Murió Norma Pons: los mejores momentos de una vedette que supo convertirse en actriz

Junto a Antonio Gasalla, el actor que la puso en el primer plano de la comedia
Junto a Antonio Gasalla, el actor que la puso en el primer plano de la comedia Crédito: Captura de internet
No fue sencillo para ella, pero Norma Pons consiguió despegarse de las plumas y demostrar que también podía hacer reír y llorar
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29 de abril de 2014  • 16:05

Fue, junto a su hermana, una insignia del teatro Maipo y una leyenda de la revista porteña. Sin embargo, Norma Pons no quiso quedarse con eso, ni abrazar la decadencia, ni tampoco condenarse al ostracismo de una vedette que envejecía.

No le resultó sencillo despegarse de las plumas y el conchero. Y, en ese sentido, fue Antonio Gasalla uno de los encargados de darle un espacio en el que pudiera demostrar que detrás de la rubia de piernas largas también había una gran comediante. En teatro ( Gasalla en el Lido, Gasalla es el Maipo y el Maipo es Gasalla) y, fundamentalmente en televisión, el humorista supo encontrar en Pons a una maravillosa partenaire. Ella, de hecho, fue su gran figura en El mundo de Antonio Gasalla, el ciclo que supo reunir un sólido elenco como Juana Molina, Juan Acosta y Atilio Veronelli. Uno de sus personajes más recordados fue el de "Palmira", la hermana "coqueta" de la siempre conflictuada "Matilde".

Otra de sus participaciones más celebradas en El palacio de la risa fue en el sketch de "La empleada pública", un fresco en clave de humor de la burocracia y el maltrato reinante en muchas dependencias del Estado.

Y, ya sobre el final de su relación profesional con Gasalla, le puso el cuerpo a "Marta", la receptora del constante "psicopateo" de la famosa "Yolanda" en otro de los más recordados pasos de comedia del ciclo.

En 1996, consiguió salirse de la comedia para componer a "Carmen" en la película Sotto Voce, con dirección de Mario Levin. Su interpretación le valió un premio Cóndor de Plata, y dejó en claro que su calidad interpretativa trascendía los géneros.

De la mano de José María Muscari, protagonizó en teatro 8 mujeres primero y La casa de Bernarda Alba, después, la obra con la que volvió a ganarse el respeto de un público que se acercaba a ver la reinvención de un clásico y se encontraba con una actriz enorme sobre el escenario.

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