador Avelín, el dato serviría como atenuante al papelón.
Desde otra óptica, el hecho de que creyera estar dirigiéndose a los niños y que lo hiciera de ese modo, aumenta la preocupación del televidente. Que un funcionario acepte caminar por la cuerda floja del dislate a sabiendas de que lo hace para un programa humorístico es parte de la farandulización en que ha caído la política.
Que el mismo funcionario subestime a los niños del final del milenio hasta el punto de considerar que debe hablarles como lo hubiera hecho una animadora de programas infantiles de los años 60, es, cuanto menos, lamentable. Los legisladores son elegidos por el sufragio popular.
Y si ése es el concepto que tienen de los menores a los que también rigen las leyes que ellos sancionan, el ciudadano prefiere enterarse. Aunque más no sea a través del chiste de "CQC kids".
¿Qué habrá dicho o hecho el senador Avelín en la grabación que suponía destinada a los niños para que tanto le moleste la posibilidad de que la vean los adultos? ¿Qué imagen habrá dado de sí mismo que tanto empeño epistolar pone en tratar de impedir su emisión? Si los funcionarios fueran capaces de hablar para un noticiero infantil con la sencillez de lenguaje del caso, pero con el debido respeto por los menores, "CQC kids" habría resultado un esfuerzo inútil. Allí no hubiera habido nada que sirviera para un ciclo de humor.
Porque, ¿a quién puede causarle gracia un adulto dando respetuosas explicaciones a los niños sobre la política y la realidad nacional? Probablemente a nadie.
De hecho, nunca han sido un jolgorio las clases de historia o de civismo impartidas en las escuelas. El problema quizá radique en que, débiles ante la tentación de aparecer en la TV, los funcionarios están dispuestos a hacer cualquier cosa que les pidan, por más disparatada que la propuesta sea.
* * *
Consultado sobre el aspecto jurídico del reclamo de Avelín a "CQC", Luis Moreno Ocampo, profesor de Derecho Penal (UBA) y cofundador de Poder Ciudadano, opina que el senador está reclamando "el derecho a la imagen", pero que no debe olvidar que "los funcionarios públicos no tienen derecho a ejercer la censura".
"Si CQC, hubiera metido una cámara en la casa de Avelín sin su permiso, la actitud sería claramente ilegal" , argumenta el jurista. Pero, en este caso en cuestión, la entrevista fue grabada en el despacho del legislador y él sabía que estaba frente a una cámara.
¿En qué medida tiene Avelín derecho a quejarse porque se le dijo que la entrevista iba a ser emitida en otro ciclo? Es evidente la tendencia de los programas a alimentarse unos a otros con videotapes. En los créditos finales de muchísimos ciclos, aparece una lista de agradecimientos a producciones ajenas que prestaron su propio material de archivo. El senador supone que la emisión de la entrevista en "CQC" le provocará algún daño y que de ser puesta al aire en un ciclo infantil, su imagen quedaría indemne.
Valga el siguiente razonamiento: supóngase que Avelín hubiera grabado esa misma entrevista para Cablín, por tomar un territorio indiscutiblemente destinado a la platea infantil. Supóngase, además, que luego "PNP"-el ciclo de Raúl Portal que nada tiene que ver con los programas para niños- hubiera reproducido esa misma entrevista. ¿Tendría el senador argumentos válidos para reclamar su derecho a la imagen como lo está haciendo actualmente con "CQC"? Según Moreno Ocampo, nada podría Avelín contra "PNP" por tomar un fragmento de imágenes de Cablín y ponerlas al aire. "En todo caso -agrega-, en este ejemplo quien podría cuestionar a PNP sería Cablín, amparándose en el derecho de copyright, que nada tiene que ver con el entrevistado ni con el derecho a la imagen." Moreno Ocampo destaca que "la libertad de expresión debe ser soportada aun con sus excesos".
Algo así como la frase de Bartolomé Mitre que cita el ministro de la Corte Suprema Augusto Belluscio en su fallo disidente sobre la condena al diario Página/12, que se conoció anteayer: "En materia de libertad es preferible irse un poco más allá que quedarse más acá, porque los males que puede ocasionar la libertad se remedian por ella misma".
Algo de eso deben entender los legisladores que, sorprendidos por "CQC kids" y enterados del planteo de Avelín, llamaron a la productora del ciclo para manifestar que no intentarán en modo alguno impedir la emisión de las grabaciones en las que ellos participaron.
1- 2
El duro diagnóstico de Ricardo Darín tras el femicidio de Agostina Vega y su opinión sobre el gobierno de Javier Milei
3Maná regresa a la Argentina: dónde y cuándo será el show de la banda mexicana en Buenos Aires
- 4
Los Nocheros: cómo celebrarán sus 40 años, la ausencia que duele y la negativa al partidismo político


