
La TV por cable cayó en la tentación de Scorsese
Estreno: "La última tentación de Cristo",el controvertido film del director de "Casino", que no pasó nunca por los cines de nuestro país, será exhibido pasado mañana por la señal de TV Space.
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Abonada permanente a una controversia sin fin desde su estreno, hace ocho años, "La última tentación de Cristo" es una película de la que muchos hablaron, pero muchos menos vieron en la Argentina. Ahora, el film de Martin Scorsese podrá ser conocido por el público argentino a través de la televisión por cable, después de que nunca pudo ser exhibido comercialmente en el país en ninguna sala cinematográfica. La señal Space anuncia su estreno televisivo para este domingo, dentro del espacio "Función privada", que se inicia a las 20. El film fue calificado como apto para mayores de 16 años, y para ser visto en TV se cree que comenzará después de las 22. Habrá una nueva emisión el martes 17, también a las 22. En el ámbito cinematográfico, el temor de los exhibidores locales fue siempre más fuerte que el posible atractivo de presentar la película más polémica de un realizador cotizado y valorado como Scorsese. En este caso temían algo grave: algún posible ataque violento de grupos de fanáticos.
Los miembros de la Cámara de Senadores de Catamarca fueron más lejos: en 1988 resolvieron por unanimidad prohibir la exhibición del film en esa provincia "por no responder a los intereses y a la real idiosincrasia" de la comunidad local. Como la película no se conoció en la Argentina, los legisladores catamarqueños prohibieron sin ver.
Así las cosas, pocos porteños pudieron ver "La última tentación de Cristo" en Buenos Aires. Algunos lo hicieron en una proyección ajena al circuito comercial realizada en 1991 en el Centro Cultural Rojas, de la UBA, y otros se decidieron a adquirir el video que a escondidas se vendía en algunos locales especializados de la avenida Corrientes.
Otros pudieron saciar la curiosidad en Uruguay. El film pasó por Punta del Este a lo largo de varias temporadas veraniegas y fue estrenado, en 1989, en Montevideo, pero sólo estuvo tres semanas en cartel a raíz del poco interés del público.
Motivo de curiosidad
Con semejantes limitaciones, el film se convirtió con el tiempo en un objeto de culto y en un motivo de curiosidad, conocido parcialmente y expuesto a todo tipo de tergiversaciones y enfoques incompletos. Las pasiones siempre superaron a la razón a la hora de hablar de "La última tentación de Cristo". Rezos colectivos, petitorios, marchas de protesta, crucifixiones simuladas y hasta ofertas en dinero para la destrucción del film abundaron en Estados Unidos y en Europa desde el estreno de la película, en 1988.
Hubo quienes fueron más allá ese mismo año. En Venecia, un abogado denunció a la película por blasfema tras ser exhibida en el prestigioso festival de cine de esa ciudad. En París, fanáticos del movimiento religioso integrista del obispo Marcel Lefevbre incendiaron un cine en el que se daba el film.
Scorsese no tardó en contestar esos ataques. "Mi película no es una obra subversiva, sino un acto de fe basado no en los Evangelios, sino en una novela", declaró en esos agitados días.
La novela en cuestión, que lleva el mismo nombre del film, fue escrita por Niko Kazantzakis, cuyo Cristo, según Scorsese, "descubre su propia divinidad de a poco, debe luchar con su naturaleza humana, resistir a las tentaciones en tanto hombre y, al final, hasta le es difícil la idea de morir en la cruz, él que ama tanto la vida".
Espiritualidad
Este cronista, que pudo ver el film hace unos años en Barcelona, comprobó que, aun alejado de la verdad revelada en los Evangelios, "La última tentación de Cristo" rebosa de espiritualidad, algo previsible tratándose de Scorsese, un hombre que aplicó en sus películas una fuerte influencia de su formación católica, con posteriores revisiones, pero siempre presente. En su juventud, el realizador llegó a sentir la vocación religiosa y pensó en ingresar en un seminario. El cineasta -que escribió el guión del film junto al calvinista Paul Schrader, director de "La marca de la pantera", "Gigoló americano" y "Mishima"- hace propio el dilema que pone Kazantzakis en su libro: cómo hace Jesús, en tanto hombre, para aceptar su destino divino.
Finalmente lo acepta, después de sobrellevar distintas tentaciones del demonio, en la parte más controvertida -y menos comprendida- del film. Ya crucificado, Jesús sueña que es tentado para elegir una vida terrenal, en la que se casa con María Magdalena y tiene hijos.
Las alegóricas imágenes de esta alucinación concluyen con una explícita aceptación, por parte de Jesús, de su condición de Mesías y de Hijo de Dios.
Filmada en exteriores del desierto de Marruecos, en 1987, "La última tentación de Cristo" tiene como protagonista a Willem Dafoe ("Mississipi en llamas", "Pelotón", "Corazón salvaje") como Jesús. También actúan Barbara Hershey (María Magdalena), Harvey Keitel (Judas), Andre Gregory (Juan el Bautista), Verna Bloom (María, madre de Jesús) y David Bowie como Poncio Pilatos, papel que originalmente Scorsese imaginó para Sting.
El film, cuya duración original es de 164 minutos, cuenta con una notable banda de sonido compuesta por Peter Gabriel, inspirada en las más genuinas expresiones musicales del Cercano Oriente.




