Los Auténticos Decadentes. Luna Park. Sábado 17 de marzo.
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A las 21.30 del sábado 17 comenzó el show más importante en el camino de una banda que nunca trabajó para hacerse un lugar en la historia del rock nacional, y sin embargo...
Con el himno identitario "Somos" abrieron y con ese mismo himno cerraron, dos horas y media después. En el medio, la gran fiesta de Los Auténticos Decadentes.
Por el escenario fueron pasando invitados que también eran amigos que también, en algunos casos, eran productores: Pablo Guyot, Alfredo Toth, por ejemplo, además del legendario Gustavo Bazterrica, Daniel Suárez, el "Cóndor" Sbarbati (voces de Bersuit Vergarabat) y Adrián Dárgelos, cuya versión de "Viaje mental", a dúo con Jorge Serrano, concentró un momento esencial de esa noche arrolladora.
Después, el largo rosario de canciones cuya trascendencia popular es a esta altura comprobable en cualquier esquina: "Loco (Tu forma de ser)", "La guitarra", "Los piratas", "La marca de la gorra"… La lista se completa con las que todos ya sabemos, exceptuando a "Vení, Raquel", la única extraña ausencia en la noche del Luna.
El show, además de permitirles grabar su primer DVD, tuvo bastante de coronación. Después de todos estos años en el imaginario, ocupando o aparentando ocupar el sitial de la banda en joda, era tiempo de que quedara en claro otra cosa. No es que ellos lo necesiten, pero es mejor notar que la fiesta, bandera decadentedes de hace dos décadas, es una fiesta construida con toda seriedad. Y por eso resulta.
El público que llenó el estadio es de una heterodoxia de lo más infrecuente: imposible componer con ellos un segmento de hábitos iguales, una tribu. Es, simplemente, gente que está ahí. No es que el público que va a ver a, digamos, La 25, no lo sea, pero en el caso de los Decadentes la heterogeneidad es absoluta y no sé bien por qué eso también termina siendo una buena noticia.
El valor, lo que finalmente parece ponerse en juego cuando salen al escenario, además de un montón de canciones efectivas, no es ni la música ni las letras, ni siquiera esa fiesta que es emblema, sino más bien algo del orden de la honestidad. "Les compro lo que venden", me dice la chica que está saltando en la butaca de al lado. Y eso debe querer decir algo.





