
"Magazine For Fai" aplica una política muy original
"Magazine For Fai", programa paródico y humorístico conducido por Mex Urtizberea. Libros: Saborido, Quiroga y Alberto Muñoz. Canciones: Urtizberea-Muñoz. Por América, los martes, a las 22. Nuestra opinión: Muy bueno
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"Magazine For Fai" es lo único que puede calificarse como realmente novedoso en una temporada estival televisiva caracterizada por la medianía y la repetición de fórmulas gastadas.
Con el aval de una trayectoria elogiada y muy seguida en el cable por un público fiel, primero en la desaparecida señal Cablín (con temática infantil) y luego en el canal TyC (aplicando una lunática mirada a los hechos deportivos), "Magazine For Fai" llegó a la televisión abierta dispuesta a instalar su mordaz punto de vista en la curiosa relación que mantienen hoy la política y el medio.
El programa se sitúa en un universo casi surrealista de inequívocas (y explícitas) referencias orwellianas, mundo casi cerrado en sí mismo dentro del cual un grupo de chicos que cumplen el papel de arquetipos adultos se enfrentan a figuras provenientes del mundo real, se trate de políticos o de artistas de moda, cuyos fundamentos o razonamientos lógicos entran en conflicto con el descaro y la irreverencia con la que los menudos protagonistas ejercen su función.
Lo más notable es cómo el programa consigue poner de manifiesto toda la trama de complicidades que habitualmente envuelve la presencia de los políticos en TV fuera de su tarea específica.
No existen aquí los guiños y las bromas de las que los políticos, cada vez más, se valen para salir medianamente airosos de una situación de aparente ridículo pero en la que en realidad ambas partes (políticos y televisión)no hacen otra cosa que reforzarse mutuamente, como si fueran aliados tácitos. Problema que se hizo manifiesto, por ejemplo, en la última etapa de "Caiga quien caiga".
Incomodidades
En "Magazine For Fai", en cambio, los políticos no pueden disimular la incomodidad de quedar instalados en un mundo en el que no pueden encontrar la más mínima complicidad en sus interlocutores.
Cuando, por ejemplo, Aníbal Ibarra es enfrentado por teléfono a los reproches de una supuesta Graciela Fernández Meijide de voz gruesa y masculina o el senador Jorge Yoma resuelve una discusión sobre propuestas con uno de los representante de For Fai (un tal Sandro Lagloteria) con un juego de kermés, la TV logra un efecto mucho más fuerte que el de cualquier programa que pretende satirizar a los políticos. Hay que ver cómo éstos quedan desacomodados, debilitados, incapaces de ejecutar los juegos retóricos con los que tan fuertes se sienten hasta en aquellos espacios en los que pueden ser objeto de mofa.
No es ésta la única virtud de "Magazine For Fai". Con audacia, el programa le otorga protagonismo a un grupo de expresivos actores infantiles que parecen intérpretes consumados en los diferentes juegos verbales, visuales y vocales a los que son convocados, con Mex Urtizberea como una suerte de hiperkinético bastonero (convenientemente caracterizado como moderador) que une los diferentes momentos.
Una sucesión de creativos separadores, confeccionados según un criterio estético propio de los tiempos del primer gobierno peronista o ilustrados con jingles muy originales (vale un ejemplo, el de un improbable Movimiento Anarquista de Fabricantes de Empanadas), sirve de esqueleto a una propuesta de adecuado clima anacrónico, que ganaría bastante si no recurriera a ese vértigo de montaje y de edición que se ha hecho corriente en la TV de hoy y que a veces hace perder de vista varios de los hallazgos visuales y argumentales.
La omnipotente figura de Orwell For Fai parece capaz de someter a todas las voluntades, menos a una. La de los ejecutivos de América, que decidieron el cambio de horario de este programa, trasladándolo al poco favorable de los sábados a las 21.
Queda claro que, hoy por hoy, quienes manejan la TV abierta no parecen entusiasmados por sostener las escasas muestras de originalidad que hoy puede exhibir el medio.




