
Llegó el Odin Teatret
El grupo creado por Eugenio Barba se presentará en Buenos Aires. Desde hoy y hasta el domingo, el prestigioso director y la actriz Julia Varley dictarán un seminario, harán cuatro funciones de "Las mariposas de Doña Música" y darán una conferencia con entrada libre.
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Hablar del Odin Teatret es hablar de su creador, Eugenio Barba. El director, considerado un innovador en materia teatral, hace 32 años que dirige el Odin Teatret. "Al comienzo no buscaba innovar, sólo hacer teatro -explicó-. Había estudiado en Polonia en una escuela teatral de Varsovia, luego tres años con Grotowski. Cuando regresé a Noruega, donde habitaba, no me fue dada la posibilidad de entrar en el teatro oficial. Entonces, ante la necesidad de ejercer mi actividad de director, comencé a preparar actores en un grupo de trabajo, que en aquel entonces no existían en Europa."
Después de la formación, los esfuerzos de Barba estaban orientados a mantener al grupo unido y solucionar los problemas de pedagogía.
"Los maestros que enseñaban a los actores eran jóvenes que fueron rechazados de la escuela teatral. De aquí nació mi interés por la pedagogía teatral."
Entonces comenzó la lucha por encontrar un lugar propio."Buscar un espacio vacío también pareció en aquella época una locura, pero había que encontrarlo y pagarlo de nuestro bolsillo. Al comienzo fue como un teatro de aficionados, con todos los problemas que representaba poder subsistir dedicándose a esto y sin claudicar."
Luego continuó la búsqueda de una estética que se ajustara a estas condiciones y que, involuntariamente, provocó una ruptura. "La estética se rompió a causa de esta circunstancia. La pedagogía y el hecho de trabajar en un espacio vacío con los espectadores alrededor generó un nuevo tipo de actor que se dirigía al público de una manera diferente. Esto influyó en nuestra manera de hacer teatro."
Durante 32 años continuó con esta actividad, sin perder de vista el entorno y convirtiéndose en observador de la realidad teatral. "Creo que ha habido una gran mutación a nivel teatral. Al final de los años 60 y hasta el 70 se produjo una explosión en Europa y en los Estados Unidos: la creación de grupos. Esta aparición ha demostrado que lo que antes era una unidad en el sistema teatral, no lo era para nada. Existe como un sistema ecológico con diferentes estadios teatrales. Puede comprender al teatro oficial, al de interpretación, al de textos, al de imagen. Hoy nos damos cuenta de la gran riqueza que representa un teatro sumergido. Como si fuera la base de un iceberg, donde funciona sólo la punta. Hay grupos, generalmente anónimos, que trabajan en la periferia social, en situaciones extremas, en hospitales, en prisiones. Esta actividad hace que el teatro sea un hecho cultural muy fuerte y presente que parece continuar en el próximo milenio."
Sin embargo, estos grupos actúan como una fuerza silente que algún día puede explotar. "Más que una explosión es una presencia de catacumba. Están debajo de lo que puede ser nuestra sociedad industrializada con sus grandes y espectaculares manifestaciones escénicas. Son situaciones que permiten a las personas encontrar otro tipo de relación, consigo mismo y con los demás, por medio de algunos temas existenciales."
Esta condición puede llevar al teatro a una zona marginal de la sociedad. "En una sociedad donde se vuelve más difícil comprometerse totalmente, el teatro queda como uno de los pocos enclaves donde existe la posibilidad de contar, de subrayar su propio individualismo, su propia anarquía, su propio rechazo de circunstancias sociales que uno no puede aceptar, y transformar esa revuelta individual en un acto creativo colectivo."
Una de las características del Odin Teatret es la utilización de espacios no convencionales, modalidad que la compañía utiliza desde el comienzo. "Cuando empezamos, la sala que había era un gimnasio y este tipo de espacio se encuentra en cualquier pueblo de Noruega. De esta manera, podía llevar mis espectáculos aun a aquellos lugares donde no había salas. Así hemos continuado desde entonces."
Pero también implica una disposición especial del público, casi rodeando el hecho teatral. "El teatro es la presencia del espectador. Hasta que no se produce ese momento de encuentro entre el actor y el espectador, el teatro no existe. Es la presencia del público lo que determina el hecho social, cultural, intelectual y espiritual que es el teatro." En esta oportunidad, el Odin, invitado por la red de teatro El Séptimo, se presentará el jueves 4, viernes 5, sábado 6 y domingo 7, con "Las mariposas de Doña Música", en Acevedo 462; el viernes 5, Eugenio Barba ofrecerá una conferencia con entrada libre y gratuita, en el Centro Cultural Adán Buenosayres de parque Chacabuco; y el sábado 6 y domingo 7, de 9 a 14, Julia Varley y Barba dictarán el seminario "La dramaturgia de actor, la dramaturgia de director", en Lambaré 866. Además, el 9 de este mes visitarán la ciudad de Rosario, y el 11, Mendoza. Informes a los Tel. 751-8867/773-4443.
Frutos de una misma semilla
Lo más maravilloso que provocó Eugenio Barba en nuestro país, fue que centró la búsqueda de una serie de grupos que hacía cosas similares, pero por separado. "Nuestro camino hacia él fue un camino hacia nosotros mismos", comenta Miguel Angel Ludueña, un integrante del grupo El Baldío que sin importarle la corriente de El Niño aparece mojado, carpeta en mano, lleno del entusiasmo de quien tiene la seguridad de haber encontrado algo de manera definitiva. ¿De qué se trata este encuentro? Podría resumirse en dos conceptos: la antropología teatral y la integración en una comunidad de artistas que tienen un mismo objetivo. No se trata, por supuesto, simplemente de logros, sino de puntos de partida de un largo camino que debe ser recorrido. Con respecto a la antropología teatral como objeto de investigación, la historia comienza de la siguiente manera: En 1995, Eugenio Barba realizó uno de sus arribos a nuestro país que consiste habitualmente en la presentación de sus espectáculos y cursos para actores. Los integrantes de los grupos El Baldío Teatro y Viajeros de la Velocidad, no pudieron acercarse al maestro más que esperándolo a la salida de sus encuentros y tomando un café con él . A partir de allí, decidieron planificar tres jornadas de trabajo y espectáculos en una isla del Tigre, evento que tuvo lugar en el 96. Para ese momento se habían consolidado como grupo con el nombre de El Séptimo con objeto de "definir la propia identidad, en medio de la multiplicidad de sentidos que se ofrecen como alternativas ante el inminente fin de siglo, y realizar una búsqueda del lenguaje personal como lazo que une y tironea la tarea del actor, o simplemente de quien desea comunicar algo: el artista".
Miguel Angel Ludueña tiene una definición para el teatro, propia de quien ha elegido transitar por el camino de la búsqueda grupal en el campo de la antropología teatral. "El teatro es un insuperable sistema de relaciones completo y complejo, artesanal y ecológico, capaz de incluir actores y espectadores en una ceremonia dirigida a ser reconocida, repetida y paradójicamente, distinta cada vez. Es una práctica que nos expresa desde el fondo de la historia construyendo el continuo mito de la comunidad."
Pero sigamos adelante. Entre el 1 y el 8 de junio de este año, se desarrolló en Sicilia. Italia, la cuarta sesión de la Universidad del Teatro Eurasiano, una confrontación itinerante similar a la ISTA (International School of Theatre Anthropology). Allí estuvieron representantes de la agrupación que se conectaron con personalidades como Franco Ruffini, Marco de Marinis, Eugenio Barba y Clelia Falletti, además de reflexionar acerca de lo que Barba denomina el Tercer Teatro. Miguel Ludueña explica: "Frente a la distinción que habitualmente se hace entre teatro tradicional y teatro de vanguardia, Barba introdujo este término que aúna el esfuerzo de cientos de grupos dispersos alrededor del planeta. No los une un saber técnico o estético, sino simplemente una forma ética de vivir y producir hechos y espectáculos".
Cada encuentro los ayudó a crecer y a profundizar en la búsqueda de un teatro propio que rescate las formas antiguas y nuevas de las formas populares y de las sofisticadas.
Ahora los muchachos han crecido, no sólo en experiencia sino también en cantidad. El Séptimo, integrado por Viajeros, El Baldío Teatro -los fundadores-, El Muererío Teatro y Teatro del Vértice continúan en la brecha. Para el año próximo, entre el 9 y el 28 de febrero, el encuentro será en Humahuaca y se plantea profundizarel trabajo a partir de las preguntas: ¿qué es un laboratorio teatral hoy? y ¿cómo sobrevivir? Informes e inscripción para los dos proyectos: 773-4443 o 751-8867.




