
Los Tres Chiflados del rock eran cuatro
Moe frunce el ceño y lanza su ira sobre Larry; Curly se ríe y al instante su amigo de rulos descarga un buen sopapo sobre él. El enojo colectivo pasa y el trío vuelve a concentrarse en alguno de sus disparatados planes. El humor físico de Los Tres Chiflados nació en los años 30 del siglo pasado y sigue surtiendo efecto ocho décadas después. Los Ramones son los chiflados del rock, los Beatles de la generación que concibió el punk y los genuinos exponentes de una serie de trucos tan simples como efectivos. Como Moe, Larry y Curly, todo el mundo ama a Joey, Dee Dee, Johnny y Tommy.
Esta semana se murió el último de los Ramones originales, el primer baterista, manager y productor Tommy (Tamás Erdélyi, húngaro de nacimiento y neoyorquino por adopción). Con él se extinguió una banda que no dejó herederos naturales (ninguno de los cuatro tuvo hijos) pero sí un ejército de vástagos adoptivos alrededor del mundo.
El "one, two, three, four"y el "hey ho let's go" se convirtieron en los pastelazos de los Ramones. Cuatro pelilargos vestidos de cuero que tocaron tan rápido como vivieron y que desaparecieron antes de convertirse en una banda de covers de sí misma. Ni siquiera demandaron con suficiente vehemencia la paternidad del punk-rock. Estaba a la vista y al oído de quien quisiera enterarse.
Sus ideas políticas y las peleas internas atentaron en varias ocasiones contra la imagen que el público tenía y aún posee de la banda. Sin embargo, son hechos anecdóticos que nunca alcanzaron a empañar el sentimiento que produce su música en nosotros. Como Los Tres Chiflados, hubo otros Ramones: CJ, Marky y Richie, que siguen entre nosotros. Sin embargo, los trucos que más recordamos son los que hicieron los originales.






