La Runfla, en Parque Avellaneda
Galileo Galilei no tiene el ritmo justo y se transforma en una propuesta tediosa
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Galileo Galilei , de Bertolt Brecht. Traducción de Osvaldo Bayer. Dirección: Héctor Alvarellos. Con Gabriela Alonso, Victoria Egea, Daniel Conte, Gastón Rodríguez y Javier Giménez. Diseño de luces: Andrés Rocha. Diseño de escenografía y vestuario: Stella Rocha. Realización de elementos y aparatos: Osvaldo Rocha. Música original: Sergio Sainz. En Complejo Cultural Chacra de los Remedios, Parque Avellaneda (entrada por Lacarra y Directorio). Sábados a las 21.30. Duración: 130 minutos.
Nuestra opinión: regular
No deja de ser una actividad muy especial ir al teatro en alguno de los hermosísimos parques que oxigenan a la ciudad de Buenos Aires. Y si bien lo habitual es concurrir a la plaza del barrio, es una buena excusa salir a conocer los diversos parques con el propósito anexo de disfrutar de algún espectáculo. Son muchos los grupos de las más diversas estéticas que pueden oficiar de guías para el descubrimiento de esos espacios muy poco usados durante mucho tiempo por el porteño. Hoy, pese a los discursos respecto de la inseguridad y el peligro en la vía pública, los parques se encuentran a pleno en su relación con la gente, más allá de los intentos por encerrarlos. Uno de los que aún no pudieron ser enrejados, por resistencia de los vecinos, es el parque Avellaneda, lugar de trabajo para un mítico grupo del teatro callejero porteño como es La Runfla, dirigido por el especialista Héctor Alvarellos. Allí, los sábados por la noche puede verse el atardecer en el mismo momento en que el científico Galileo Galilei comienza sus descubrimientos astronómicos que lo llevarán a enfrentarse con la Inquisición.
La Runfla es uno de los referentes en la actividad teatral callejera, tanto por su labor estética como por la formación y la lucha social. El nombre del grupo significa "gente de una misma especie unida por un objetivo común", y fue fundado en 1991. Alvarellos es uno de los principales exponentes locales en este lenguaje y alguien que se ha propuesto difundirlo y defenderlo frente a las inoperancias de las distintas gestiones metropolitanas. El teatro callejero, según las propias palabras de Alvarellos al inicio del espectáculo, es un lenguaje y dista mucho de ser un grupo de gente que hace teatro en la calle porque no disponga de un edificio. Trabajan allí porque creen que allí deben estar. Así conjugan en un único propósito lo estético con la tarea social.
La versión
Pese a lo dicho, muchas son las preguntas que surgen luego de ver este último trabajo del grupo con una de las obras más conocidas por el público local como es Galileo Galilei , de Bertolt Brecht. Con este texto, el autor alemán ofrece una aguda reflexión acerca del poder, del conocimiento en relación con el poder, y de las diversas actitudes humanas muy bien reproducidas en la actuación del protagonista, que negó su conocimiento para no perder la vida (cosa que le ocurrió efectivamente a Giordano Bruno). El problema aquí es cómo conviven en un mismo hecho escénico las necesidades del texto para poder exponer esas contradicciones (lo que en Brecht tenía que ver con los movimientos dialécticos) con un lenguaje corporal excesivamente marcado (por cuestiones de necesidad, seguramente) y concreto, y que para su consecución necesita irremediablemente de un tiempo del que el texto puede prescindir.
Uno de los elementos organizadores de la puesta en escena es, sin duda, la disposición espacial. Alvarellos hizo un montaje en el que los desplazamientos del espectador para poder seguir la acción estarían en relación con los movimientos que se trabajan en la propia filosofía del texto. Sin embargo, la distancia es tanta y tan lenta (por la cantidad de espectadores), que esto lleva a que lo que se quiebra sea el propio ritmo de la pieza, muy veloz cuando sucede y muy lento cuando se prepara para suceder. Esto hace que las más de dos horas de espectáculo por momentos se vuelvan tediosas, independientemente del bellísimo marco natural en el que Galileo expone sus ideas sobre el cielo en el mismo momento en que uno puede distraerse viendo alguna estrella.





