
Los Beats: el juego de los parecidos
Imitación: el grupo argentino realizó su acostumbrado tributo a los cuatro genios de Liverpool en un Luna Park repleto.
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El general Juan Perón decía del neurocirujano y político Raúl Matera: "Se peina como Gardel, sonríe como Gardel, pero no es Gardel". Con The Beats, uno de los grupos que teatralizan a los Beatles, sucede algo similar. Por mucho esfuerzo que pongan, lo original es insuperable, mucho más en el caso de los genios de Liverpool.
De todos modos, el cuidado show que hicieron en el Luna Park mostró el profesionalismo de estos cuatro músicos, Diego "John Lennon" Pérez, Patricio "George Harrison" Pérez, Nino "Paul McCartney" André y Julio "Ringo Starr" Ferrari. Un estadio repleto vivió gracias a su gran facultad para imaginar una noche con los Beatles en la que hubo, incluso, grititos de histeria.
The Beats asume un enorme esfuerzo por parecerse en todo a sus alter egos, cuestión que logran en buena medida. Se visten como ellos, Diego Pérez tiene una entonación bastante parecida a la de John en sus años mozos, sus instrumentos son de igual marca, modelo y año que los de los Beatles y todo es así, pero dónde está el mérito de parecerse quizá sea como esos juegos que encaran los niños: "Yo soy Superman y vos sos Batman". También es verdad que existe un enorme respeto de este grupo por el de Liverpool, tanto que no hay iniciativa musical, sino simple imitación.
La propuesta de los Beats no sólo era hacer los temas que aquel cuarteto imperial hizo en los escenarios; el show preveía algo especial, pues llevarían al público la música que los Beatles nunca llegaron a hacer en vivo. Así las cosas, se puede decir que la actuación tuvo dos partes. En la primera, con una gran adhesión del público hicieron los temas más populares, que van desde los años 62/63 hasta el 66. Aquí el grupo sonó con convicción, con momentos, en especial los instrumentales, en que cerrar los ojos ayuda a recrear la ilusión.
Luego abordarán la época de la psicodelia, una decisión arriesgada que no salió tan bien como la anterior. El grupo no logró sonar con la fuerza de su primera exposición musical. Aun apoyados por un grupo de cuerdas, un set de dos trompetas y un piano, no consiguieron transmitir ese mundo de enorme riqueza onírica y musical que se plantea en discos como "Sergeant Pepper" o "Magical Mistery Tour". Aquí viene una primera conclusión: no por nada los Beatles no quisieron llevar esa música a un escenario. No eran sólo disputas de poder.
Durante la teatralización hay cambios de vestuario que nos ayudan a ubicarnos en los períodos por los cuales atravesó la banda; hay también cortos donde aparecen compañeros de viaje de los cuatro músicos de Liverpool con comentarios más que halagadores.
El cierre, con piano blanco y todo, encuentra a Diego Pérez con peluca tocando "Imagine", ese himno a la paz que creó uno de los músicos más lúcidos de este siglo: John Lennon.






