Marca registrada
Saborido y Quiroga, con programa propio. El dúo que hizo escuela en el arte de conjugar realidad y humor volvió al dial con "Complot argentino", de lunes a viernes, en Energy
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Con casi una marca registrada. Saborido Quiroga. Casi un apellido compuesto. Pero aunque se hicieron conocidos por sus columnas en Radio Mitre, y más tarde por escribirle los libretos televisivos a Tato Bores, "Complot argentino" es el primer programa de radio que los encuentra juntos al frente del micrófono propio.
"Siempre hicimos columnas para otros programas, o participamos de distintas producciones, o hicimos algo conduciendo, pero por separado; aunque parezca raro, ésta es la primera vez que conducimos nuestro propio programa", dice Omar Quiroga desde su alta delgadez que a la hora del encuentro es el rasgo distintivo que se tiene para no confundirlo con su amigo y partenaire, Pedro Saborido, cuyas señas particulares se detienen casi con exclusividad en lo redondo de sus anteojos.
El complot se arma cada mañana, de 9 a 13, en FM Energy (101.1) y la dupla cuenta con la complicidad de Claudio Ferraro, una perfecta amalgama de locutor, operador y partícipe necesario; Martín Bilyk, dueño de múltiples voces que acercan a Aldo, de San Miguel; al Ministro; y a Santo -claros álter egos de Rico, Cavallo y Biasatti- entre otros; Diego Blejer, en deportes y Virginia Ferro, la cabeza visible de la producción.
Aunque ya tienen sobre sus espaldas veinte años de amistad y diez de compañeros de trabajo siguen buscando excusas para verse y no darle oportunidad a la añoranza. "Este programa fue casi una excusa para vernos más seguido, es que con Pedro estábamos tapados de trabajos que no hacíamos juntos y nos extrañábamos. Así, nos vemos todas las mañanas", cuenta Quiroga. Lejos de las decenas de horas que ocupaban años atrás para producir tres minutos de su columna, hoy el caos, la improvisación y los pocos recursos de la emisora signan los destinos del programa. Nadie habló de que esto sea una desventaja. Es el fin buscado y deseado, y la información el medio para llegar a él. Aunque -como dicen los conductores- no tienen estructura para informar primeros, ni mejor; por eso apuntan al entretenimiento, al propio y al ajeno. "Me gusta que esto sea un despelote, la improvisación nos permite hacer un programa distinto cada 15 días. Esto que sale es lo que estamos buscando", dice Pedro Saborido.
El ambiente que se vive en la radio lo explica todo: un pequeño equipo de producción buscando información que haga de disparador para las mentes de los que están del otro lado del vidrio; Martín y sus personajes creando libretos instantáneos; y Diego Blejer con sus comentarios deportivos. Puede entrar un extraño en el estudio y difícilmente alguien lo notaría. Cada cual atiende su juego. Y eso sale al aire, un juego divertido que despierta las ganas de sumarse.
Tiempo atrás lo narrativo, lo descriptivo dominaban sus espacios, pero los años no vienen solos. "Fue mucho esfuerzo llegar a manejar ese lenguaje; eran -literalmente- 12 horas de trabajo para unos pocos minutos de aire; ahora que manejamos este idioma nos podemos largar a improvisar. Así se obliga al oyente a entrar en una fantasía distinta a cada momento", explica Quiroga.
Y el oyente entra, llama, se pliega. Ese es el caso de un matrimonio de paraguayos que sin querer se convirtió en comentarista deportivo de lo realizado por el seleccionado de su país en el Mundial de Francia.
El límite de lo real y lo ficticio es delgado y flexible, se puede correr para un lado y para el otro dependiendo de quién entre en el juego. "Cuando estábamos en Mitre, o cuando trabajábamos para el programa de Tato estábamos muy pegados a la realidad, ahora nos podemos dar el lujo de abonarla, además creo que yo no tengo nada que decir sobre la realidad, sin que eso signifique que piense que estamos en el medio del sinsentido" -sigue Quiroga-.
La libertad de trabajo se les volvió indispensable a la hora de elegir qué hacer y dónde, por eso FM Energy. "Esta radio es chica, y a pesar de las limitaciones nos quedando, porque el tamaño implica que no haya 80 personas arriba tuyo mirando y opinando todo el tiempo sobre lo que hacés. Acá hay 15, y todas trabajan a lo loco. Eso te da una libertad ilimitada."
Con un bajísimo perfil, y más atentos a disfrutar de lo que sale al aire que de otra cosa, se vuelven a meter en el estudio que, aunque con menos luces que aquel en donde comenzó todo hace diez años, les crea el entorno perfecto para soltar la imaginación, esa que los ayudó a crear todo un estilo de humor en radio.





