
"La regresión a vidas pasadas es recordar para no repetir"
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A los 16 años imaginaba la vida como una espiral ascendente en cuyo centro estaba Dios. Y vivir, tratar de alcanzar, o al menos acercarse lo más posible, a ese vértice fundamental. "Desde muy chica tuve inquietudes espirituales y un deseo profundo de ayudar a los demás. Y a los 19 años, cuando comencé a preguntarme qué quería hacer de mi vida, vi que se me abrían dos caminos: Psicología o un profesorado de yoga. No dudé y elegí las dos", recuerda Liliana Hollmann, psicóloga especializada en terapia de regresión a vidas pasadas.
"Pero en la universidad padecí la ausencia de esa espiritualidad que había en mí. Hablábamos mucho de Freud y de Lacan, pero en todos los años de estudio sólo una vez, en una materia, Historia de la psicología, escuché la palabra alma . Fue cuando un profesor comentó que psicología significaba el estudio del alma . Es decir, exactamente al revés de otros colegas que llegaron a la psicología desde el racionalismo y luego fueron interesándose por las posibilidades de la espiritualidad", continúa.
Liliana Hollmann es psicóloga egresada de la Universidad de Buenos Aires, en Nueva York recibió entrenamiento en terapia de regresión a vidas pasadas del propio doctor Brian Weiss, polémico psiquiatra estadounidense que investiga la idea de la reencarnación. Además, es autora del libro Viajando a las vidas pasadas .
-¿Cómo llegó a interesarse por esta clase de terapia?
-Yo estaba dedicada a la clínica de adultos desde hacía años, pero sentía que no era suficiente. Que necesitaba encontrar algo más para ayudar a mis pacientes. Así comencé a leer las obras de Brian Weiss y desear conocerlo personalmente. La oportunidad se presentó en enero de 2006, cuando vino a Mar del Plata a dar un taller y tuve oportunidad de hablar con él. La realidad es que cuando lo vi saliendo del gimnasio con una toalla sobre los hombros y su sonrisa inconfundible no pude articular palabra. Me tocó cariñosamente el brazo y me dijo que no me preocupara, recuerdo que una de las preguntas que le hice fue: "¿Qué ocurre si alguien descubre que fue un asesino en otra vida?" El me contestó que la compasión era el sentimiento que surgía de ese recuerdo, que uno de los logros de la aplicación de la terapia de regresión a vidas pasadas era el perdón a través del amor. Me emocionó lo que me dijo, pero terminé de comprenderlo recién después de tratar a mis pacientes a lo largo del tiempo.
-¿Qué es para usted la regresión a vidas pasadas?
-Una herramienta valiosísima que permite observar el pasado para disfrutar el presente. Cuando uno va manejando, antes de doblar debe mirar hacia atrás, pero es una mirada rápida para volver enseguida la vista al camino. Porque si siguiera mirando hacia atrás, uno se estrellaría. Es recordar para no repetir. La terapia de regresión a vidas pasadas entiende que hay conflictos que se produjeron en otras circunstancias, en otra vida, y que la única forma de resolverlos es retrotraerse a la situación que dio origen al conflicto y volverlo a vivir. Por medio de una relajación profunda, la persona es capaz de evocar recuerdos de infancia, de vivencias dentro del vientre materno u otras situaciones experimentadas en otras épocas y tiempos diferentes de la vida actual.
-¿Qué propone en su libro?
-Una mirada distinta sobre la vida y la muerte, que es el sentido último de las enseñanzas de los grandes místicos tanto de Oriente como de Occidente: que no somos seres humanos viviendo experiencias espirituales, sino seres espirituales que viven experiencias humanas buscando la luz.
-¿Cuáles son los beneficios de estas terapias?
-Eliminar la culpa, posibilitar el perdón. La experiencia de sentirse un ser espiritual, de sentirse alma, y acceder a conocimientos espirituales de los que no teníamos conciencia. Sanar las heridas del pasado. Perder el miedo a la muerte. Valorar la oportunidad que nos trae esta vida. Comprender que cumplimos un determinado papel, papeles mundanos, aunque con una actitud divina. Además, imagino que vivir experiencias muy particulares. Es cierto. A veces comento que aprendo mucha historia escuchando a mis pacientes. Durante una regresión, una paciente se vio vestida de azul, en una zona desértica y totalmente desconocida para ella. Además, su manera de ser, de pensar, de hablar, era muy extraña. Después investigó esos elementos, color, actitudes, lenguaje, y se enteró de que fue una mujer tuareg, miembro de una tribu nómade de raza bereber que habita en el desierto de Sahara y que se viste de azul.
-¿Es necesario creer en la reencarnación para realizar una regresión?
-En absoluto. Muchas personas llegan a la terapia y se presentan como agnósticas, y, después de tener la experiencia y confirmar sus vivencias en libros de historia y descubrir hechos o lugares desconocidos por ellos en esta vida, confirman que esto no es producto de su imaginación, sino que lo evocado sucedió. Además, el paciente mismo se da cuenta de si es una vida pasada o es un producto de su imaginación lo que está evocando, y esto sucede en razón de la intensidad emocional con que recuerda la vivencia, el efecto terapéutico de alivio o la desaparición de un síntoma.





