
La tanda, colgada del cable
Efecto: ha aumentado la publicidad entre los programas de la TVpaga, pero esta tendencia, que origina quejas de los usuarios, no tiene objeciones legales.
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Como intrusa, la publicidad avanza cada vez más en el cable. Y ese lugar que hasta hace pocos años parecía al resguardo de la inevitable tanda, se ha convertido ahora en una competidora de la TV abierta.
La intromisión no es menor. Más de una vez, la publicidad irrumpe sin el menor cuidado sobre escenas esenciales, dejando al telespectador con el capítulo a medias de su serie favorita.
Lo cierto es que no hay nada que inhiba al cableoperador para semejante inundación de publicidad. Según explicó René Stuller Lima, asesora general de la Asociación Argentina de Televisión por Cable, "la ley 22.285 no establece ninguna restricción con respecto al cable, excepto el tiempo.O sea que en el cable puede haber tanta publicidad como en la televisión abierta".
Algo que, obviamente, está lejos de los gustos del consumidor. Un estudio sobre la reacción de los consumidores de TV por cable que realizó este año la consultora Ferrari Wofenson & Asociados, determinó que "los abonados de entre 30 y 50 años prefieren una programación sin publicidades". Además, según el mismo informe, "algunos usuarios consideran que la publicidad redundaría en una reducción directa del precio del abono". Y si eso no sucediera, "consideran un abuso por parte del cable el aumento de publicidad".
Más allá de los disgustos de los televidentes, la asesora de ATVC tiene dos explicaciones para esta invasión. "Por un lado -dice-, antes el cable se vendía sin publicidad por una estrategia comercial. Pero, además, ahora aparece publicidad porque los sistemas de cable han ido incorporando señales con un abono que no se ha movido desde que se inició el servicio. Esta es una forma de atenuar el incremento de costos de programación. Hay que tener en cuenta que este año se duplicaron las señales en muchas plazas, y en Capital Federal se incrementaron en un 60 por ciento."
Errores técnicos
Ahora bien, más allá de las explicaciones económicas, siempre queda el sinsabor de ver las series a la mitad o de perderse una de las escenas elementales para que pasen el último anuncio de un paquete de galletitas.
Ricardo Green, gerente de Multicanal, le da un tono técnico a la cuestión. Según detalló, los cableoperadores tienen dos modos de insertar publicidad en la programación de los canales: automática o manual. Y en cualquiera de los dos casos, aparentemente, todavía hay que ajustar la puntería.
Para el modo automático, existe una especie de señal, llamada kew tone, que marca el momento en el que la señal admite publicidad. Para el otro, el modo manual, no hay señal ni tono que marque los tiempos, con lo que los operadores no saben en qué momento empieza el programa en cuestión.
"La filosofía del cable siempre fue que no hubiera publicidad, pero en este momento hay que encontrar un equilibrio para que los avisos sean una fuente de ingreso adicional."
Hay, además, un dato adicional que se suma a la tentación de introducir publicidad en el cable: los precios en este rubro se rige por parámetros panregionales, que suelen ser mucho más baratos que los de la televisión abierta local.
De todas maneras, el panorama no parece tan sombrío. Por un lado, los canales premium, que comenzarán a venderse en el país a partir de 1998, no contemplan la publicidad bajo ninguna forma. Y para el resto de las señales, sólo está permitido emitir entre 2 y 3 minutos de publicidades locales, como máximo, por hora.
Lo cierto es que el paraíso del cable ya no será lo que era. A menos, claro, que los abonados estén dispuestos a pagar el abono extra de los canales premium y empiecen a familiarizarse con el cable como una porción más de la TV abierta.




