Los hombre de negro dan en el blanco
Reportaje de La Nación a Will Smith, que interpreta, junto a Tommy Lee Jones, el último gran éxito del cine norteamericano, "MIB. Hombres de negro", que el juves se estrena en Buenos Aires.
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NUEVA YORK.- Cómo no lo van a mimar tanto, si en cinco días le hizo ganar 84 millones de dólares a la compañía. La observación pertenece a la edición en inglés de Newsweek y el referente es el actor Will Smith, con su más reciente película, "MIB. Hombres de negro" ("MIB. Men in Black").
Will Smith se volvió muy, pero muy popular por darse de patadas con un cargoso extraterrestre, en la escena más recordada de "Día de la Independencia", que ya ingresó en el olvido. Como esa película el año último, "MIB. Hombres de negro" consigue encaramarse en el tope de los éxitos cinematográficos de este verano en los Estados Unidos. El film llegará a Buenos Aires esta semana en coincidencia con otras vacaciones, las de invierno.
Will Smith despacha simpatía por donde sea. Con el aire físico y los ademanes de un jugador de beisbol, con una remera negra _así lo manda la película_ y jeans, a los 28 años, es uno de los pocos norteamericanos millonarios desde los veinte años. "No heredé ni un centavo: todo es producto de mi trabajo", sonríe interminablemente, con sus dientes grandes y parejos en una carota negra y brillante.
Will lleva el pelo muy corto. El bigote suave de "MIB. Men in Black" ahora da la vuelta en una barbilla con forma de candado. "Día de la Independencia" lo puso en contacto con el público internacional y le dio firmeza en la pantalla grande. En la televisión es un suceso desde hace casi siete años, con su comedia semanal "Fresh Prince of Bel Air", producida por la NBC y desconocida en la Argentina, aunque es un suceso en otros países latinoamericanos con el título de "El príncipe del rap".
"El apodo de príncipe _aunque no puede, Will Smith intenta cara de serio_ me lo puso una maestra del colegio primario, porque yo obtenía logros infantiles antes que los otros: subía una escalera de a tres escalones y me trepaba a los árboles con la envidia de los demás."
Príncipe fue su nombre mientras sólo se ejercitaba como rapero, en un dúo que formó a los doce años con un negrito amigo, Jeff Townes. El dúo se llamaba _se llama, porque no está extinguido_ D. J. Jazzy Jeff and the Fresh Prince y obtuvo su primer Grammy, en 1989, con el single "Parents Just Don´t Understand". Un año más tarde, el dúo obtuvo el segundo Grammy.
"A los veinte años Jeff y yo teníamos varios millones de dólares en el banco _confiesa el actor_, pero no los hicimos componiendo temas o grabando discos."
¿Cómo ocurrió, entonces?
"Muy simple. Nos hicimos populares entre la juventud y los chicos nos seguían como a sus héroes queridos. Pusimos entonces un número telefónico en la línea 0-900, dejábamos grabados y recibíamos mensajes de los fans. Todo el mundo necesita un poco de ayuda espiritual, un consejo al pasar o una canción positiva en el oído. El que llama deja unos centavos. Logramos éxito y apenas teníamos 21 años. Sólo estuvimos nueve meses enganchados con esa línea de comunicación."
Desde 1992, Smith alterna la televisión con el cine. Pronto entendió que TV sin cine no es carrera completa. En 1992 tuvo una breve aparición en "Where the Day Takes You" y, al año siguiente, volvió al set al lado de Whoopi Goldberg en "Hecho en América".
Rumbo a la pantalla grande
"La primera caracterización cinematográfica que me gusta recordar es la de un muchacho homosexual que interpreté en "Six Degrees of Separation" ("Seis grados de separación", que en la Argentina sólo apareció en video, AVH). Después vino "Bad Boys", en 1995, para la que tuve que iniciar clases de gimnasia. Ni soñaba con tener estos bíceps." El actor parte una galletita sobre la mesa para mostrar "su fuerza" y dejar claro que tiene buenos músculos.
Llegó "Día de la Independencia" y no tardó en ocupar un lugar de privilegio en las preferencias veraniegas del público. Rompió las boleterías.
En "MIB. Hombres de negro", Will Smith encarna a un policía novato que, en contacto con un veterano (Tommy Lee Jones), aprende el secreto de los extraterrestres que comparten nuestra vida sobre la Tierra. Su encomienda es librar al planeta de la basura alienígena que baja de otras galaxias y que no sabe avenirse a las costumbres terrícolas. Will viste de negro _el uniforme de esta policía que husmea en los efluvios del espacio_ y, para evitar los rayos que ciegan la memoria, debe ponerse anteojos oscuros Ray-Ban, según se insiste en la publicidad interior y exterior de la película.
"Tienen una justificación -aclara el actor-; sólo los de esa marca permiten defenderse de la mala intención del desecho espacial."
¿Creerá el actor en los extraterrestres? "ºPor supuesto! Aunque, de acuerdo con Barry Sonnenfeld, que dirigió el film, no debería creer en nada. Pero cuídese, yo puedo ser un alien. Míreme bien."
El actor sólo se pone serio cuando recuerda su infancia difícil y su divorcio hace dos años.
"Me crié con mis padres y hermanos en el área oeste de Filadelfia. Vivíamos en un barrio de la colectividad negra. Eramos de religión baptista, pero me hacían viajar todos los días una hora para que fuese a una escuela de chicos blancos católicos. Cuando mis padres se separaron yo tenía trece años. Fue duro y casi coincidió con mi iniciación en el rap."
Habrá que suponer que la música es su gran vocación. "Aunque no la primera _corrige Will_. Cuando era chico me volvían loco los dinosaurios y soñaba con ser paleontólogo. Eso quedó en el pasado. Mi gran vocación es actuar y tener público."
El padre de Will Smith es técnico en electricidad de heladeras y su madre, administradora de colegios. Tiene una hermana mayor y un par de gemelos, un chico y una chica, son los menores. "Sin embargo, lo que más sorprende a todos, como le dije, es haber nacido en un hogar baptista, haber ido a una escuela católica, haber vivido en un barrio judío y jugar de chico con niños musulmanes. Es lo que usted llamaría multiculturalismo, porque soy fruto de semejante diversidad cultural."
La producción de "MIB. Hombres de negro" difunde una singular cantidad de juguetes varios, entre ellos un muñequito _un poco más grande que aquellos soldaditos de plomo- que reproduce la imagen de Will Smith_. El actor se apodera de uno de ellos y lo mira fijo: _¡Este no soy yo! Es Sammy Davis...
Músico de película
Además de la juguetería, el merchandising de la película abunda en camisetas, gorros, insignias, mochilas de plástico, ediciones ilustradas del guión y, por supuesto, el disco con la banda de sonido. Will Smith grabó dos temas raperos para la columna sonora, el que da título al film, "Men in Black", y "Just Cruisin". Además, protagoniza el videoclip _el tema principal_ junto a un grupo de jóvenes negros, en dúo de baile con un extraterrestre que tiene ligera apariencia de cocodrilo.
A Will Smith le gustaría volver a interpretar un papel serio, como el de "Seis grados de separación". Por el momento organiza su tiempo con su mujer, la ahora actriz Jada Pinkett, que compartió con Eddie Murphy "El profesor chiflado". "Vivimos en un lugar muy tranquilo, en las afueras de Los Angeles, entre colinas sin vegetación, donde me la paso escuchando música y viendo películas en video."
El actor cuenta con una gran colección de laser discs y enumera los títulos que a él le parecen los mejores del cine _"En todos ellos hay algún ser venido de la imaginación y me la paso viéndolos."_: "Día de la Independencia", por supuesto, "E.T. El extraterrestre", "Jurassic Park", "Encuentros cercanos del tercer tipo", "Poltergeist", "Tiburón", "2001. Odisea del espacio" y "La aventura del Poseidón".
En "La aventura del Poseidón" no hay extraterrestres. "En esa película hay un ser increíble, el actor Ernest Borgnine, a quien admiro profundamente, porque es ejemplo de los intérpretes que no necesitan alterar su personalidad para encarnar sus personajes. Es un hombre lleno de buen humor, que siempre mira al frente y tira para arriba las voluntades caídas."
La palabra voluntad lo detiene en la conversación. "Es que no sé si soy un tipo de talento. Tampoco creo en la suerte. Lo que sé es que tengo una fuerza imparable, y si le prometo a un productor que voy a llevar la película a la cima del éxito, dé por hecho que haré lo posible."
Will Smith cobró diez millones de dólares por vestirse de negro en la película e "improvisar un poco y seguir otro poco el guión y las indicaciones del director. Con Sonnenfeld sucede que empezamos a conocernos en esta filmación y tuve que obedecerle; además, detrás hay una gran fortuna en riesgo. En cambio, mi productor y guionista televisivo, Dean Devlin, con quien tanto nos conocemos, adapta sus diálogos a las cosas que se me ocurren durante los ensayos. Devlin dice: "Todo lo que Will inventa es siempre mejor que lo que yo escribo", aunque no le creo."
Promesa de película
Entre tanto, Barry Sonnenfeld le prometió el papel de Artemio en la remake de la serie televisiva "The Wild Wild West", el primer western policial de los años sesenta.
¿Y una comedia romántica, después de tanto perseguir extraterrestres? "Un actor negro no puede protagonizar una comedia romántica, género propio de los blancos _lo dice con alguna resignación_, por eso las producciones arman parejas de policías, uno blanco y otro negro, que acaparan a todos los públicos. Igual, estoy trabajando con Jada, mi mujer, en el guión de una comedia. Hasta tengo el título y la compañía productora: "Love for Hire" (Amor por contrato), para la Universal."
El origen fue en la galaxia del cómic
NUEVA YORK._ "ºYo debo ser un extraterrestre! ¡Un alien!" La exclamación pertence a Barry Sonnenfeld, el movedizo y gracioso director de "MIB. Hombres de negro", la película que acaba de convertirse en el coloso del verano norteamericano.
"Claro. Un alien, porque debo ser el único realizador de un tema de ciencia ficción que detesta la ciencia ficción, que jamás vio una película del género y que no sabe si su última película se parece a otra anterior."
Sin embargo, el minuto último, con la mano de tres dedos del extraterrestre, nos recuerda el final de "La guerra de los mundos" (1953), un clásico de los comienzos del género.
"Pura apariencia, porque jamás leí ni a H. G. Wells ni a George Orwell. Yo soy autor de comedias y los géneros tradicionales, para mí, vienen envueltos en una cáscara única: la comedia. Mi película es una versión humorística de "Contacto en Francia" en la era del encuentro entre galaxias."
Galaxia neoyorquina
En "MIB. Hombres de negro", dos policías del servicio secreto de inmigraciones de los Estados Unidos andan detrás de los extraterrestres que viven _en unos casos mimetizados, en otros con su propia imagen "diferente"_ pegados a los terrestres. La acción sucede en Nueva York, la ciudad del presente, donde las gentes del espacio viven como vecinos, inmigrantes legales e ilegales, turistas y refugiados. Hay que descubrir, entre los refugiados de otras galaxias, a los ilegales.
"Lo interesante _Sonnenfeld quiere convencer_, es que un asunto tan preocupante y periodístico como el de los ilegales sea el motivo principal de la comedia."
Barry Sonnenfeld es el responsable de films tales como "For Love or Money", con Michael J. Fox, y de "Los locos Addams" (la primera y la segunda parte). Hace poco lo alcanzó la buena consideración de la crítica por "El nombre del juego" ("Get Shorty", con John Travolta).
"Todas mis películas toman una fórmula preexistente, cuando nadie creía que el film de terror o el drama de oficinas podría convertirse en comedias con gags _Sonnenfeld también quiere hacer reír a sus interlocutores: eleva las manos con aires oratorios, maneja los tonos de la voz y no cuesta nada imaginarlo un contador de cuentos de Las Vegas_. Pero la comicidad no la aprendí solo."
El realizador de "MIB. Hombres de negro" se inició en el cine como director de fotografía. En ese rubro ganó prestigio con films y directores de gran renombre. Puso la luz en varias películas de Rob Reiner: "Tirá a mamá del tren", "Cuando Harry conoció a Sally" y "Misery". Iluminó "Quisiera ser grande" ("Big"), de Penny Marshall; "Three O´Clock High", de Phil Joanou, y tres títulos de los hermanos Joel y Ethan Coen: "Simplemente sangre", "Educando a Arizona" y "De paseo a la muerte".
"No crea que esa nómina me da prestigio _se ataja este hombre tan movedizo_, sólo fue para aprender."
¿Cómo nació la idea de "MIB. Hombres de negro"?
Los productores _Walter F. Parkes y su esposa, Laurie MacDonald, los creadores de "Twister"_ se hacen oír en seguida: "Hace seis años que andamos detrás del cómic "Men in Black", de Lowell Cunningham, que apareció por esa época, que nos parece maravilloso y que casi nadie conoce."
Sueño con estrellas
Cunningham vive apartado, en su casa de un suburbio de Knoxville, en Tennessee: "Tengo algo "atractivo" en la mirada: cada vez que miro al cielo en noche estrellada, veo pasar un cometa." El sueño de Cunningham es que una de esas luces fugaces se convierta en un platillo volador y se apoye en el fondo de su casa, para recibir la visita de un extraterrestre. No obstante, él _autor_ y la dibujante Sandy Carruthers son los responsables de que los alienígenas anden sueltos por la Tierra camaleonizados en cuerpos parecidos a los humanos.
El gran ausente en esta conversación de superfiguras del cine más taquillero es Tommy Lee Jones, que constituye la parte madura y blanca de la pareja de policías antiilegales espaciales (el otro policía es Will Smith).
Jones y Smith
"No se debe a que la promoción se haya impuesto sobre Will Smith, debido al éxito que alcanza entre los jóvenes: Tommy Lee Jones es un tipo de pocas pulgas, que se encierra en su ranch de las montañas y que no quiere saber nada con reuniones en las ciudades _ es Barry Sonnenfeld el dueño de esta precaria explicación_. Después de todo, parece poco importante que Tommy esté o no, toda vez que a la producción del film tampoco le interesó que en el tope del elenco hubiera un Jones y un Smith, ¿quiere algo más vulgar?" La última en acercarse es Linda Fiorentino, única coprotagonista femenina y mujer enérgica: "Mi papel es el de ejercer cierta vigilancia en las morgues _el pelo suelto, delgada y mucho más bonita que en la pantalla, con un saco liviano azul cobalto_ y el de entretener a los espectadores tanto como a estos policías. Además, en el final pongo la cara para que ya venga la segunda parte. De todos modos, antes voy a filmar una "comedia negra" con un director nuevo, de 25 años y de origen brasileño. Sería lindo conseguir un novio brasileño, ¿no?, aunque yo no sé lavar, ni planchar, ni cocinar, ni nada que me haga pensar en el sueño del ama de casa."
Un modelo para imitar
NUEVAYORK._ Mientras bailotea en la silla, y no para de modular la conversación con cadencia de rap _todo negro neoyorquino o de las vecindades, ni bien se pone a hablar, está rappeando_, Will evoca a su hijo de cinco años, William Smith III. Lo tuvo con su anterior mujer, la modelo Shree Zampino. "Comparto con la madre la educación del chico, y no quiero hacer lo de mi padre, que, de adolescente, prometía matarme si me encontraba con drogas. Y no hablaba figurado. Estoy seguro de que me hubiera matado. Se había formado en la aeronáutica y mantenía una rigidez casera."
Pero Will Smith dice no haber probado droga alguna. "En mi actividad, las drogas van y vienen con mucha ligereza, y no le cuento durante mi niñez; pero la voluntad de no probarlas venció siempre."
En otra parte, el director de "MIB. Hombres de negro", Barry Sonnenfeld, había definido a Will como el "muchacho sano en quien necesitan reflejarse los jóvenes de este país. Ese es el único motivo por el que se convirtió, hoy por hoy, en el número uno".
Efectos
Los productores cuentan que el nombre de Steven Spielberg, que figura en los títulos, se debe a que su productora, la Amblin, se hizo cargo de los 250 efectos especiales de la película. Es Sonnenfeld el que aclara que un desfase de cinco millones de dólares en el costo de la producción "se debió al gasto en los efectos creados por Spielberg y producidos por Industrial Light & Magic. Columbia se agarró la cabeza".




