
Mariela Antoniska
El otro yo de una leona: estudio y afectos
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La arquera de las Leonas, auténtica heroína en Perth luego de los penales que las hicieron campeonas, es una chica sencilla, de 27 años, que vive con su madre en Remedios de Escalada y sueña con ser una gran médica. “Siempre lo dije y no me falta tanto para recibirme. Tengo vocación y me encanta estudiar. ¿El hockey? Obvio que es una pasión. Pero se dio porque se tenía que dar. Jamás hubiera imaginado todo esto. Ser campeona del mundo, que me reconozcan por la calle... Es una locura, todavía no me acostumbro y, la verdad, me muero de vergüenza.”
Mariela Antoniska podría jugar en España, pero eligió quedarse. Dice que es muy apegada a sus afectos, que le duele el país, pero también siente que algo puede cambiar. “Llegamos del Mundial felices, orgullosas, y de pronto, en Ezeiza, en pleno festejo, un grupo de ladrones arruinó todo, sacó billeteras y cadenitas a nuestros familiares. Da mucha bronca. Con las chicas nos miramos y dijimos sí, llegamos a la Argentina. Lo mismo que cuando me asaltaron con un revólver. Resulta inevitable indignarse y sentir ganas de desaparecer. Pero después pasa, la vida sigue y uno vuelve a tener esperanzas de que las cosas cambien para bien.”
A su padre, que falleció hace unos años, le dedicó el triunfo. Su madre, Amelia, es su fan número uno, además de confidente. “Somos compinches. A veces estoy cansada, me da fiaca ir a entrenarme, pero ella me insiste y allá voy, como un soldado. Tenemos muy buena relación y somos bastante pegotas. Pobre, todos los días me espera despierta para abrirme el portón de casa. Nos cuidamos mucho.”
Soltera y “realmente sin apuro”, confiesa que no estuvo sola en los últimos tiempos, pero que no tiene nada formal. “Sí, claro, me encantaría formar una familia, tener mi propia casa, hijos, y de hecho pienso hacerlo. Pero ahora mi cabeza está en el estudio y el deporte. Este verano hubo alguna historia, pero ya está. ¿Si cambió algo después del título? Y... para qué negarlo. Los hombres te miran más, quieren conocerte. Pero también existe esa fantasía de que ahora una se agrandó. Puras pavadas.”
Sus días suelen ser interminables. Varias veces por semana se levanta a las seis y media para entrenarse en el Cenard; después, la facultad. “Corro todo el tiempo, pero me las arreglo para comer bien; es fundamental una dieta equilibrada y variada. El sábado es un día de club (el Lomas) y familia. ¿Boliches? Sí, me gusta ir a bailar, pero tampoco me muero si no lo hago. Hay otros planes que me divierten, como ir al cine o quedarme en casa a ver tele, sobre todo programas deportivos de cable. Además, tengo que estudiar, y bastante. Medicina es una carrera difícil, pero a mí me encantan los desafíos.”
Satisfacciones
Dice que no puede quitarse de la cabeza la feliz imagen de la última atajada a las holandesas. “Es la final que todo arquero sueña. Fue como un sueño, lindísimo. ¿Si siempre estuve en el arco? No. Cuando uno empieza a jugar se va rotando. El primer día que me tocó me maté de risa, sobre todo cuando me calcé semejante traje (pesa seis kilos). La cosa es que me tiré al piso, me maté y me encantó. Me dijeron que tenía condiciones y empecé a entrenarme. Pero ni remotamente imaginé todo lo que vendría después.”
Antoniska exprés
Visión: “Con las holandesas nos llevamos muy bien, al punto que vinieron a Buenos Aires. Quedaron impactadas con las rejas de las casas. ¡Son jaulas!, decían. Ahí me di cuenta. Es un horror, pero uno vive así y no se entera”.
Confusión: “Hay gente que cree que ganamos como los jugadores de fútbol; nada más errado. Y esas cosas, en esta Argentina, me dan pánico. Por eso le pedí a mi mamá que quitase el pasacalle divino que me habían puesto los vecinos”.
Coquetería: “Me gusta pintarme un poquito, arreglarme el pelo y vestirme bien. De todas formas, el premio a la coqueta se lo lleva Vanina Onetto, que es José crema. Es obsesiva, tiene doscientos frascos distintos para cada cosa. Una diva”.
Aptitudes: “Creo que nunca podré planchar o coser. Me resulta un horror. Después, lo que sea. Limpiar, limpio, y me encanta cocinar”.
Debilidad: “Todos mis novios fueron deportistas, me atraen especialmente. Está bueno porque te entienden, es una buena combinación”.
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