Más campo para el cine arte
Sarquís: el responsable de la sección Contracampo del Festival de Mar del Plata lanza, con el mismo nombre, su propia distribuidora.
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La muestra cinematográfica Contracampo -la de mayor concurrencia entre las paralelas del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata- comenzará a darle este año sus buenos frutos a uno de sus principales gestores, el realizador Nicolás Sarquís. En marzo, el mismo que se desempeñara como miembro del comité organizador de los tres últimos festivales realizados por el Instituto de Cine presentará en sociedad la empresa en la que estuvo trabajando estos últimos años: una distribuidora que, curiosamente, lleva el mismo nombre que la concurrida muestra marplatense y tiene su mismo cariz, una cinematografía casi desconocida para nosotros de países de Europa central y de Asia, principalmente.
"Tengo un paquete de diez películas adquiridas, que mezclan lo antropológico, lo ficcional, lo documental. Pero no quiero comenzar a distribuir hasta tener un catálogo importante, de unas quince. Calculo que en marzo me lanzaré con la película "El padre", de Majid Majidí. Quiero cuidar cada película como un producto diferenciado y con un lanzamiento adecuado a cada producción", dijo Nicolás Sarquís, quien completó a La Nación el listado de sus primeros títulos. Entre éstos, se encuentran tres películas realizadas por el iraní Abbas Kiarostami, "Close up", "Dónde está la casa de mi amigo" y "Y la vida continúa"; "El árbol de la vida", del también iraní Farhad Mehranfar; "La casa" y "Pocos de nosotros", del cineasta lituano Sharunas Bartas; "De camino al colegio con papá sobre mi espalda", del chino Zhou Youchao, y "Yara", coproducción turco-alemana dirigida por Yilmaz Arslan, que estuvo en competencia en la última edición del Festival de Mar del Plata.
El paso obligado del negocio
Para Sarquís, la distribuidora Contracampo surge como un paso obligado donde recalar desde su carrera como realizador y miembro asesor del Festival de Cine para el Instituto Nacional de Cine (Incaa).
Como distribuidor de ese material caratulado "cine arte", hay que convenir que el camino se le presenta menos árido teniendo en cuenta el sorpresivo éxito de público que ha tenido la película del iraní Abbas Kiarostami, "El sabor de la cereza", que en 18 semanas de permanencia -y en un principio sólo en dos salas- arrojó la cifra total de 120.000 espectadores. O como lo está logrando también con una aceptable concurrencia "La mirada de Ulises", del griego Theo Angelopoulos.
"La película de Kiarostami fue comprada a través de una mediación que yo hice. Pero en su momento era apostar fuerte, porque nadie sabía quién era Kiarostami. Esa misma desconfianza ya existía en 1996, cuando se me ocurrió organizar la muestra en Mar del Plata porque quién iba a ver ese cine, decían. Pero la sección Contracampo fue creciendo en la convocatoria hasta transformarse en una muestra de mucha relevancia. Durante el último festival concurrieron 25.000 espectadores a ver esas películas, tras lo cual esa sección se alistó detrás de la sección competitiva que se desarrolla en un cine con mayor capacidad -explicó el empresario cinematográfico-. Y creo que esta tendencia continuará, porque este cine tiene un segmento de espectadores que si bien no es masivo puede ser interesante para recuperar costos de inversión y para dar a conocer un cine que está en las antípodas del modelo establecido".





