Lozano Dana hizo una película olvidable
"Casanegra", producción nacional (2000) en colores presentada por Juan C. Fisner. Hablada en español. Guión y dirección: Carlos Lozano Dana. Duración: 93 minutos. Calificación: sólo apta para mayores de 16 años. Nuestra opinión: Mala
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Cúmulo de desaciertos sería la frase menos severa para opinar acerca de este film nacional que, lamentablemente, comete el imperdonable pecado de alejar de las salas a un público ya bastante propenso a ignorar nuestra producción local.
El guión de "Casanegra" no resiste el menor análisis. Su trama -de algún modo hay que llamar a lo que se presenta en la pantalla- se desarrolla en una amplia casona habitada por un escritor de éxito, su padre y un ama de llaves.
Como la historia procura insertarse en el género del thriller , comienza cuando un niño ve morir asesinada a su madre. De aquí en más se sucede una serie de episodios y a los pocos minutos de metraje ya hay dos misteriosas muertes. Pero, como para que el reparto no quede huérfano, aparecen una muchacha muy bella y un joven que, poco a poco, se transforman en los malos de turno, ya que desean, entre diálogos presuntuosos y alguna que otra escena sexual, asesinar al escritor -que a estas alturas se había quedado ciego- para heredar su fama y su fortuna.
El director y guionista Carlos Lozano Dana, proveniente de los culebrones televisivos y con algún ignoto pasado en el cine de México, intenta ser, de acuerdo con los nombres que figuran como homenaje al terminar el film, un devoto admirador del cine negro internacional. Su admiración, sin embargo, no la demuestra en absoluto con este film que hace agua por los cuatro costados hasta llegar a un final feliz tan risible como convencional.
Poco más se puede escribir acerca de esta prontamente olvidable producción nacional. Y ese poco más sirve para aconsejarles modestamente a Rubén Stella, Onofre Lovero, Roxana Randón, Dora Baret y Luis Agustoni (los dos últimos en apariciones mínimas) que no necesitan de un guión como éste para que el público los recuerde, ya que sus respectivas trayectorias están signadas por ponderables trabajos. En cuanto a Lucas Lamarca y Mónica Greco, la parejita siniestra, necesitan, sin duda, algunos años más de aprendizaje actoral.
Cabe apuntar que Rimsky-Korsakov, Dvorak y otros prestigiosos músicos inolvidables -cuyas melodías, sin saber muy bien por qué, sirven de fondo a la historia- no estarían muy satisfechos de integrar esta obra cinematográfica tan anodina como pretenciosa y tan retorcida como por momentos incomprensible.
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