Esto no es nada, dice Mark Knopfler acerca de la gira que comenzó en Ciudad de México, lo llevó al Luna Park de Buenos Aires y lo tendrá en el camino durante los próximos cuatro meses.
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Esto no es nada", dice Mark Knopfler acerca de la gira que comenzó en Ciudad de México, lo llevó al Luna Park de Buenos Aires y lo tendrá en el camino durante los próximos cuatro meses. "Es un juego de chicos, realmente." Si comparamos este tour con su última salida a la ruta (la de principios de los 90, con Dire Straits, que duró dos años y sumó 300 shows), tiene razón. Pero, tal vez para probar que no es ningún flojo, Knopfler avisa que estos conciertos suelen ser maratones de más de tres horas. "Sí, son recitales demasiado largos", se ríe. "Me imagino que para que dejemos de tocar van a tener que sacarnos arrastrándonos de los pelos..."
Tal como sucedió en el Luna Park, Knopfler presenta muchos temas de su último álbum, el aplaudido Sailing to Philadelphia (2000), e incluye canciones que quedaron afuera del disco y nuevos temas que ha compuesto desde entonces. Por supuesto, también hay gran cantidad de favoritos de la época de Dire Straits, como "Telegraph Road" y "Sultans of Swing". Lo acompañan los guitarristas Richard Bennett y Mike Henderson, los tecladistas Guy Fletcher y Geraint Watkins, el bajista Glenn Worf y el baterista Chad Cromwell. "Agregué a Mike no sólo por su fantástica guitarra blusera, sino porque también toca increíblemente el arpa, la mandolina y el violín", dice Mark.
Al contar con Henderson y Bennett como expertos en una gran variedad de instrumentos de cuerdas, Knopfler pretende que sus canciones encuentren nuevos arreglos para sus versiones en vivo. "La versatilidad me brinda más colores", se entusiasma. Por ejemplo, "Walk of Life", el hit de Dire Straits, recibió un maquillaje cajún. "Quiero probar tocarlo con acordeón, que es como en un principio lo escuché en mi cabeza." También es posible que, en algún momento de la gira, Knopfler haga subir a escena a alguno de los cantantes que grabaron como invitados en su último disco: James Taylor, Van Morrison, Gillian Welch y David Rawlings. Espera que Emmylou Harris y otros se le unan para las fechas de fines de mayo en Nashville, en lo que sería casi el final del tramo norteamericano de la gira. Después seguirá viaje a Europa occidental, la península escandinava y Rusia.
Dado que Sailing to Philadel-phia parece conducido por principios de movimiento, migración e impulso, tiene sentido que Knopfler lo presente en una gira mundial tan grandilocuente.
–No pensé en la temática del álbum hasta el final, cuando me di cuenta de que había estado componiendo cosas parecidas –confiesa–. En lo que tiene que ver con los viajes, parecí sumergirme en la perseverancia de las personas y en sus problemas de supervivencia, y me pareció, en cierto sentido, que es en la frontera de los Estados Unidos donde esta situación aparece de manera más severa. Primero los Estados Unidos fueron colonizados, y luego ellos mismos colonizaron las conciencias del resto del mundo… Es una historia grotesca. Probablemente es la historia más atrapante que podemos encontrar en los últimos dos siglos. Y, en parte, este álbum trata de eso.
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