
María Elena 2, el último tranvía
Un viaje divertido junto a la gran escritora argentina
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Texto y dirección: Héctor Presa / Con: Lali Lastra, Erica D'Alessandro, Luciana Lester, Soledad Agüera, Guillermina Calicchio, Marianela Ávalos, Andrés Granier y Leonardo Spina / Coreografía: Mecha Fernández / Música: María Elena Walsh / Vestuario: Lali Lastra / Sala: La Galera, Humboldt 1596 / Funciones: sábados y domingos, a las 17.30.
Nuestra opinión: buena
María Elena Walsh y su obra son fuente inagotable de representaciones teatrales. Algunas de ellas se limitan a ilustrar su cancionero, otras son dignas del genio de la gran poetisa. Entre las más destacables de los últimos tiempos se cuenta María Elena , una puesta de Héctor Presa con el grupo La Galera Encantada, que no se limitó a retomar las canciones, sino que indagó sobre los caminos de la creatividad.
Como continuidad de esa puesta se presenta ahora María Elena 2 , el último tranvía , también con dirección de Presa. El personaje de María Elena parte del punto en que dejó la obra anterior, la visita de un grupo de niños, para tomar la iniciativa de salir a visitar a sus propios amigos: Pablo (Neruda), Leda (Valladares), Juan Ramón (Jiménez). Prepara para ello las valijas que contienen poesía.
Lali Lastra y los actores que representan al grupo infantil se desenvuelven con la soltura habitual en las puestas de La Galera, aun cuando se acentúa más la polaridad entre persona mayor con aires de abuela y chicos de caracterización un tanto aniñada. En la anterior obra el énfasis estaba colocado más en lo que compartían la poetisa y los niños: el recorrido de los senderos de la fantasía y la búsqueda de formas que la expresen. Las valijas son un pequeño hallazgo escenográfico que reclama incluso mayor aprovechamiento. Pero sólo sobre el final de la obra llegan a aprestarse a subir al tranvía que debe llevar a la poetisa.
La obra es así una especie de epílogo de la primera María Elena , con un tono de nostalgia por la despedida real de María Elena, que apela más al público adulto que a los niños. Podría decirse también que es un prólogo a la visita a los poetas amigos. Se trata del pasaje de la existencia real a la presencia del recuerdo junto a otros grandes de la poesía. Pero para los chicos resulta una alusión que queda oculta: María Elena prepara el viaje con vuelo, pero no se sabe hacia qué nuevas aventuras la llevará ese último tranvía. Una incógnita que tal vez genere diálogo entre padres e hijos a la salida de la función.
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