La última entrevista a Jorge Rossi

El conocido conductor falleció ayer debido a un cáncer en el pulmón que le habían diagnosticado este año; la semana pasada en una entrevista con LA NACION explicaba cómo estaba sobrellevando la enfermedad
El conocido conductor falleció ayer debido a un cáncer en el pulmón que le habían diagnosticado este año; la semana pasada en una entrevista con LA NACION explicaba cómo estaba sobrellevando la enfermedad
Fernanda Iglesias
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20 de noviembre de 2012  • 11:31

El domingo 28 de octubre, Jorge Rossi ganó el primer Martín Fierro de su vida. Fue por el programa que hacía en el canal Volver, llamado Volver a cantar. Unos días después, lo llamé para hacerle una entrevista. Ya se sabía que estaba enfermo de cáncer y me interesaba que contara cómo seguía. Dejé un mensaje en su casa y unos diez días después me respondió. Quedamos en encontrarnos el martes 13. Lo esperé en el bar donde me había citado (en Coronel Díaz y Santa Fe) y después de un rato me llamó para decirme que estaba atrasado en el Hospital Alemán. Arreglamos para volver a vernos el jueves 15, a las 11 de la mañana, en el mismo lugar. Y allí estuvo, pidiendo disculpas por la cancelación anterior. Lo primero que me contó es que se le habían borrado de su teléfono todos los contactos y no sabía cómo iba a hacer para recuperarlos. Enseguida comenzamos a hablar de su enfermedad. Esta fue la charla que tuvimos.

-Me dijeron que no te gusta hablar demasiado de eso.

-No, está todo estable, por ahora no hay movimientos extraños. Estamos haciendo el tratamiento, siguiendo las pautas de los médicos.

-¿Sólo fuiste al médico? ¿No recurriste a terapias alternativas?

-Nada extraño. Tiene que ver con la mentalidad de cada uno y de si se está convencido de que lo que se está haciendo está bien. Pero sí, sé de mucha gente que busca tratamientos alternativos.

-¿Te cambia la mentalidad cuando te enterás que tenés cáncer?

-Sí, empezás a pensar en otras cosas. Empezás a pensar más en la familia, en tu círculo íntimo.

-Pero vos siempre fuiste una persona familiera.

-Sí, sí. No aparecí nunca ni creo que vaya a aparecer en algún programa por algún escándalo. Nunca, nunca.

-Todo lo contrario de Silvio Soldán.

-Bueno, pero a Silvio le vienen de rebote, pobre. El otro día estuvimos cenando con él y Cacho Rubio y hablábamos del tema. Ahora está de novio otra vez. Pero tranqui, tranqui. No quiere saber más nada. Y me parece muy bien. Pobre, ha tenido tanto.

-Me acuerdo que en la época de Feliz Domingo estábamos todas enamoradas de vos...

-El bebe, me decían. Qué épocas. Fue una excelente época la de Feliz domingo: casi seis años.

-¿Disfrutabas el lugar de lindo o te molestaba?

-Al principio sí, el primer año todo bárbaro. Ya después es como que decís "basta".

-Lo del sex symbol a vos no te iba.

-No, pero Soldán insistía.

-¿Por qué te fuiste?

-Porque me fui a Canal 13 a hacer otro programa. Se llamaba Libremente, con Silvina Chediek, Enrique Masllorens, Guillermo Mazzuca y Daniel Datola. Era el año 1987. Yo quería arreglar un mejor sueldo y quedarme en Feliz Domingo pero Alejandro Romay no estaba. Del 13 apuraron y al final me terminé yendo, pero me hubiera gustado quedarme un par de años más.

-Fue una cuestión de plata básicamente.

-Más que de plata, de seguridad y de valoración. Porque me decían "nosotros te queremos, quedate acá". Pero si me querés, no me pagues lo mismo que me van a pagar allá, por lo menos valorízame un poco por todos los años de laburo. A mí me parece que tendría que haber habido una respuesta positiva a mi pedido en ese momento para seguir, porque lloré como un condenado.

-¿Lloraste porque te ibas?

-Sí, fue duro. Era un crecimiento irme a Canal 13, pero en Canal 9 dejaba un montón de cosas.

-Y Libremente no tuvo repercusión.

-No, para nada. Duró un año.

-¿Te arrepentiste?

-Creo que un par de años más en Feliz Domingo me hubieran venido muy bien porque venía creciendo mucho. Pero bueno, el destino quiso que fuera así.

-¿No intentaste volver?

-Volví al canal a un programa que se llamaba Sábado en Familia, que conducía Fernando Bravo. Como él se iba a Telefé, me llamaron. Y yo justo en ese momento tenía un pre contrato con Perú para irme a trabajar allá. Entonces les dije a los de Canal 9: "Bueno, les hago enero, febrero y en marzo me voy". Y en febrero me llama Romay diciéndome "quedate, no podés dejarlo". Le dije que no. Y en marzo estalla la epidemia de cólera en Perú y el mismo día me llaman para decirme que se había suspendido el programa. Entonces lo llamo a Romay y me dice: "Que lástima, ya hablé con Leonardo (Simmons) para que lo haga". Chau, me quedé otra vez afuera, ahí podía haber seguido y haber hecho otro pedacito de carrera más en el 9.

-¿Tu familia te apoyaba?

-Sí, siempre me apoyó. Mi mujer, Marcela, siempre estuvo al lado mío, en las buenas y en las malas.

-Hay que aguantar a un hombre cuando le pasa una cosa así.

-Sí, ya lo creo. Fue un bajón, pero salimos adelante.

-¿Qué aprendiste de eso?

-Que más vale pájaro en mano que cien volando. Si tenés el contrato con un empresario argentino y un contrato por firmar afuera... Y, yo firmaría acá.

-Ahora está muy de moda esa frase que dice "si sucede, conviene". ¿Estás de acuerdo con eso?

-Si pasa, por algo fue. Pero si sucede una cosa tremenda en el laburo... ¿conviene para qué? El por algo será, no. No estoy de acuerdo.

-¿Ya tenías tres hijos para esa época?

-Sí. Renzo, que es el más chico, nació en 1994. Bruno es del ´89 y Franco del ´88. Son todos post Feliz Domingo: me fui en 1986.

-Cuando estabas en Feliz Domingo, ¿ya estabas casado?

-Nos casamos en 1983.

-¿No estaba celosa tu mujer?

-Sí, un poco sí. Pero se la bancó. En esa época era todo muy tranqui, no había celulares ni redes sociales.

-¿Ahora tenés?

-Tengo Facebook.

-¿Recibiste mucho cariño cuando se supo que estabas enfermo?

-Sí, muchísimo, muchísimo. Además, de gente que no conozco, muchísimas palabras de aliento. La verdad, no pensé que podía llegar a ser de esa manera.

-¿Sirve eso?

-Sí, como que te da fuerza, es como un apoyo. Es lindo.

-¿Contestas?

-Sí. Si se molestan para escribirme a mí, yo tengo que molestarme para escribirle a ellos. La carrera se la debés a la gente, que ve tu laburo.

-Hubo mucha repercusión el día que recibiste el Martín Fierro.

-Para mí fue muy especial porque se cumplían cuarenta años de profesión. En octubre de 1972 empecé a trabajar en la radio de Trenque Lauquen. Este es el primer Martín Fierro que recibo y fue muy emocionante.

-¿También por toda la carga de tu situación actual?

-Sí. Creo que más que nada por eso.

-¿Vos tenés 58, no?

-Sí, me quedan dos para los 60 y cada vez se pasa más rápido que es lo peor.

-¿Cuándo te enteraste de la enfermedad?

-El año pasado, con una tos. A través del doctor hicimos una placa y ahí supimos. Cáncer de pulmón. Tratamiento normal.

-Quimioterapia y rayos.

-Sí y esperando.

-¿Tenés que seguir todo el tiempo controlándote?

-Depende, porque son ciclos.

-¿No se te cayó el pelo?

-No, nada.

-¿Te acompañaba tu familia?

-Sí, estar en buena compañía es fundamental. Cuando estás con apoyo es muy llevadero. Hay que esperar, qué se va a hacer.

-¿No te asustaste?

-No.

-¿Tus hijos?

-Estuvieron mal, por supuesto, cuando llegó la noticia, pero todo tranqui.

-¿Eras fumador?

-Sí, fumé durante treinta y cinco años. Hace ocho que dejé. Ahora trato de decirle a todo el mundo que fuma, que no fume más. Lo tengo al Negro Formento que fuma tres atados por día y no lo puedo convencer. El tema es que si no tenés síntomas, no te enterás que estás enfermo.

-¿Vos por eso lo agarraste a tiempo?

-Yo creo que sí.

-¿Te volviste místico a partir de esto?

-No todavía, pero dicen que es bueno.

-¿Rezás?

-Sí. Un poquito de mística, un poquito de reiki, yoga... Todo eso ayuda.

-¿Hiciste interconsulta o viste a un solo médico?

-Hemos andado dando vueltas por todos lados.

-¿Te gustaría volver a la tele de aire?

-Sí, pero está complicado, vas con un proyecto y tenés que llevar todo: el proyecto, la producción y la plata.

-¿Intentaste hacerlo en algún momento?

-Dos veces, pero no, no me animé a más. Cuando te sentás y empezás a sacar cuentas... Es difícil. Antes te contrataba el canal. Ahora, cada vez que hay que hacer de conductor, me llaman. Soldán, Formento y yo somos el prototipo del conductor. Pero para laburar, nada.

-¿Viste que ahora hay que hacer payasadas?

-¡Sí! Yo me animo. Cuando estaba trabajando con Marconi en Canal 9 perdí una apuesta y tuve que ir disfrazado de gladiador romano a Florida y Lavalle, a las tres de la tarde.

-¿Estabas cómodo?

-Un poquito incómodo, pero lo hice.

-¿Estarías dispuesto ahora a jugar al fútbol con la sueca de ShowMatch, por ejemplo?

-También, cómo no. Si Tinelli me deja.

-¿Hay un programa que ves y decís "que lindo sería conducir este programa"?

-Hay algunos de Estados Unidos que son buenísimos. Uno que desarman la casa entera y la vuelven a armar toda. Yo hice un programa como el de Marley, Minuto para ganar, pero con menos trascendencia. El Momento de la Verdad se llamaba. Era un programa en el que tenían que hacer una prenda, se llevaban una cámara a la casa, durante una semana practicaban y después venían y en dos minutos tenían que hacer la prenda en el programa.

-O sea que lo que te gusta son los programas de entretenimiento.

-Sí, mucho. Me divierto.

-¿Mirás alguno ahora?

-No. Ahora estoy viendo un poquito de La Voz y no estoy mirando mucha tele. A veces veo Bendita... Me gustan Beto Casella y Gastón Recondo. Por ahí hago un poquito de zapping con el del Pelado López, pero ya ahora no sé qué es, es un programa de preguntas y respuestas que sale a la calle. O sea, nada que ver con lo que arrancó…

-A Soldán lo llamaron para el "Bailando..." y para el "Cantando...", ¿a vos?

-Me llamaron una vez para el "Bailando..." Les dije que no, que cuando hicieran "Cantando por un sueño" sí me prendía. Pero no fui al "Bailando" y no fui al "Cantando".

-¿Por qué terminó Tal para cual?

-Llegó Gran Hermano y se acabó todo. Pero bueno, son las leyes del juego.

-Tenés bronca.

-Claro. En ese momento se había ido Gustavo Yankelevich de Telefé y tomó la posta Claudio Villarruel y él dijo: "Vamos con Gran Hermano a full".

-¿No le dijiste nada a Claudio?

-No. ¿Qué le voy a decir? Yo soy contratado por el canal, se termina el contrato y chau, ya está.

-¿Te dijo algo, te agradeció?

-Me agradeció por los servicios prestados, todo muy lindo, todo bárbaro pero que el canal iba a tomar a Gran Hermano como caballito de batalla.

-¿Tenías ahorros para vivir ? ¿Estuviste bien?

-No, estuvimos justiniano. Pero nunca pensé que no iba a salir del pozo. Tampoco fue un pozo muy grande, pero tuvimos que ajustarnos por todos lados y no fue fácil. La gente cree que cuando estás en la tele ganás mucho, pero en realidad no ganás tanto como para estar cuatro, cinco, seis meses sin trabajar.

-¿Te gusta ser un personaje público, tener fama, que la gente te conozca?

-Sí, me divierte. Pero si la gente no me reconoce, no me desespero.

-¿Pensaste "por qué a mí" cuando te diagnosticaron cáncer?

-No, todo con optimismo, todo para arriba. Lo encaramos bien.

-¿Cambian muchas cosas en la familia cuando pasa una cosa así?

-Se trata de seguir con las pautas lógicas, cada uno sigue haciendo sus trabajos, sus estudios, sus cosas. Por supuesto que hay cambios.

-¿Te arrepentís de algo que hayas hecho?

-No. Salvo lo de Feliz Domingo, que quizás podría haber seguido dos o tres años más. El resto, no. Estoy conforme con lo que he hecho.

-¿Proyectos?

-Ahora no. Viajar, vacaciones y disfrutar de la vida.

-¿Los médicos te dieron tranquilidad?

-Sí. Me dijeron: "Va a ir todo bien" y está yendo todo bien así que… tranquilo.

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