Llega Diablomundo
La agrupación estrena hoy una nueva obra en Buenos Aires
1 minuto de lectura'
"A mí me gusta ir al cine o al teatro a pasar un momento mágico." Roberto Uriona, integrante del conjunto Diablomundo, a punto de estrenar en Buenos Aires "Ulises y Penélope, la risa o el gesto de la flor", trata de definir la propuesta del grupo: "Si no me proponen un viaje o algo por el estilo, aunque sea un relato tradicional que me saque del lugar cotidiano y donde no tenga ningún referente, me aburro".
De conocida trayectoria en la zona de Lomas de Zamora y Temperley, el conjunto de teatro y títeres Diablomundo ha realizado 29 giras nacionales por 14 provincias y ha participado en festivales internacionales y organizado talleres y actividades artísticas comunitarias, especialmente invitado por universidades de Estados Unidos. Hace mucho tiempo que no visita los escenarios de la ciudad de Buenos Aires.
Desde sus comienzos, sus espectáculos sobrepasaron las tradicionales barreras del espacio teatral, en muchos casos fueron circulares y en todos los casos actores y muñecos se integran e interactúan.
El grupo se caracteriza por una búsqueda constante en el arte de la representación, en el lenguaje del teatro y en la comunicación con el público. Y para mantener esta postura estética se apoyó siempre en un largo trabajo previo de investigación, ya sea con referencia a temas y contenidos -como en el caso de las leyendas precolombinas para "Juguemos con el Sol, juguemos con la Luna", o "El Fuego"- o con la manera de contar las historias desde la representación, como en el caso de "Ilusiones y porfías", que bucea en la técnica del clown y en la estética de la Comedia del Arte, o "Le robaron el río a Buenos Aires", teatro callejero, o los más recientes, "Náufragos", "Retazos", "Retazos del olvido", algunas de ellas para adultos, donde la búsqueda de la comunicación se asienta en propuestas de imágenes creadas por los actores y los muñecos, con una enorme síntesis del texto.
-Para ustedes es muy recurrente este tema del viaje, ¿no?
-Creo que sí. Es el gran tema, la gran pregunta, que aparece con distintas máscaras. El héroe tiene que hacer este viaje para descubrir quién es, como nosotros a lo largo de la vida. Por ahí este viaje en particular, el de Ulises, tiene más que ver con la búsqueda del amor. Ulises está enredado en los tejidos que tejió Penélope, pero también está enredado en sí mismo. Y los personajes que aparecen, que serían los manipuladores de todo esto, que no sólo manipulan los objetos, sino que además manipulan la historia, también están enredados.
"Ninguno de nosotros los actores ni los muñecos, que para nosotros tienen vida propia, sabe hasta el momento en que arranca la función si nos vamos a desenredar. Y esto es absolutamente cierto -se pone solemne, como para que no dudemos de su afirmación-, algo diferente de lo que hemos hecho en los últimos años.
"El espectáculo no es participativo en el sentido que generalmente apunta a una interacción con los chicos", se apresura a aclarar. "Se trata de otro nivel de comunicación: si los actores estamos manifestándonos y no exhibiendo nuestro virtuosismo sino sacando nuestra verdad, encontramos el amor, y si encontramos el amor realmente nos comunicamos, trascendemos. Es la metáfora del espectáculo."
-Algo un poco difícil de proponer a los chicos, ¿no?
-En realidad, no. Puede resultar difícil cuando uno habla de espectáculo para todo público aceptar que esto también es para los chicos. Pero a nosotros nos ha pasado que con nuestros espectadores de entre 4 y 8 años, que no tienen prejuicios instalados, hemos funcionado de una manera maravillosa. El tema para mí es así: tengo la posibilidad de tener un espectador o 500 espectadores. ¿Estoy despegado, estoy siendo yo mismo, o soy una cantidad de formas preestablecidas para eso que llamo comunicación? La realidad es: o me entrego o pierdo. Y eso con los pibes es bárbaro porque te desnudan inmediatamente.
-Significa un compromiso muy grande con la actuación...
-Nosotros estamos dejando que el espectáculo, aun teniendo una estructura, esté abierto para que la comunicación se produzca en el momento de la función. Y el público recoge la propuesta. Una vez que se cancelaron algunas actitudes programadas que vienen de la televisión, una vez que se sabe que el código no va a ser el televisivo o el del espectáculo común, yo como actor tengo que ir más a fondo para establecer una comunicación. Si me quedo a mitad de camino, si me traiciono, es un acto fallido, es más de lo mismo. Si Ulises no es él mismo, se hunde y se ahoga. Y ésa es la metáfora del personaje.
Dinámico, inquieto, expresivo, Roberto Uriona intenta transmitir más allá de las palabras esa convicción interior que le lleva a Diablomundo invertir meses de ensayos para volcar su intención en imágenes.
"Tratamos de que haya cada vez menos respuestas de parte nuestra y, en cambio, muchas preguntas -dice-. Para encontrar esta pregunta, no sabés cuántos meses trabajamos."
-Y este "viaje"de Ulises y Penélope que también tiene que ver con hilos, tejidos y enredos, ¿es también un riesgo para el espectador y para los actores?
-Aparecería como una exigencia de todo el aparato cultural que lo que yo veo como espectador tiene que referirse a algo que conozco, si no, no me engancho. Pensamos que es al revés. Que si estamos lo suficientemente abiertos lo que nos va a suceder a todos en esa hora es mucho más poderoso. Es superador. Nos trasciende a nosotros en escena y trasciende al espectador. Cuando eso ocurre, la magia está ahí...
"Cuando empezamos la función, realmente estamos tan perdidos como el espectador. Y si pudiera verbalizar la invitación diría: "Hay que venir a perderse". Lo que pasa es que estamos hablando de otra forma de "perderse", no en el ruido, no en la confusión: perderse en el silencio. No atolondrarse, sino descubrirse, aventurarse."
Muñecos protagonistas
"Somos tres manipuladores manipulando a los protagonistas y dejando que otra cosa nos manipule", relata Uriona. "Hay dos muñecos, que son los protagonistas. Todo el trabajo es a la vista, y hay escaleras, ruedas, muchas ruedas, eso es como el laberinto en el que Penélope teje y Ulises se enreda. Tocamos en vivo y hay música grabada.
"Los textos son poemas, textos breves, herméticos, pero son como llaves. En general son alegorías o metáforas. Uno que se repite dice: "¿Estás acá? Si estás acá, yo me veo...".
-¿Siempre en clave de clown?
-Claro. No hay un relato de texto o de acciones, sino un relato de emociones, de sensibilidad; se necesita estar dispuestos a usar los cinco sentidos. Y si esos sentidos están bien usados, resulta una caricia.
Hoy, a las 16, Diablomundo y sus espectadores reinstalarán, por primera vez en Capital, la zaga de sus dos personajes, con la interpretación de Ariel Calvis, Miriam González y Roberto Uriona y coordinación de Miriam González.
- 1
- 2
El comentario de Chris Noth contra Sarah Jessica Parker, tras el homenaje que recibió la actriz en los Globos de Oro
- 3
Cómo será la serie sobre El robo del siglo: los actores, la dupla “marginal” y una figura internacional tentada
4Moria Casán se mostró indignada por el anuncio de casamiento de Lali y aprovechó para criticar a Pedro Rosemblat: “No lo quiero”

