
Chile está en la cresta del mundo.
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En su ciudad, Villa Alemana, les decían “locos drogadictos”, pero en Berlín les dicen “wild-style Mariachi-punk”. Macha explica por qué, por ahora, no vuelve a Chile.
Habla el macha, poco antes de cumplir dos meses de paso en Chile y partir de nuevo a su casa en Berlín. Allá, paulatinamente, ha construido el centro de operaciones de LaFloripondio y Chico Trujillo, sus dos bandas. La primera tiene más de diez años de historia y un cóctel único de funk, ska y otros ritmos que ha plasmado en cuatro discos y una leal, aunque reducida, acogida popular. La segunda nació en 1998, e hizo un tributo al rock, a la cumbia y a la música tropical (con clásicos como “Daniela” o “El galeón español”).
Aldo Asenjo, el Macha, es la cabeza de ambas agrupaciones, las que además comparten buena parte de sus formaciones. De 36 años, nacido y criado en Villa Alemana, se fue esta vez con un montón de libros en español y una visa de artista con destino a Berlín. Por primera vez, el vuelo no tiene fecha de regreso.
¿Ya hablas alemán?
Ein bisschen.
¿...?
En alemán, eso es “un poquito”; no tengo idea ni de cómo se escribe.
¿Para siempre en Alemania?
No me planteo vivir toda la vida allá. Sólo estaremos un tiempo más largo que otras veces. Agradezco cada cosa que me pasa, y dónde esté saco lo mejor.
¿Y qué es lo mejor de Berlín?
La variedad. Piensa que es una ciudad que estuvo ocupada por cuatro países después de la Segunda Guerra Mundial; y eso, sin contar todos los que llegaron después. En la pura cuadra donde yo vivo hay una tienda africana, al lado de unos metaleros alemanes y un negocio tailandés. Al lado de éste hay un local de ayuda para Chechenia y, al frente, un centro deportivo turco.
¿Cómo entra todo eso en la música que hacen?
Eso se verá en el disco que grabemos; pero, en general, nos pasó todo al revés: antes teníamos hasta sonidos hindúes, y ahora abrazamos las cosas que hemos redescubierto. Estamos con un guitarrista que tocaba con el Patricio Manns. Con LaFloripondio queremos potenciar lo que somos y con Chico Trujillo buscamos fusionar la cumbia con el folclore. Viajar nos ha hecho más tolerantes y humildes.
¿Han tenido que pasar por procesos difíciles, alguna pellejería tercermundista?
Hambre no hemos pasado. Pero, al principio, lógicamente sí: dormíamos todos en un local… Pero somos ocho, y era como un paseo de curso. Lo pasábamos la raja, nos reíamos muchísimo de lo ratones que éramos y también de los ratones de verdad que nos tocaba ver. Nunca sufrimos.
Y ahora, ¿cómo viven?
Cada uno en su casa. Tenemos amigos, ensayamos, jugamos a la pelota. Además, tocamos mucho. Tenemos un mánager que programa el tour; con el sello se coordinan y difunden. Estamos grabando para este año nuevos discos con Chico y con LaFloripondio.
¿Cómo los miran allá? ¿Son excéntricos? ¿Los consideran world-music?
A Chico a veces le dicen world-music, pero nosotros tratamos de no caer en eso. Con LaFloripondio sacamos un disco en vinilo de grandes éxitos (Muriendo con las botas puestas, igual que el primero); a ése lo catalogaron de “wild-style mariachi-punk”.
¿Qué?
Wild-style mariachi-punk. Así nos pusieron.
Los dos discos de Chico, Chico Trujillo y la Sonora Imaginación (2001, reeditado como Arriba las Nalgas) y el vivo Fiesta de reyes (2004, sólo disponible en Alemania), son casi imposibles de encontrar acá.
Evidentemente, se han alejado de Chile, ¿no?
Es que sería la raja sonar acá, pero no me voy a desgastar en huevás. Es ene pega hacer un disco, y más encima hay que ir a las radios para andar convenciendo gente. No tengo esa labor de apóstol para que hasta que los que están a cargo de los escenarios nos miren con desprecio, y en donde todas las bandas se parecen a otras que ya existen. Es con nuestros fans que tenemos que comunicarnos mejor. Vamos a tener una mejor página web, queremos hacer un documental. El resto no no nos preocupa mucho. Chile está en la cresta del mundo, nosostros tenemos un carácter súper isleño y muchos se la pasan en la casa esperando que la tele les diga qué hacer.
¿En Alemania sí buscan la fama?
No, tampoco. Yo cacho que cuando nos empiece a ir bien nos vamos a mandar a cambiar a otro lado. Somos la punta de lanza de un montón de bandas que también se han ido. Lo importante es salir.
¿No extrañan Chile?
No. Estamos en permanente contacto con gente todos los días. Si tuviéramos nostalgia terrible, no nos habríamos ido.
¿Dónde son más famosos: En Alemania o en Villa Alemana?
A estas alturas, no sé. Pero como dice Jodorowsky, no es casualidad que hayamos llegado justo allá. En Villa Alemana nos siguen viendo como locos drogadictos, y en Alemania nos faltan varios años. A lo mejor, cuando los completemos y regresemos famosos, en Villa Alemana digan que ellos nos descubrieron primero. Habrá que ver.





