
Lanzamientos
MEMORIAS
La niña del umbral: Amelia Bence
- Autores: Amelia Bence y Raúl Etcheler
Con una larga y exitosa trayectoria tanto en el cine como en el teatro, en la radio y en la televisión Amelia Bence se ha constituido en una de las actrices más populares del medio artístico. Decidida a recordar su vida en los escenarios y en los sets de filmación y a reconstruir pasajes de su mundo privado, y con la ayuda de Raúl Etcheler, da a conocer estas memorias que son, a la par de su labor en el arte, una radiografía de los momentos más sobresalientes del mundo del espectáculo argentino. Hija de un matrimonio lituano, Amelia Bence se acercó desde muy niña a los escenarios a partir de sus enseñanzas en el Teatro Infantil Labardén, donde tuvo como profesora a Alfonsina Storni, figura consular de las letras a quien ella venera hasta nuestros días.
Dispuesta ya a seguir su vocación, logró en 1933 un pequeño papel en la obra Wunder b ar, que la compañía de Armando y Enrique Santos Discépolo estrenó en el Opera, y de allí en más su carrera no tuvo pausas. En estas páginas, resaltadas por memoriosas fotografías, ella recuerda con emoción aquellos primeros pasos que la vincularon con las figuras más prominentes de los escenarios porteños a través de varias piezas que fueron afianzando sus dotes artísticas, tanto para el drama como para la comedia. En el cine se inició, en un breve personaje, en el film Dancing , pero su rostro y su talento se pusieron totalmente de manifiesto en La fuga , de Luis Saslavsky, y en La vuelta al nido , de Leopoldo Torres Ríos, haciendo pareja con José Gola, uno de los más importantes actores de aquella época.
Página tras página, y con un lenguaje entre coloquial y poético, Amelia Bence reconstruye su vida, "esa vida artística a la que me entregué con pasión", dice, y relata sin rencores sus romances, entre los que figuran el que vivió con Alberto Closas durante sus ocho años de matrimonio. No escapan tampoco de estas memorias su infinidad de giras por el exterior y por el interior, ni su labor en la radio ni su presencia en la televisión. Toda la apasionante y apasionada vida de esa Amelia Bence, la de los ojos más lindos del mundo, tomando como referencia una de sus películas, está en estas memorias que procuran, y lo consiguen, retratar con fervor a quien no en vano es ya un ícono del espectáculo nacional. Editorial Corregidor, 350 páginas.
MEMORIAS
Juan Carlos Puppo: Sencillamente un actor
- Autora: Ana María Palumbo
Sin ser un nombre de primer orden en el mundo del espectáculo nacional, Juan Carlos Puppo supo desde siempre, a través del teatro y de la pantalla, encarnar a esos a personajes que, entre la risa y las lágrimas, llegan hondamente al corazón de los espectadores. Trabajador incansable, el hombre del trabajo serio y de la sonrisa fácil desfila por estas páginas a través de la mirada atenta de Ana María Palumbo que lo describe desde su niñez traviesa hasta nuestros días, en un calidoscopio en el que se aúnan su notable calidad actoral con su inmenso talento para ponerse en la piel de los personajes más diversos.
Nacido en Atucha, un pequeño pueblo de la provincia de Buenos Aires, Juan Carlos Puppo supo desde siempre que su destino era la actuación. Ya en Buenos Aires -recuerda la autora del libro ilustrado con numerosas fotografías- recorrió las noches porteñas viendo muchas obras teatrales y numerosos films que lo apasionaban cada vez más en ese empeño por subir a un escenario o de ponerse frente a una cámara, y así fue conociendo a esos actores que nada más veían en él a un muchachito con vocación que sólo admiraba a los artistas. Alumno preferido de Maruja Gil Quesada, Puppo se inició en el Teatro Nacional Cervantes con la pieza El soldado blanco , y de aquí en más su rostro y su cada vez más acentuado talento se pusieron de manifiesto en decenas de obras de autores clásicos y contemporáneos. Uno de sus mayores triunfos lo logró con la obra Hablemos a calzón quitado , de Guillermo Gentile, que interpretó durante cuatro temporadas y la llevó en gira por varias de nuestras provincias y por el exterior. En 1985, rememora la autora, obtuvo el premio Molière por El gran show del cabaret Bijou y en el cine fue convocado por Leopoldo Torre Nilsson para un personaje en El pibe Cabeza y por Raúl de la Torre para Pubis angelical , entre otras producciones que, junto a su labor teatral, lograron hacer de él una figura de enorme prestigio amparada por ese perfil bajo que sólo lo tienen los grandes. El Escriba Editorial, 200 páginas.





