
La televisión se mira el ombligo
Por Adriana Schettini
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Una nueva tendencia ha comenzado a pisar fuerte en la televisión argentina. La pantalla se asemeja cada vez más a las aguas espejadas en las que Narciso contempla su propio reflejo. La TV nuestra de cada día parece estar tan satisfecha consigo misma que ni siquiera cree necesario salir de su madriguera para buscar nuevos alimentos. Le basta con rumiar lo que ella misma ha engendrado para nutrir a los espectadores.
Hubo un tiempo en que para armar la programación, la pantalla chica necesitaba salir al mundo real y ponerse a la pesca de hechos, ideas originales e historias por estrenar. Pero, a juzgar por lo que se ve, esa época de esfuerzos realizados extramuros amenaza con volverse una antigüedad, apenas una foto envejecida que genera nostalgia. ¿Para qué complicarse saliendo al supermercado de la innovación cuando para servir un plato nuevo alcanza con mezclar, aderezar y batir lo que ha quedado de banquetes pretéritos?
Los ejemplos abundan y están a la vista. Después de una dura batalla para que Moria Casán regresara a América tras su paso por "Buenos vecinos", en Telefé, la emisora de los Avila juzgó que no era necesario devanarse los sesos creando un ciclo original para la vedette que volvió a la casita de los viejos. Dieron por sentado que para satisfacer a los espectadores bastaba con ubicarla en la misma franja horaria que tradicionalmente ocupa Susana Giménez en el canal vecino -casualmente, o no tanto, Telefé-, reproducir la estructura de los juegos telefónicos, evocar algún toque de la escenografía de "A la cama con Moria" y aludir a la vida en los barrios para citar a "Buenos vecinos" sin decirlo. Por lo demás, con la presencia de la promocionada hija de la superestrella en el ciclo, bastaría para que el paladar del público se diera por satisfecho.
Supusieron que dado el trazo grueso con el que iban a copiar a la rubia exitosa, lo mejor era reírse de la propia idea -o mejor dicho de la ausencia de ella- para que la fotocopia se volviera una mezcla de homenaje y provocación desembozada.
Es así como Moria interpreta un sketch -escrito por Hugo Sofovich, que fue responsable de la misma tarea en el ciclo de Giménez- en el que bromea con una tal Susana. La pregunta del millón es si cuando el original vuelva al ruedo, tras el receso del verano, al público le interesara concentrarse en el clon. Es más que dudoso, porque en esta primera semana en el aire, "Moria" apenas ha superado los cuatro puntos de rating.
El éxito de los ciclos donde la televisión no hace otra cosa que reírse de los propios errores -"PNP", "Televisión registrada" y el zapping de los buenos muchachos de "CQC" sentados en la platea- es un hecho. Pero de allí a que los programadores infieran que ese hallazgo es una fruta que se puede seguir exprimiendo hasta la eternidad, hay un trecho. Y la prueba estuvo allí el primer día del año, con Fabián Gianola estrenando "Despojados" en América, a las 21, un repaso de los bloopers, excentricidades y disparates del mundillo de la política y la TV. Poco más o menos lo mismo que hizo durante todo el año en "Televisión registrada".
Pero, justo es decirlo, América no tiene la exclusividad en esta vocación por el reciclaje televisivo. La pérdida de Nicolás Repetto a manos de Canal 13 llevó a Telefé a tomar una decisión drástica: sacar al aire durante el verano los programas ya emitidos de "Sábado bus". Alguien podría pensar qué ganan si de todos modos el animador ya ha ejercido su derecho de emigrar. Probablemente no mucho más que la esperanza de que cuando Repetto debute en la próxima temporada alta por Canal 13, el público ya esté agobiado de ver su imagen en la pantalla.
La estrategia merece al menos dos comentarios. Por un lado, habrá que evaluar cuánto les interesa a los televidentes volver a ver durante el verano un ciclo de juegos cuyos seguidores tienen todavía fresco en la memoria el resultado de la disputa final por embocar un corcho en una copa y alzarse con un cero kilómetro. Por el otro, cabe preguntarse por qué en aras de su disputa de futuro rating con Canal 13, Telefé prefiere castigar a sus espectadores con una repetición, cuando podría estar ofreciéndole algo recién salido del horno. Seguramente porque le ahorra una inversión de dinero y porque da por descontado que la competencia también funcionan en base a un acuerdo tácito: la TV del verano es tradicionalmente anodina . Vaya uno a saber por qué extraña relación desconocida entre la sensación térmica y las neuronas de los espectadores.
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Si "Codicia" -el ciclo de preguntas y respuestas que conduce Eduardo de la Puente por Canal 13, y que es la versión argentina del exitoso ciclo norteamericano "Greed"- cosecha un nivel de rating como el que ha conseguido en su primera semana al aire, es probable que permanezca en la pantalla cuando soplen los primeros vientos del otoño. Claro que dentro de un tiempo también saldrá al aire la versión argentina del ciclo norteamericano "¿Quién quiere ser millonario?", que se está exportando al mundo entero. Dos ciclos que a primer golpe de vista apuntarán a una misma franja de público apoyados en el principio de que a todo el mundo le gusta ganar, y si lo que se gana es plata, mucho mejor.
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Canal 13 pondrá al aire "Solos en casa", una emisión de juegos que transcurre en una vivienda donde los participantes se alojan durante tres días. Considerado y promocionado como un "reality-game show", está claro que la intención es que el espectador confunda este formato lúdico con una cría nacida de los "reality-fiction" como "Operación Robinson" o el internacionalmente exitoso "Big brother". En "Solos en casa" se trata antes de jugar que de exponer la intimidad y la convivencia no supera las ochenta horas, pero de lo que se trata es de librar una batalla adelantada para cuando en la guerra del rating entre a combatir "Gran Hermano", la versión argentina del "Big brother" que Telefé pondrá en pantalla durante 110 días a partir de abril.
Por lo demás, desde hoy "Titanes en el ring" regresa a la TV, por América, la misma emisora que va a reprogramar una serie de capítulos de "Por ese palpitar" y que estrenó "Intrusos en el espectáculo", con Jorge Rial, sólo un ciclo más de los eternos chimentos. Azul echa mano del clásico "Matrimonios y algo más", y la televisión se sigue mirando el ombligo y girando sobre su propio eje.
Y lo peor del caso es que no sería atinado suponer que la tendencia va a modificarse.
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A juzgar por las citas internas, las imitaciones, las copias, los seudohomenajes, las repeticiones y el reciclaje de antiguas producciones, habrá que empezar a creer que la TV local ha decidido correr el riesgo de Narciso.
Si la pantalla sigue por el mismo camino, la suerte de los televidentes no parece envidiable. A poco andar, las opciones quedarán reducidas a contemplar viejos clásicos sometidos al lifting, recetas exitosas con dos caras:la original y la parodia, y una serie interminable de autorreferencias, burlas y evocaciones de una pantalla que a la hora de competir por el rating decide hacerlo subrayando semejanzas en vez de marcar diferencias.
"La televisión es una gran familia", reza el lugar común cada vez que sus hacedores se autohomenajean. ¿Será que, para desgracia del público, esa familia ha comenzado a optar por la endogamia?






