Luna Park, Buenos Aires. 19, 20 y 21 de mayo
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El gran golpe charrua
Escapando de la logica que predomina en la cabeza cerradita de muchas bandas de rock, para esta serie de presentaciones en el Luna Park La Vela Puerca no convocó a otro grupo de música como soporte. En una jugada tan arriesgada como generosa, abrieron el juego e invitaron a Los Bosquimanos (o la versión montevideana del Teatro Negro de Praga). De a poco, la ansiedad de los cantitos tribuneros se fue diluyendo en la alta magia que propone la misteriosa performance bosquimana.
El comienzo del show puerco fue épico, con la tensa carga climática de "Un frasco" como aperitivo de una noche inolvidable. Frente a tres Luna repletos, La Vela confirmó que domina a la perfección la dimensión de estadios. Dimensión que han alcanzado luego de un trabajo arduo y sostenido en los escenarios de la costa occidental del Río de la Plata. Y más allá de la cuestión escénica (el "Enano" Teysera y el "Cebolla" Cebreiro, los frontmen charrúas, interactúan y se lucen en una anárquica coreografía), la banda ha construido una pared de sonido inconfundible y tan sólida como su eficaz repertorio.
La Vela es la voz más importante, la conexión más efectiva entre los jóvenes argentinos y la cultura uruguaya. La ovación para el "Negrito" Pablo Silvera (cantante de Once Tiros) y Marcel Curuchet (tecladista de No Te Va Gustar) es una legitimación del puente musical que han montado desde el ya mítico desembarco inicial en el Salón Pueyrredón ("para 30 personas").
Casi llegando al final, el Enano anunció: "Un caprichito". Como es habitual, la banda decidió interpretar algunos temas de grupos que admiran y que fue ron las influencias arcaicas de La Vela. Así pasaron temas de Sumo (una versión ska de "No tan distintos"); Barricada ("El pan de los ángeles"); Extremoduro ("¿Dónde están mis amigos?") y La Polla Records ("Radio Crimen", con la voz invitada del Batra, de El Sepulcro Punk). A juzgar por lo que ocurrió el sábado, La Vela debería evaluar muy seriamente la edición de un disco de versiones. La mayoría de los asistentes al concierto desconocía estas canciones y no suena ilógico pensar en un disco que haga las veces de tributo y de una pequeña guía o manual del punk rock en la península ibérica. Hecho por expertos, claro está. Sería un lujo.





